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Política

El Papa por Latinoamérica

*Por Gastón Casabella
Miembro de Devenir Diverse.

La estrategia latinoamericanista del conclave de marzo de 2013 aun aporta beneficios. Han pasado ya dos años y Bergoglio -como Francisco- sigue siendo una novedad, alimentando expectativas y anidando esperanzas de cambio en el seno de la Iglesia.

Si en julio del año 2013 el interés estaba puesto sobre su primera llegada al continente como Papa, a propósito de la celebración de la Jornada mundial de la juventud, en Rio de Janeiro. Este año nuevamente la expectativa se ve aggiornada por la primera visita a países americanos de habla hispana. Seguramente esto va camino a una trilogía que no terminara hasta su arribo a la Argentina.

Frente a las pantallas de medios nacionales o internacionales se dificulta esconder la conmoción ante cada gesto del Papa Francisco. Todos estos gestos se suponen espontáneos y  hablan austeridad, humildad y un compromiso social que define un perfil casi revolucionario. Al parecer nadie se incomoda con la contradicción entre esta imagen, que pretenden reforzar minuto a minuto, y  el millonario despliegue que significa la visita de Bergoglio para cada uno de estos Países. Elegidos no precisamente porque sean los que más fácilmente pueden afrontar estos gastos, sino porque geopolítica y económicamente acompañan la imagen de pobreza que se pretende reforzar desde el vaticano.

Un papa humilde que sube y baja de aviones y se traslada kilómetros de una lado a otro en caravanas televisadas en vivo, incluyen cómo mínimo seis autos,  que son sin dudas los más económicos, pero de las líneas de alta gama. Utilizando también papamóviles fabricados en cada país especialmente para la visita, miles de efectivos de las fuerzas de seguridad prestan servicio especialmente para el control de las multitudes que despliega (con cifras que van de 600 mil a 5 millones de personas en cada punto de reunión), entre otros tantos gastos de logística, protocolo o spots publicitarios oficiales que corren, obviamente, por cuenta de los anfitriones.

La visita del Papa supone gastos -a la vista- muchísimos más elevados que la que insume la de cualquier otro jefe de estado, aunque esta no es una visita oficial, sino el viaje de un líder religioso. Así lo manifiestan la mayoría  de los gobernantes, tal es el caso de Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, quien en un visita académica a Chile intento reafirmar el carácter “pastoral” del viaje tras el malestar de la diplomacia Chilena, quienes no ignoran el peso simbólico de esta presencia en el Estado Plurinacional de Bolivia, justo en medio de una crisis diplomática, por el reclamo de una salida  al mar, que en estos momentos está teniendo un in pass en la corte de la Haya. Incluso los chilenos intentaron sin éxito compensar la balanza con una invitación de último momento, que fue tenida en cuenta para más adelante.

Tampoco la visita es neutral a las políticas internas de cada país, en donde oficialismos y oposición se disputan las simpatías del obispo de Roma. El caso más notable es el de Ecuador en donde a horas del arribo y aprovechando la mirada internacional, se desato una ola de manifestaciones a favor y en contra de presidente Correa, quien no dudo en tildar la maniobra de intento golpista.  De todos modos bien conocida es la cintura política de un líder religioso, que lo lleva a quedar bien con unos y otros, aunque aquí se dejo claro quién estaba pagando la fiesta y el papa no se ahorro los elogios al presidente, agradeciendo tanto la invitación como la “consonancia con su pensamiento”.

Así, a los líderes de Latinoamérica, tan afectos a marcar las intromisiones imperialistas de los Estados Unidos, poco parece impórtales las intromisiones en la política interna por parte del vaticano y el lobby eclesial que históricamente ha jugado en contra de los intereses populares. Es por eso que han desplegado todas sus armas de seducción para no perder la oportunidad de participar del halo de devoción que gira en torno a la figura de Bergoglio.

Otra clave –biopolítica si se quiere-, podría resultar aun más interesante para leer la vistita papal. Los tres países elegidos forman parte del conjunto de los menos avanzados de la región en materia de educación y salud reproductiva, derechos de las mujeres y derechos de la comunidad de lesbianas, bisexuales, gay y trans. Además, justamente los líderes de estos países fueron noticia en más de una oportunidad por referencias poco felices hacia la comunidad LGBT o por dar claras muestras de ignorar absolutamente la importancia de estas políticas. Ni hablar de que estos países muestran altos grados de hostilidad hacia la comunidad,  los  índices de asesinatos por odio y femicidios, las clínicas de  “cura de homosexualidad”, y la falta de leyes antidiscriminatorias generales o particulares son reflejo de esos complejos sociales.

