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Alta Gracia, Deportes, Valle de Paravachasca

Aníbal, Adrián y Marcos: Reyes de la montaña por Juan Leonardi

La segunda semana de enero, tres altagraciences, Aníbal Almada, Adrián Camerano y Marcos Toscano, vecinos de la ciudad logran una hazaña inimaginable, hacer cumbre en la montaña más alta de América con una altura de 6900 m es la más alta después de los Himalayas. Lo hicieron como parte de un sueño, un objetivo que se habían propuesto hace tiempo y que culminó con la cima de esta majestuosa montaña.

Los chicos organizaron esta travesía por sus propios medios, haciéndose cargo de los equipos, logística, alimentación, tiempos de descanso y travesía. Una experiencia en la que todos coinciden fue el camino recorrido hasta la cima lo que tanto disfrutaron. Pudieron hacerse de amigos nuevos, poner a prueba su resistencia física y mental, y conocerse más aun en un medio tan agreste y poder llegar a una de las cimas del mundo.

El pasado jueves 16 de enero, cuando llegaron de Mendoza, pudimos entablar una charlar con ellos, estaban felices, quedamos por el sol, caminan adoloridos, pero en sus caras se veía una expresión de satisfacción total, de haber vivido una experiencia que los marco para siempre.

JL (Juani Leonardi): ¿Chicos lograron llegar a la cima del Aconcagua que pueden decirme de este logro?

MT (Maros Toscano): Fue un sueño para nosotros que veníamos ya hace unos años viendo de poder lograrlo. La dirección de la expedición estuvo a cargo de Adrián Camerano y un total agradecimiento a él, porque no podríamos haberlo logrado. Vivimos grandes experiencias dentro del parque que van a durar para toda la vida.

JL: ¿Cuánto tiempo les llevo prepararse para este desafío?

AA (Aníbal Almada): Hace dos años arrancamos con este proyecto, en ese mismo momento comenzamos con el entrenamiento. Realizando trabajos específicos como por ejemplo la falta de aire, ya que en la montaña el cuerpo funciona de otra manera.

Otro factor que influye mucho más allá del físico, es el climatológico, algo que no podemos entrenar, tuvimos la suerte de que nos tocaron días muy buenos, despejados, aunque con viento.

JL: ¿Cómo lograron afrontar esas condiciones? ¿Cuál fue el equipo que requirieron?

AC (Adrián Camerano): Tenes que vivir el día a día, afrontándolo en grupo y conviviendo con otras expediciones tanto locales como extranjeras que están allí por el mismo objetivo. Y eso lleva a generar una comunidad muy interesante donde se comparte, el comer, el dormir, el caminar, se comparte el vivir, formando lazos muy interesantes y provechosos.

Decenas de kilos de cosas para empezar, mochilas, y equipos técnicos, carpas, dos bolsas de dormir, cascos, granpones, específicos para ese tipo de montaña, que son muy distintos a los necesarios para un cerro, todos esos accesorios necesarios para poder estar a 6000 metros buscando la cumbre.

JL: ¿Además del factor físico, que importancia creen que tuvo para ustedes el factor mental?

MT: Es como una guerra, ves gente que viene bajando, destruidos, vomitando, muy cansados, te enteras de repente en el campamento que el helicóptero tuvo que trasladar a alguien y capaz esa persona estuvo comiendo con vos más temprano. Entonces ahí la cabeza tiene una gran importancia, el enfoque psicológico y poder estar al cien por ciento es fundamental.

JL: ¿y cada uno que fue lo que más disfrutó y lo que más sufrió o le costó en esta experiencia?

AC: Lo que más disfrute fue la experiencia integral, desde armamos todo acá en Alta Gracia hasta ahora que volvimos, y lo que más sufrí fue un tema con respecto a la presión, por lo que decidí bajar a los 5600 metros, más que nada para preservar la salud. Pero después de eso no hubo ningún sufrimiento, si el cansancio y fatiga de la expedición.

AA: Lo lindo de esto es que se disfruta con toda la gente que te rodeas, personas del Ushuaia, Neuquén, Bahía Blanca o Punta Alta, en donde todos estamos pasando por lo mismo, y compartís muchísimo, charlas, comidas y hasta los planes de ascenso. Después el agotamiento, los dolores y hasta el haber hecho cumbre termina siendo algo secundario, pero todo lo que viviste durante diez días eso es lo que más rescatamos.

MT:  Y yo creo que una montaña es un montón de rocas y nieve, lo que lo llena de significado y emociones es el ser humano, nosotros somos quienes la ornamentan, nos llevamos amigos, nos conocimos entre nosotros más íntimamente, me emocioné en le cumbre, llore como un chico, y no solamente ahí sino quince metros antes, y lloraba de alegría, al pensar en todos los que nos apoyaron, mi familia, mis hijos.

JL: Después de un merecido descanso, ¿qué objetivos ven a futuro?

MT: La idea es ir subiendo el nivel de nuestros objetivos, soñamos con ir a Himalaya, con el proyecto de las Siete Cumbres, el Denali en Alaska (cumbre más alta en América del Norte), y por supuesto el nombre Everest (cumbre más alta en el mundo) siempre está dando vueltas. Somos soñadores y nunca vamos a dejar de serlo.

Cabe resaltar que la expedición y todo el proyecto de ascenso al Aconcagua fue gestionado y llevado a cabo por los chicos, con solo el apoyo de sus familias y amigos, y algunas marcas que pudieron darles una ayuda. Es increíble que tres ciudadanos hayan logrado este hito, no es fácil y no es algo que uno puede hacer sin una previa planificación y preparación.