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Sociedad

La charla “Mujeres y Dictadura” congregó a una multitud en la Casa de la Cultura

La tardecita del lunes 19 de marzo, el patio de la Casa de la Cultura se colmó de memoria, en el marco de la charla “Mujeres y Dictadura”, organizada por los colectivos Paravachasca por la Memoria y Ni Una Menos Alta Gracia. Con tres disertantes, Lyllan Luque, Soledad García y Maité Rodrigou Nocetti, se montó una conversación intensa y potente.

Originalmente, la charla se iba a realizar en la Sala 6 de este espacio cultural local, que se haya en obras, pero el desborde de público obligó felizmente a sacar la actividad al patio.

El inicio estuvo a cargo de Alicia Greco, vecina de Alta Gracia, integrante del Colectivo Paravachasca por la Memoria, luchadora por los Derechos Humanos e integrante del área de asistencia psicológica a testigos en juicios de lesa humanidad.

Acto seguido, tomó la palabra Lyllan Luque, abogada querellante en las causas por crímenes de lesa humanidad y representante de H.I.J.O.S. y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. Desde su profesión, hizo referencia Luque a la necesidad de generar las transformaciones necesarias que tuerzan la mirada patriarcal que todavía atraviesa a la Justicia.

Soledad García, presidenta de la Asociación Civil de Ex Presos Políticos de Córdoba, militante política, social y sindical con eje en Educación y Género, miembro de la Comisión Provincial de la Memoria, habló a continuación. Con un cruce entre lo testimonial, lo estrictamente político y sindical y la poesía, García refirió abiertamente al feminismo como un lugar para habitar para generar transformaciones.

A su término, Maité Rodrigou Nocetti, investigadora del Área Feminismos, Género y Sexualidades del Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades; aportó conceptualizaciones necesarias para pensar las disputas que existen en torno al debate sobre géneros y las violencias, materiales y simbólicas que el patriarcado viene sosteniendo históricamente.

La apertura de la charla a la intervención de los presentes, enriqueció las miradas y las posturas, en un cruce, el de mujeres y dictadura, que lo reconocieron las disertantes, aún es muy nuevo.

Incluso hubo una permanente referencia a que en los primeros años 80, con la vuelta de la Democracia y la activación del Juicio a las Juntas, ya se empezaban a escuchar los primeros testimonios, que eran en algunos casos dejados de lado con desdén y otras veces, por no saber cómo incorporarlos. La figura de violación fue por muchos años reconocida como tortura y tormento; tal es así que recién en 2010 se juzgó por primera vez a una violación como crimen de lesa humanidad.