Con un show en Villa Roma el pasado domingo y con otro previsto para el 28 de noviembre en Cañito Cultural, sale a los escenarios la «Pequeña Orquesta Totoro»: una propuesta del Valle de Paravachasca que en un mismo repertorio versiona canciones de las películas de animé de Hayao Miyazaki e interpreta composiciones de diversos géneros. De visita por el programa «Tarde para Tirar la Toalla», Jorge Guevara y Mario Ramón, dos de sus integrantes, brindaron detalles de esta novedosa propuesta.

Escuchá la entrevista completa: https://ar.radiocut.fm/audiocut/pequena-orquesta-totoro-en-ttt/

La “Pequeña Orquesta Totoro” nació en pandemia, a partir de la inquietud de una joven música, Francisca Smith Prego, motivada por las películas de animé del director japonés Hayao Miyazaki. Fueron las bandas de sonido de dichas películas, compuestas por Joe Hisaishi, las que tentaron a Mario Ramón para empezar a arreglar un repertorio.

A partir de allí, la semilla inicial empezó a desperdigarse entre colegas que se sumaron a la iniciativa y finalmente, tras ideas y vueltas propias de la pandemia, dos conciertos en el ocaso de noviembre (en Villa Roma el 21 y en Cañito Cultural el 28) ofician de puntapié inicial para esta propuesta musical que sueña con demos, audiovisuales y el escenario del Cine Teatro Monumental Sierras.

La “Pequeña Orquesta Totoro” tiene, en rigor, a Mario Ramón a cargo de guitarra, arreglos y dirección; a Jorge Guevara en flauta traversa; a Romina Testoni en teclados; a Juan Guida en clarinete y saxo; a Nico Peralta en violín; a Rocío Basualdo en teclados; a Abril Baldi en bajo; a Elio Anders en batería; a Virginia Smith en guitarra, metalofón y voz; y a la pequeña Francisca Smith Prego en platillos.

UN ENSAMBLE CREATIVO

“Surgió con todo lo que fuimos viviendo el año pasado, con la idea de hacer algo nuevo, algo que tuviera que ver con salir de lo cotidiano. Mario fue creando y nos fue pasando las partes y cuando hubo menos restricciones, pudimos ensamblarnos. Escucharnos nos gratificó y nos dio pie para seguir”, relató Jorge Guevara.

“Estábamos encerrados, sin poder hacer nada ni actuar”, recordó Mario Ramón, quien precisó que desde un primer momento, a los músicos a los que fue invitando, les gustó la búsqueda planteada. “Todos estábamos necesitando compartir un proyecto. La idea del animé cayó como anillo al dedo y en cuanto a la instrumentación, es como una orquesta de cámara”, detalló.

“Cuando empecé a escuchar las partes ensambladas, me transportaba a las partes de las películas. Eso es gratificante. A veces los instrumentos por separado te pasan una idea, pero cuando sentís el ensamble es otra cosa, te sumergís en el mundo del compositor y el arreglador”, completó el relato Jorge Guevara.

Mario Ramón se zambulló en una selección de canciones de las bandas de sonido de películas de Miyazaki como “Ponyo”, “Mi Vecino Totoro”, “El viaje de Chihiro” y “El Increíble Castillo Vagabundo” y desde allí empezó a crear. “Hubo adaptación, porque en general el audio que tenía era de grandes orquestas sinfónicas. Tenía que adaptarlo para una pequeña orquesta”, indicó, reconociendo que además incluyó arreglos propios a las interpretaciones.

El repertorio preparado por la “Pequeña Orquesta Totoro” para estos dos primeros shows incluye además de la música de las películas animé de Hayao Miyazaki, composiciones de Pink Floyd y Mahavishnu Orchestra, blues, bossa nova, boleros y canciones, mayoritariamente instrumentales, pero también cantadas.

UN NACIMIENTO COLECTIVO

Cuentan Jorge Guevara y Mario Ramón que el debut estaba previsto para mayo pasado y que las medidas sanitarias frente a la segunda ola del Coronavirus obligaron a postergarlo. En los seis meses siguientes, aquella primera lista de temas, que se concentraba en la música de Hisaishi se fue enriqueciendo con estos nuevos géneros.

“Fue la idea de abrir el panorama y darle una impronta a la orquesta. Mostrar que incursionamos en otros géneros”, contó Jorge Guevara. “Viene muy esperado este nacimiento”, comenta Mario Ramón, haciendo referencia a la larga espera.

Destaca Jorge Guevara que los primeros tiempos del proyecto fueron con ensayos individuales, que se ensamblaron posteriormente y que sostuvieron el objetivo común por la motivación que se generó como grupo. “Estuvo siempre presente la idea de presentarnos y mostrar lo que hacemos; nos juntamos y reafirmamos lo que hacemos”, recuerda.

“Este proyecto tiene un objetivo musical y otro que es el del contexto. En este tiempo tan difícil en el que moría gente, nosotros hacíamos nacer a ‘Totoro’; tiene un sentido muy especial”, concluye Mario Ramón.

En el grupo son diez personas, más un grupo de colaboradores que ayuda. Se comprometen a llevar cuatro personas cada uno para garantizar un público de 40 y se distribuyen las tareas organizativas en áreas. “Nos peleamos a cada rato, pero con cariño”, bromea Mario Ramón, subrayando que todo se dialoga y se soluciona democráticamente: “Tenemos que ser gratos de habernos podido encontrar, superarnos y lograr un hecho artístico”.

Hacia adelante, tras estas dos fechas inaugurales en Villa Roma y Cañito Cultural, pretenden grabar un demo y un registro audiovisual; están gestionando llevar de viaje la “Pequeña Orquesta Totoro”, también hacerla sonar en el patio del Museo Manuel de Falla y sueñan con el escenario del Cine Teatro Monumental Sierras.

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