La escuela Víctor Mercante organizó una colecta de libros para su biblioteca. Tiene el objetivo de juntar casi cien ejemplares de literatura. La docente Sandra Álvarez planteó que buscan promover «la lectura por placer».

«La propuesta consiste en juntar libros que la gente no use, (…) También pueden colaborar con nosotros con un aporte económico«, explicó Sandra Álvarez, docente de quinto y sexto grado de la institución.

«Están alrededor de mil pesos cada libro y son libros de literatura«, ejemplificó.

Según detalló la maestra, el objetivo es llegar a casi un centenar de ejemplares de literatura para niñas y niños. El proyecto contempla a casi 90 estudiantes de quinto y sexto grado de ambos turnos de la Escuela Víctor Mercante.

«Con cinco o diez libros que podamos conseguir dentro de la biblioteca de la escuela, no es nada para que podamos trabajar con todos los chicos«, planteó, y añadió que la idea es que cada estudiante pueda contar con un libro.

La propuesta surgió a partir de la jornada extendida, en el conocimiento de literatura y TIC.

«Vimos el interés que tienen de contar con el libro en formato papel en sus manos, para poder usar no sólo esa horita y media de lectura, sino para llevarlos a su casa y disfrutar de la lectura por placer«, declaró Sandra.

La importancia del libro impreso

«Los estudiantes están acostumbrados a trabajar con libros manuales«, aseveró Álvarez. «Tienen interés, les gusta, pero no hay manera de tener un libro cada uno«, analizó.

«Los niños acceden a libros impresos sólo en la escuela. En sus hogares son muy pocos los que acceden a libros impresos (…). No todos acceden a esa posibilidad y también por eso surgió este proyecto«, puntualizó.

La docente manifestó que decidieron acudir a la comunidad debido a que la biblioteca de la escuela es muy chica y cuenta con libros muy básicos.

Asimismo, admitió que no se pueden usar las computadoras del establecimiento, en parte por la mala calidad de internet, y en parte por la necesidad de desbloquear algunos equipos.

«Las netbooks son muy viejitas, con programas muy viejos. Se trató de trabajar lo más que se podía el año pasado«, señaló.

Por último, informó que los libros que se donen se pueden acercar a la escuela Anatole France 360 y preguntar por Sandra, o por la seño Marcela, Claudia o Mónica.

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