El martes 23 de agosto la Policía de Córdoba mantuvo detenidos por más de seis horas a los defensores ambientales Gisel Koussan, Iván Baucia y Juan Yacobs (este último, además, periodista de la radio comunitaria Panamericana de Huerta Grande -integrante de FARCO-), por manifestarse en contra del avance de la destrucción ambiental que generan las obras de la Autovía de la ruta provincial 38, que se lleva adelante en el Valle de Punilla.

El principal reclamo de las organizaciones ambientales es en contra de la destrucción del bosque nativo y de sitios arqueológicos ancestrales que implicaría la ejecución de la obra, una de las principales apuestas del Gobierno de Juan Schiaretti.

Si bien las personas recuperaron su libertad, quedaron imputadas por “resistencia a la autoridad” y “turbación a la posesión”. Con estas detenciones suman 16 las y los defensores ambientales imputados en las últimas semanas.

Para el abogado René Amsler, las imputaciones criminalizan la protesta social: “Es una respuesta bastante severa e innecesaria que genera mucho dolor y sufrimiento de las personas”.

“Acá está quedando claro de qué manera se pretenden hacer las cosas en Punilla, criminalizando la protesta social”, manifestó Yacobs una vez que quedó en libertad. Denunció además que fue detenido mientras realizaba la cobertura periodística sobre la protesta: “La verdad es que el procedimiento fue muy irregular porque no se dio ninguna instancia de diálogo con la gente que estaba protestando. Rápidamente y de un momento para el otro, fuimos rodeados por la Policía de manera violenta con algunas detenciones y golpes”, contó quien también es delegado del Círculo Sindical de la Prensa de Córdoba y secretario General de la CTA Autónoma en Punilla.

“Esto forma parte de la política que quieren llevar adelante para hacer la obra de Autovía. Evidentemente, a la falta de licencia social la quieren resolver con esto, como por ejemplo detener a la prensa”, agregó.

El operativo policial no sólo fue irregular, sino también violento. Así lo denunció Gisel Koussan, en diálogo con VillaNos Radio: “De repente nos rodearon policías que aparecieron de todos lados y nos dijeron ‘cambió la decisión. Ahora se van o los llevamos’”.

La militante relató que después de la advertencia policial, se sentó en el lugar “porque no estaba cometiendo ningún delito. Cuando quise acordar, ya me habían agarrado el pelo y tenía cinco mujeres arriba mío. Si bien el acta que me obligaron a firmar dice que no me lastimaron, sí lo hicieron”, añadió.

FUENTE Y FOTO: AGENCIA FARCO

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