El sábado 2 de julio, a las 11, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación reconocerá al ex Grupo de Artillería 141 de José de La Quintana como ex Centro Clandestino de Detención y Torturas durante la última dictadura cívico militar eclesiástica.

«Este evento es trascendental para las vecinas, vecinos y organizaciones del Valle de Paravachasca y Calamuchita, para la sociedad argentina y para los familiares y víctimas que pasaron por este sitio», destacan desde la organización Trabajadores Unidos por la Tierra (Traut), que en el lugar sostiene Refugio Libertad, un espacio militante que conjuga el ejercicio de la Memoria y los Derechos Humanos con la producción sustentable de alimentos y la economía y la educación popular.

Refieren que hace dos años vienen impulsando la señalización de este sitio, situado en un campo de 880 hectáreas, y cuyo edificio de la fábrica militar es también sospechado «como parte de la zona en la que ex conscriptos denunciaron fusilamientos y fosas clandestinas«.

La Dirección Nacional de Sitios y Espacios de Memoria de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación será la encargada de realizar la señalización del lugar.

«Como organización libre del pueblo luchamos por la memoria y la defensa de los derechos humanos; recuperando la tierra, recuperando la memoria. Memoria, Verdad y Justicia«, firman desde Traut la invitación a la comunidad para sumarse a este trascendental evento para la región.

El lugar está ubicado en el kilómetro 14 de la ruta E-56, en Villa San Isidro.

Marca de memoria

Adrián Camerano, periodista e integrante de Traut, explicó a diariotortuga.com que esta señalización «es importante en términos del reconocimiento del Estado de los delitos de lesa humanidad que ocurrieron en ese lugar». Que es, a su vez, «una reafirmación de lo que en 2018 se incorporó al RUVTE, Registro Unificado de Víctimas de Terrorismo de Estado«; y que representa «un mojón, una marca de memoria, con todo lo que eso significa en los pueblos, en los territorios, en los sentidos de las comunidades que durante décadas han ignorado lo que ocurrió en esos sitios, incluso viviendo a metros del mismo».

Destacó, por sobre todo, que no se trata de un punto de llegada o el final de un camino recorrido, «sino un momento de una lucha que continúa». Y se explayó: «Hay mucho que develar todavía. En el Poder Judicial Federal de Córdoba se instruyen causas que intentan dilucidar si hay cuerpos enterrados en el mismo predio. Hay decenas de detenidos desaparecidos que han quedado con vida y todavía no han declarado, hay víctimas que no conocemos y conscriptos que pueden aportar datos».

En ese sentido, se esperanza Camerano con que esta señalización «puede ser un impulso para la reactivación de las causas» y «que más personas cobren valentía y den su testimonio» para «seguir construyendo memoria en los territorios del interior de Córdoba, muy cerca de la capital, que han quedado postergadas durante décadas».

A la vez, concluye, este acto es una forma de que el Estado Nacional avance en deudas pendientes: «Durante los cuatro años macristas no hubieron señalizaciones y aun quedan varias por realizarse. En Córdoba, la de la imprenta del PRT, que entendemos se hará en breve, donde compañeros realizan una enorme tarea; y la de la ex cárcel del Buen Pastor en Río Cuarto, por ejemplo».

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