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Sucesos

El mercado tampoco derrama igualdad de género

A un mes de gobierno, entre otras designaciones, la de la economista feminista Mercedes D’Alessandro al frente de la Dirección Nacional de Economía y Género en el Ministerio de Economía de la Nación es una muy buena noticia. En la siguiente nota, publicada originalmente en LatFem, Eva Sacco analiza el gran desafío de incorporar una mirada feminista a la política macroeconómica.

La primera dificultad es la falta de estadísticas y herramientas específicas para cuantificar la desigualdad. Los datos que sí tenemos: los impuestos no son equitativos y los hogares monoparentales corren con desventaja. La feminización de la pobreza tiene un amplio espectro: desde las jóvenes hasta las ancianas.

Alberto Fernández se manifestó durante la campaña a favor del feminismo, el movimiento de mujeres y la ampliación de derechos. Durante el discurso de asunción afirmó “Ni una menos debe ser una bandera de toda la sociedad y de todos los poderes de la república. Es el deber del Estado recudir drásticamente la violencia contra las mujeres hasta su total erradicación”. Durante la campaña, aún a riesgo de enfrentar al peronismo más ortodoxo claramente alineado con la Iglesia y las posiciones anti derechos se expresó abiertamente a favor de legalizar la interrupción del embarazo. Pero más allá del contraste discursivo, algo no menor ya que la palabra estructura el imaginario y roles sociales, ¿qué elementos es posible vislumbrar, desde una perspectiva feminista, durante el primer mes de gestión Alberto Fernández?

Puede contabilizarse de manera positiva la actualización del Protocolo para la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) como resolución ministerial y el inicio de la implementación de la Ley Micaela que establece la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia machista para todas las personas que se desempeñen en la función pública, en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación. Con relación al Gabinete que acompaña a Fernández, se subraya la creación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Tanto la ministra Elizabeth Gómez Alcorta como las secretarias y subsecretarias son mujeres y se destaca el nombramiento de Alba Rueda, la primera subsecretaria trans de Argentina.

Sin embargo, en la alta política del Ejecutivo Nacional la relación de mujeres y varones es de 1 a 4: de los 20 ministerios, 16 están encabezados por varones y sólo 4 por mujeres. Si se incorpora al análisis las secretarías dependientes de la presidencia y la Jefatura de Gabinete, si bien la mayoría continúa siendo masculina (al momento de escribir esta nota ya que aún hay puestos que continúan vacantes) la balanza se equilibra un poco y se destacan mujeres fuertes como Ana Castellani y Cecilia Todesca Bocco.

Vale aclarar, aunque sea obvio, que los aspectos de equidad de género en la conformación de un espacio político o en general cualquier organización no se agotan, ni debería hacerlo, en lo puramente cuantitativo. En este sentido sobresale la designación de la economista feminista Mercedes D’ Alessandro al frente de la Dirección Nacional de Economía y Género en el Ministerio de Economía de la Nación. Una designación clave en un ministerio donde también se debe notar que tanto ministro como secretarios son todos varones.

Incorporar una mirada feminista a la política macroeconómica es el gran desafío al que se enfrentará el nuevo área impulsada por Martín Guzmán. La interacción entre la macroeconomía y el enfoque de género no resulta obvia en una disciplina, que además de ser altamente masculinizada incluye en su núcleo de formación el paradigma del “homo económicus”. Justamente, la primera dificultad con la que se topará la directora de Género es la falta de estadísticas y herramientas específicas para cuantificar la desigualdad y medir el impacto de las Políticas Públicas en las mujeres y el colectivo LGBTIQ+. En el último caso, directamente no existen como una categoría en las estadísticas oficiales con lo cual están invisibilizadxs para el Estado.

Algunas de las preguntas y problemáticas específicas que dan sentido a la Dirección de género dentro del Ministerio de Economía incluyen por ejemplo al sistema tributario: ¿Los impuestos son equitativos entre varones y mujeres? Veamos un ejemplo: al tributar ganancias de cuarta categoría (trabajadores en relación de dependencia) se pueden realizar deducciones al monto imponible tanto por cónyuges “a cargo”, como por menores. Esto deja en clara desventaja impositiva -frente al mismo nivel de salario- a los hogares monoparentales que deben enfrentar impuestos mayores además de concentrar las responsabilidades de cuidado y de manutención económica en una sola persona. Estos hogares no cuentan con la “ventaja” económica que representa el trabajo de cuidado gratuito (en la amplia mayoría de los casos de una mujer) de los menores.

Aunque las mujeres son las más vulnerables durante las crisis económicas (el período macrista no fue la excepción) la reactivación y el crecimiento no logran por si mismos reducir el piso de desigualdad de género estructural si no son acompañados por políticas específicas. De la misma manera que el mercado no derrama equidad entre clases sociales, no derrama igualdad de género. En este sentido, debe destacarse la voluntad del gobierno para enfocar los esfuerzos en los jubilados que cobran los haberes más bajos, hogares beneficiarios de Asignación Universal por Hijo (AUH) y con niños menores de 6 años. En estos sectores las mujeres son mayoría. Lxs jubiladxs por moratoria (quienes perciben el haber mínimo) representan 3,5 millones de un total de 5 millones. El 73% de quienes accedieron al beneficio jubilatorio mediante moratoria son mujeres y sólo 27% varones (en el régimen general la relación es 60% son varones y 40% mujeres). Con respecto de la AUH puede reconocerse la importancia que tienen los hogares monoparentales encabezados por mujeres: según datos que surgen de la encuesta ENES del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación para el año 2015 el 47% de los hogares encabezados por una mujer sola con menores a cargo percibía la asignación como ingreso principal frente a un 37% de los hogares con menores conformados por un principal sostén del hogar varón y una cónyuge. En los últimos años, donde el desempleo golpeó principalmente a las mujeres jóvenes (23% de las menores de 29 años está desempleada según INDEC) estos porcentajes, de contar con estadísticas que los midan, mostrarían incluso valores aún más alarmantes.

En definitiva, desde un enfoque feminista en el primer mes de gobierno de Fernández se destacan tanto gestos como medidas relevantes que vislumbran un cambio en la orientación del Estado. Quedan 47 meses para cumplir con lo que se prometió en campaña y se comenzó a construir estos primeros días: impulsar y lograr la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, poner en marcha un sistema de Estadísticas Públicas con Enfoque de Género y aplicar Políticas Públicas específicas para reducir las desigualdades económicas y erradicar todo tipo de violencia y discriminación contra las mujeres y el colectivo LGTBI+.

FUENTE: LATFEM

GENTILEZA: EVA SACCO