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Alta Gracia, Política

A un año derogación del estacionamiento medido: Naranjitas siguen trabajando precariamente

Por Pablo Rodríguez (prodriguez@diariotortuga.com.ar)

Una de las primeras medidas que tomó el actual Concejo Deliberante, al asumir en diciembre de 2011, fue derogar la ordenanza que regulaba el estacionamiento medido en la ciudad. Esta decisión fue promovida por el intendente Walter Saieg y llevada adelante con el voto de los cinco ediles oficialistas.

Según recuerda el concejal de Unión por Córdoba, Claudio Farías, la disposición respondió a un reclamo de comerciantes del centro de la ciudad y vecinos particulares, que manifestaban su descontento con la tarea desarrollada por los llamados “naranjitas”. Esta medida determinó que cuarenta trabajadores quedaran sin un vínculo formal con la municipalidad para efectuar su trabajo y que a partir de ese momento lo tuvieran que llevar adelante “a voluntad”.

Desde la Municipalidad, inicialmente, se les ofreció conformar una cooperativa, posteriormente una sociedad del estado y nuevamente una cooperativa, para realizar trabajos de desmalezamiento de terrenos particulares y posteriormente para poder desarrollar otros emprendimientos. Pero, permanentes desencuentros han llevado a que, más de un año después, los trabajadores sigan haciéndose cargo del estacionamiento en el centro de la ciudad, ahora sin amparo oficial, precarizando aun más su ya de por sí precarizada labor. Si bien se sigue cobrando el estacionamiento en el centro altagraciense, Farías manifestó que, curiosamente, no se han vuelto a quejar los vecinos particulares y comerciantes.

 

CHANGA

Para el Encuentro de Colectividades de este año, se ha acordado que se les permita trabajar en las calles adyacentes al predio. El “naranjita” Miguel Sánchez, manifestó que después del evento planean retomar las conversaciones con el municipio para hablar de los trabajos prometidos. Por su parte, Farías expresó que las puertas están abiertas en el municipio para lo que haga falta. Meses atrás, el edil radical Leandro Morer había manifestado su preocupación por el tiempo transcurrido y porque algunos trabajadores, ante la inseguridad laboral estaban recurriendo al pedido de subsidios para llegar a fin de mes.

Pedro Ramón Cortez, “naranjita” que trabaja en calle Belisario Roldán, señaló: “No estamos como antes, que cobrábamos y alcanzaba; hoy, a veces tengo seis o siete clientes, los aguanto a la mañana y vengo a la tarde y hago alguna diferencia, pero 25 o 30 pesos por día se te van cuando vas a comprar”. Pedro trabaja por la mañana, entre las 8 y las 13 y vuelve a la tarde, entre las 16 y las 21.30.

 

CURIOSIDADES

Llama la atención también que, en materia de tránsito, haya sido tenida en cuenta la demanda de esos comerciantes y vecinos particulares respecto del estacionamiento medido por parte de los “naranjitas”, de un modo inmediato con una derogación express que no esperó ni una semana desde la asunción del nuevo gobierno; y otro reclamo de comerciantes y vecinos particulares por la falta de higiene y la utilización como tránsito interno de la calle Liniers entre Belgrano y Mateo Beres por parte del Supermercado Becerra, se halle esperando ya un año, un estudio de tránsito de la Universidad Nacional de Córdoba.

“Es que el tema de Becerra depende de un estudio de la Universidad, que va a definir la circulación de los vehículos”, respondió Farías, al ser consultado.

- El tema del estacionamiento también va a estar contemplado en ese estudio.

– Claro.

- ¿Y por qué en éste no se espera el estudio?

– Lo otro es un estudio que requiere de profesionales.

Farías, un año después, considera que no fue un error derogar la ordenanza del estacionamiento medido, ya que el municipio supuestamente brindó todas las herramientas para armar la cooperativa que brindaría herramientas superadoras en materia laboral para los “naranjitas”. Cabe recordar que tomó bastante tiempo y reuniones, evaluar las mejores posibilidades y que, mientras tanto, con la ordenanza ya derogada, los trabajadores debieron seguir trabajando, igual que antes, pero más precarizados, ya sin el acompañamiento de una ley municipal.