El martes 15 de junio, la autoridad electoral de Perú confirmó el triunfo por menos de un punto de diferencia del sindicalista de izquierda Pedro Castillo sobre Keiko Fujimori en el balotaje de las elecciones presidenciales. El periodista y analista político Mariano Saravia, consultado por el programa «Tarde para Tirar la Toalla» de la Radio Tortuga 92.9, analizó el presente del vecino país y las perspectivas que abre este resultado en la región.

En medio de intentos de deslegitimación por parte de sectores de la derecha peruana, la autoridad electoral precisó que Castillo aventajó a Fujimori por 44 mil votos entre más de 17,6 millones de votos válidos (50,125 por ciento a 49,875), según informó la Oficina Nacional de Procesos Electorales, al terminar de revisar las actas electorales.

Saravia apuntó que el triunfo de Castillo supone una «sorpresa a medias»; ya que por un lado Perú, Colombia y Chile representaban hasta este momento «los bastiones del neoliberalismo» en Sudamérica, en el contexto de un «continente en disputa» como el mismo Saravia y otros analistas han caracterizado este momento en la región. «En Chile, Perú y Colombia parecía que nada estaba en disputa y que allí era inamovible el neoliberalismo», subrayó Saravia, destacando que tanto el Fondo Monetario Internacional como los Estados Unidos e incluso «la derecha mediática en Argentina» los señalaban como ejemplos a seguir.

Pero también interpreta Saravia que el triunfo de Pedro Castillo no es tan sorpresivo si se entiende que Perú es uno de los países más desiguales de la desigual Sudamérica. «Es lógico que hayan estos estallidos sociales», remarca, recordando la destitución de Martín Vizcarra el año pasado y el paso fugaz de Arturo Merino por la presidencia de Perú, en la que estuvo sólo una semana. «La gente, el pueblo, los jóvenes lo echaron. Fue el primer gran fenómeno social y político en el mundo basado en tik tok», rememoró, trazando una línea de continuidad con el triunfo de Castillo. «Hay un descontento en la sociedad peruana que viene de hace tiempo. Uno podría remontarse a la elección en la que ganó Ollanta Humala (2011 a 2016) en contra de Keiko Fujimori. Lo que pasó ahí es que Humala llegó con un discurso de centro izquierda y después fue un traidor que aplicó las recetas neoliberales», concluyó el análisis.

Para responder a la consulta sobre el perfil que tiene Pedro Castillo y la expectativa que genera respecto de las transformaciones que puede generar en Perú; Saravia introduce que en la actualidad sobran referentes de derecha y hay una orfandad en la representación de la centro izquierda de ese país, que está vinculada con la desilusión mencionada de Ollanta Humala. Asimismo, explica que cierta centro izquierda de las grandes ciudades fracasó en su intento electoral y no llegó al balotaje.

«Entonces surge este personaje desde el Perú más profundo, desde el interior del interior. Pedro Castillo es un maestro rural que ni siquiera tiene una trayectoria sindical como Evo Morales o ‘Lula’ Da Silva. Se hizo conocido Castillo en 2017 por una huelga de maestros en contra de la burocracia en su sindicato», explica Saravia.

Analiza que una falencia tanto en el sindicalismo como en los partidos políticos, propició el crecimiento de este dirigente, al que le alcanzó con su honradez y una actitud combativa para abrirse paso. Queriendo pintar su perfil, dice Saravia de Pedro Castillo que es evangelista y proviene «de una izquierda del pueblo profundo, que en cuestión económica está proponiendo la recuperación de los recursos naturales, la nacionalización, una asamblea general constituyente; pero en cuestiones más culturales, y sobre todo de igualdad de género y el aborto, tiene posiciones muy conservadoras que nunca ocultó».

Anticipa Saravia que para gobernar, Castillo va a tener en contra a la iglesia y al poder mediático, económico y político de su país; pero que ya está cosechando apoyos de los sectores de centro izquierda que no llegaron al balotaje y de algunos dirigentes populares del continente. «Veo una sola alternativa: que cumpla con su promesa de convocar a una asamblea popular constituyente urgente. Tiene que hacer lo que hizo (Hugo) Chávez cuando llegó al poder en el ’99. No sólo que ganó por poquito, sino que las denuncias de fraude han pretendido debilitarlo. Ganaría legitimidad llamando a esta asamblea constituyente», interpreta Saravia, quien para finalizar destaca que este triunfo puede irradiar confianza en las posibilidades de que se reconstituya en el continente un nuevo bloque de gobiernos progresistas, populares y de centro izquierda.

FOTO: TÉLAM

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