Por eso, otros de los temas que ha suscitado atención por parte de la comunidad internacional son los ambiguos acercamientos del Papa a las causas de la comunidad LGBT, no es necesario aclarar que más allá de sus amistosas palabras, reafirmo su condena a las uniones homoparentales y a las ideologías de género.

Sin embargo durante este viaje trascendió la posibilidad de una reunión que el papa tendría con un  activista gay de Paraguay. La cita se refiere concretamente a la convocatoria que el Papa y la Conferencia episcopal del país extendieron a representantes de la sociedad civil para el sábado 11 de julio en el estadio León Condou. A esta cita dijo presente Simón Cazal, director ejecutivo de “Somos gays” una organización paraguaya con mucho peso local. De las entrevistas hechas por Cazal se interpreta que para la organización es importante, más allá de las manipulaciones mediáticas, responder  afirmativamente a una invitación de estas características, ya que Paraguay no tiene una tradición cultural laica y muchos de los integrantes de la organización son católicxs. Por tanto mejorar las relaciones con la iglesia significa un sensible impacto para muchas personas que ven reñida su sexualidad y su religión, así como también, mejorar las relaciones con sus familias y su entorno. Además abre la posibilidad de solicitarle al papa que haga extensivas sus palabras y su mensaje al resto de los representantes de su iglesia.

Pero, también se hizo notar la ausencia de Iren Rotela, representante de la Panabi, una asociación de travestis, transexuales y transgéneros de proyección nacional. Quien aseguro que, si bien, no rechazaron formalmente la invitación, no asistirán al encuentro ya que advirtieron que no tendrá posibilidad real de intercambiar palabras con el papa. Esto se debe a que, lo que en apariencia es un encuentro, en la realidad va a ser solo un discurso pronunciado por Bergoglio para un selecto grupo de alrededor de 1600 personas, de las cuales solo 5 colectivos tendrán la posibilidad de formular una pregunta y aun no se conocen quiénes son estos elegidos.

Iren Rotela opto entonces por dar a conocer una carta abierta al papa a través de su perfil de facebook, esta carta se viralizo en pocas horas y fue divulgada por los medios nacionales, la misiva da cuenta de las ganas de vivir y vivir bien de las travestis y de la esperanza puesta en las palabras del papa para mitigar las expresiones de odio de fundamentalistas religiosos que son el principal obstáculo para el reconocimiento de los derechos de la diversidad por parte del estado y los principales instigadores de la discriminación, exclusión y criminalización a la que diariamente están sometidas las mujeres trans. Por eso denuncio la complicidad de los fieles católicos con esta situación. También cuanta la penosa realidad que soporta la comunidad trans de Paraguay, en donde hoy se registran 80 asesinatos de personas trans sin justicia ni responsables y sin leyes que las protejan.  Todas esas críticas y pedidos se dieron sin dejar de remarcar que -incluso las que ya no están hoy entre nosotras- seguramente estarían presentes en algunas misas que oficiaría el papa, ya que al igual que el 90 % del país (la mayor densidad de católicos de toda Latinoamérica) muchas de ellas son profundamente cristianas.

Ante esta última decisión las críticas al interior y exterior del activismo no se hicieron esperar. Fuera de mostrar un activismo fragmentado, esto refleja una diversidad de enfoques de un mismo problema y demuestra la posibilidad de estxs activistas para mejorar la situación aprovechando al máximo la atención de los medios de comunicación internacionales, por un lado haciendo uso de los puentes que tienden los organismos religiosos desde dentro de sus propios mecanismos y por otro evidenciando el doble discurso, el uso mediático de una situación penosa por parte de la propaganda eclesial y la estreches de los canales de diálogo.

En relación al país, el panorama es realmente preocupante, si además tenemos en cuenta que incluso ante la eminente visita y la supuesta preocupación de parte del papa Francisco por las problemáticas que aquejan a la sociedad, el gobierno intenta esconder la mugre debajo de la alfombra dictando una serie de prohibiciones que rigen exclusivamente durante la estadía papal y entre las que se encuentran, por ejemplo, portar carteles con consignas de reivindicaciones sociales