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Alta Gracia, Cultura, Nacionales

Bauer: «Son fundamentales los museos, para rescatar lo positivo y para que no se vuelvan a cometer los horrores»

El ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, estuvo en Alta Gracia el sábado 19 de diciembre, invitado para participar de un acto por los 20 años de la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad del Conjunto Jesuítico, en el marco de una visita provincial de dos días. Entrevistado por Radio Tortuga 92.9, se refirió entre otros temas a la esclavitud como elemento velado por la historia oficial y al desafío que su oficina ha tenido en este año de pandemia.

En su vertiginoso periplo por Alta Gracia, estuvo reunido con el diputado nacional del Frente de Todos, Eduardo Fernández; recorrió los museos de la ciudad y conversó con la directora de Turismo y Cultura, Lara González, y la ex titular de dicha oficina, Adelina Coda. Además, el intendente Marcos Torres lo acompañó hasta la casa del tenor Luis Lima. Por la noche, Bauer participó del citado acto por los 20 años de la declaración de Patrimonio de la Humanidad del Conjunto Jesuítico, que se llevó adelante en el Museo de la Estancia Jesuítica y Casa del Virrey Liniers. Allí respondió algunas preguntas a la Radio Tortuga 92.9.

RT: ¿Con qué te has encontrado en este recorrido por Córdoba?

TB: Ha sido un recorrido de una intensidad tremenda, como todo en este año. Bajamos del avión (el viernes), empezamos a hablar con el intendente de la ciudad capital y de ahí estuvimos en La Piojera, un lugar realmente hermosísimo, que es cine pero también centro cultural. Dejamos ahí unos aportes de unos equipos. Después fuimos a ver el teatro de la ciudad, incendiado y pensando cómo podemos avanzar para su recuperación. Estuvimos en Colonia Caroya, en Jesús María y ahora Alta Gracia, que es un lugar que yo quiero particularmente porque venía de niño, de la mano de mi padre y porque cuando hicimos una película sobre el Che, estuvimos acá filmando, evocando esa niñez. Y ahora este ámbito en el que estamos, conmemorando los 20 años de la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad de un lugar que es memoria, que es historia, pero que desde nuestra mirada, es presente y es futuro.

RT: Le toca asumir su cargo viniendo de una recesión en cultura y después atravesado por la pandemia. ¿Cuáles han sido los desafíos de su gestión y cómo se ha encontrado en este contexto?

TB: Veníamos de esa situación de tierra arrasada que dejó el neoliberalismo, a través del gobierno de Mauricio Macri, con una propuesta política, social y económica que golpeó particularmente a las industrias culturales. Cuando asumimos, nos propusimos poner a la cultura de pie y con las mujeres abrimos el Centro Cultural Kirchner, abrimos Tecnópolis y nos disponíamos a realizar este recorrido que recién ahora podemos hacer por todas nuestras provincias y abrir los museos y darles el brillo que necesitan e impulsar las industrias culturales. Y de repente, llegó la pandemia. Y entonces, sin modificar nuestras banderas, porque a todas nuestras decisiones las tomamos con las banderas de la solidaridad y de la diversidad cultural, que son los motores que nos mueven; pero es verdad que tuvimos que cambiar e inventar nuevos programas y redireccionar presupuestos… y ampliarlos. Fue una decisión de Alberto (Fernández) y de Cristina (Fernández de Kirchner) de apoyar a la cultura en esta crisis. Las inversiones fueron de 12 mil millones de pesos, nueve mil millones desde los planes del gobierno nacional y tres mil millones desde el Ministerio de Cultura. E ir trabajando con asistencias, algunas que fueron directas a los artistas, a las artistas, a las trabajadoras y trabajadores de la cultura; y otras para empresas u organizaciones culturales.

RT: En su discurso en la Estancia Jesuítica de Alta Gracia, se refirió a la esclavitud. Hizo incluso una sugerencia para reconocer de alguna manera un poco más a los esclavizados y esclavizadas que estuvieron en este sitio. ¿Qué significó encontrarse con estas edificaciones y cómo desde el Ministerio de Cultura van a visibilizar a las esclavizadas y esclavizados para incorporarlos a nuestra historia?

TB: Este lugar tan extraordinario y maravilloso también es un sitio que marca ese horror para toda la humanidad que fue y que es la esclavitud. Ese tráfico de esclavos. El horror del mal llamado descubrimiento de América, la colonización, el sometimiento de los pueblos originarios y como si eso no bastara, ir a los pueblos del África, secuestrar hombres, mujeres y niños; llevarlos en esos barcos en los que morían y cuando se sublevaban, los tiraban vivos al mar. Y después llegaban a estas tierras y eran sometidos. El hombre lobo del hombre. ¡Cuánto horror! Y en este mismo lugar se cometió esa atrocidad. Recién recordaba ese verso de José Martí, “la esclavitud de los hombres es la gran pena del mundo”, y estos sitios de memoria, de historia, nos tienen que ayudar, tienen que ayudar a nuestros niños, a nuestras niñas, con salas que cuenten esa historia, para que esas barbaridades no se cometan nunca más. Por eso son fundamentales los museos, para rescatar lo positivo y para que no se vuelvan a cometer los horrores de los hombres.  

A continuación, se reproduce completa la entrevista: