El licenciado Fernando Gallará en su columna semanal que se emite los días martes en el programa radial «Formación Tortuga», se refirió a la importancia de incorporar nativas a los espacios urbanos. Recomendó distintas especies y se refirió a los mitos que muchas veces caen sobre el uso de nativas en la ciudad.

Fernando Gallará es licenciado en Química y trabaja en la conservación de semillas de plantas nativas para su futuro uso en proyectos de restauración o reintroducción de flora. Por cuatro programas hablará sobre la situación del bosque nativo en Córdoba, su funcionalidad y las características en el programa “Formación Tortuga”.

En la tercera entrega, el profesional se refirió a la posibilidad e importancia de incorporar a nativas en espacios urbanos. “Es importante incorporar nativas en los espacios urbanos, ante el retroceso de los bosques y los distintos ecosistemas naturales. En este sentido, es clave desmitificar algunas cuestiones sobre el uso de nativas”, introdujo Gallará.

“Mucha gente no usa nativas por las espinas, o porque crecen lento o porque son feas o no tienen flores, pero eso parte de un gran desconocimiento sobre la gran diversidad que tenemos. Tenemos casi mil especies, o sea que hay para todos los gustos y no todas encajan en las categorías mencionadas”, indicó, al tiempo que ejemplificó que frente al “problema de las espinas”, mucha gente cultiva rosas que tienen espinas y no son nativas.

En esta línea, el profesional recomendó el uso de Sacha Huasca, Peine de Mono o Jazmín Serrano para cercos o paredes donde crecen enredaderas, y Manzano de Campo, Durazno de Campo, o el Garabato Hembra para veredas, ya que son árboles nativos que pueden embellecer la vía pública. “Es importante el manejo que hacemos después de la plantación, porque por ejemplo a los árboles es importante conducirlos hasta que la copa llegue a 1,80 metros y no moleste la circulación de peatones. No hay que dejar las nativas y ‘olvidarse’, necesita los cuidados de cualquier planta”, recomendó.

A su vez, sugirió para quienes tienen huerta, incorporar aromáticas o plantas medicinales nativas, “como el poleo, el palo amarillo, o la peperina, que es una figurita más complicada, pero se puede sumar”.

Sobre la importancia de sembrar nativas, Gallará fundamentó: “En muchos Municipios hay ordenanzas que reglamentan la incorporación de nativas en veredas, por ejemplo, pero es importante sumarlas a parques y plazas, y también en lo privado, para constituir una suerte de corredor biológico que conecte los distintos fragmentos que quedan de los ecosistemas nativos y que permitan que esa información que contienen las plantas fluyan y circule entre esos espacios”.

“Trae muchos beneficios como la gama de polinizadores muy grandes como colibríes, mariposas y otros tipos de insectos. Muchas veces las plantas nativas, en los ambientes urbanos constituyen el único refugio para muchísimas especies y sirven de alimento también. Está bueno brindar a la fauna un espacio dentro de los ambientes urbanos, amigarnos con la fauna silvestre para estar en un mayor equilibrio con la naturaleza”, añadió.

INFORMACIÓN

Gallará por otra parte, se refirió a que cada vez hay más oferta en viveros de nativas. “Hay cada vez más productores y eso es alentador. Es difícil imaginar que en la ciudad habrá bosques, pero se pueden hacer mínimas acciones para recuperar parte del legado perdido”, manifestó.

Ante la consulta sobre cómo buscar más información, Gallará expuso: “Hay sitios buenos, como la página de ecosistemas argentinos que es una organización sin fines de lucro que integro. También se puede consultar la página flora de Córdoba y hay muchos grupos en Facebook o en redes sociales. Reforestación con nativas en Córdoba, es el nombre de uno de los grupos, pero además y hay muchas guías de campo. En la última década surgió mucho material bibliográfico al que la gente puede acceder”.

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FOTO 1 (Gentileza Fernando Gallará): Primavera (Collaea argentina): Arbusto nativo siempreverde, frecuente a la vera de ríos y arroyos serranos y en quebradas húmedas. Florece desde finales de otoño hasta entrada la primavera. Visitado por abejorros y picaflores cometa.

FOTO 2 (Gentileza Fernando Gallará): Malvavisco (Abutilon terminale). Arbusto nativo siempreverde, florece en verano.

FOTO 3 (Gentileza Fernando Gallará): Mariposita (Janusia guaranitica) Enredadera para sumar en cercos y pérgolas.

FOTO 4 (Gentileza Fernando Gallará): Sangre de toro (Rivina humilis) herbácea ideal para jardines con subes sombra.

FOTO 5 (Gentileza Fernando Gallará): Chañar (Geoffroea decorticans) árbol caducifolio, florece a comienzos de la primavera. Apto para jardines, plazas y veredas amplias.

FOTO 6 (Gentileza Fernando Gallará): Amor de hombre (Tradescantia fluminensis) herbácea apta como cubresuelos para espacios poco transitados. Ideal para lugares sombríos y húmedos.

FOTO 7 (Gentileza Fernando Gallará): Flor de patito (Aristolochia argentina) Enredadera, ideal para cercos de verano. En invierno pierde la parte aérea, rebotando desde la base en la primavera siguiente.

FOTO 8 (Gentileza Fernando Gallará): Tumiñoco (Lycium cestroides) arbusto siempreverde, de floración muy prolongada. Polinizado por picaflores.

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