A mediados de abril, el “Grupo Cañada”, integrado por militantes, docentes, investigadores y trabajadoras y trabajadores de la cultura de la Provincia de Córdoba, irrumpió en la arena pública con dos informes. La docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba e investigadora del CONICET, Valeria Plaza, tuvo a su cargo la confección de uno de ellos: “Seguridad e Inseguridad en Córdoba 2010 – 2020”. Entrevistada por el programa “Tarde para Tirar la Toalla” de la Radio Tortuga 92.9, brindó algunos detalles y sugirió encarar la problemática desde análisis locales y con participación de todos los poderes del Estado y de la ciudadanía organizada.

Cuenta Valeria Plaza que la gestación del “Grupo Cañada” data de 2020. Estuvieron esperando que terminara la pandemia para irrumpir con acciones más públicas; pero el contexto de la segunda ola del Coronavirus les llevó a generar algunas acciones de circulación virtual. Es así que en abril se dieron a conocer a través de las redes sociales y empezaron a circular sus dos primeros informes técnicos: uno ambiental y el que dirigió Plaza, sobre seguridad, que contó con la colaboración de Susana Morales y Magdalena Brocca. “Nos definimos como militantes y en segundo lugar, docentes, investigadores y trabajadores de la cultura”, explicó la entrevistada.

Respecto de los informes presentados y los que vendrán, apuntó que cada integrante del “Grupo Cañada” tiene ejes de trabajo específicos, pero que coinciden en lo insuficiente de postular sus investigaciones en los ámbitos institucionales en los que se mueven habitualmente. Desde esa idea, se plantean hacer públicos sus diagnósticos “en un lenguaje que pueda circular” y “tender puentes con la gestión pública para que sean insumos para la función pública”.

Finalmente, analizó que “en Córdoba existe un pensamiento público muy escindido de la política” y exhortó a “hacer un esfuerzo” en función de generar las articulaciones que hagan falta para hacer frente a las problemáticas cordobesas.

ERROR DE DIAGNÓSTICO

“Hay casos de violencia institucional que nos conmueven socialmente, que generan repercusión mediática. Con el ‘Grupo Cañada’ nos propusimos hacer un informe donde demos cuenta de un análisis por fuera del caso; más sostenido y observando datos. Y en función de eso, poder pensar un diagnóstico que nos permita avanzar por fuera de lo que se viene aplicando y que no viene funcionando”, introdujo Valeria Plaza para referirse al informe técnico “Seguridad e Inseguridad en Córdoba 2010 – 2020”.

Destacó que el informe permite advertir que el problema de la seguridad e inseguridad no tiene que ver necesariamente con recursos insuficientes: “En la provincia de Córdoba, la cartera de Seguridad es una de las áreas con mayor presupuesto, para pago de personal y equipamiento”. Señala, en cambio, que hacen falta “diagnósticos más serios y claros, incluso geoposicionados del delito”. Y detalla: “No es lo mismo la prevención del delito de homicidio que el de robo, ni delitos de estafas tributarias que los de violencia de género. Si uno tiene claro qué delitos suceden en qué zonas de la Provincia e incluso en qué zonas de la ciudad de Córdoba, es mucho más fácil dirigir esos recursos”.

Uno de los indicadores que rescatan en el estudio es que la tasa de homicidios se mantiene estable. “Eso no quiere decir que uno tenga que subestimarlo, pero más que analizar las cantidades, proponemos analizar las modalidades y dónde está siendo más violento”. En cambio, advierte Valeria Plaza que “el delito de robo, el más recurrente en los delitos a la propiedad, viene teniendo un crecimiento sostenido muy por encima de la media nacional”. Señala Valeria Plaza que no se trata de un delito de alta complejidad, que requiera políticas interprovinciales ni acuerdos internacionales, como podría ser el narcotráfico. “En el delito de robo, es posible reducirlos con políticas públicas más eficaces y me parece que es posible con otro tipo de patrullajes”, postula.

El estudio se centra en cinco indicadores: «Homicidios dolosos», dentro del cual se incluyen los llamados «Homicidios policiales»; «Detenciones y otras prácticas policiales»; «Cantidad de efectivos policiales»; «Robos»; y «Tasas de encarcelamiento». En este último punto, se advierte con preocupación «un incremento de la población carcelaria, con preocupantes datos en relación a las y los detenido/as por narcomenudeo y por encima de la media nacional».

POLÍTICAS DESARTICULADAS

RADIO TORTUGA (RT): ¿Qué pasa con la información?

VALERIA PLAZA (VP): Existe mucho más de la que se difunde. El sistema de seguridad registra bastante, pero hay una reticencia inherente al sistema penal que lleva a no publicar datos por miedo al cuestionamiento. Los datos que tuvimos son los que nacionalmente se publican. Es importante que los datos sean sistemáticos. En la temática de seguridad se repiten discursos y recetas que no tienen que ver con nuestros contextos locales. Para poder aplicar políticas públicas, hay que mirar los diagnósticos locales. La información tiene que estar accesible para todos los ciudadanos. La política de seguridad tiene que ser más participativa. Tiene que ser tomada en cuenta la mirada de las ciudadanas y los ciudadanos en el diseño de estas políticas.

RT: ¿Tienen alguna hipótesis de por qué es éste y no otro el diseño de las políticas de seguridad?

VP: De 2015 a esta parte, hay políticas que tienden a dar a un giro más preventivo desde la idea de que la seguridad es la inclusión social. Hay algunos cambios en el discurso. En los barrios se implementaron Consejos de Seguridad Barrial y se reemplazó al Código de Faltas por un Código de Convivencia, que si bien tiene puntos que seguimos cuestionando, le saca la capacidad de establecer penas a la Policía. Estas medidas, que me parece que son interesantes para analizar, nos plantean la situación de que se probó con un sistema represivo puro, se prueba con uno preventivo; pero sigue existiendo la modalidad de violencia en el homicidio y sigue creciendo el delito de robo, sigue habiendo homicidio policial. Una de las hipótesis que me animo a sostener es que lo que pasa es que falta articulación entre esas políticas.

PARTICIPACIÓN POLÍTICA Y CIUDADANA

RT: ¿La seguridad democrática es considerada en el armado de la estrategia?

VP: Probablemente, de manera insuficiente. No creo que se haya hecho lo suficiente en términos de cambios en la formación.

De cualquier manera, Valeria Plaza no cree que el mayor problema esté allí. Apunta principalmente a una distancia entre lo postulado en los discursos y lo que efectivamente se hace en materia de seguridad. “Tener un protocolo lindo, que sea aprobado y colgado en una página web y que no sea apropiado por los funcionarios policiales y la comunidad, se vuelve abstracto y hasta contraproducente”, analiza. E incorpora otro elemento problemático también que es la ausencia de los “actores políticos, con los tres poderes del Estado, para erradicar las prácticas de violencia institucional”. Y finalmente, agrega: “Estudiamos otros contextos comparativamente y vemos que las prácticas no se modifican de la noche a la mañana, pero que es necesario establecer mayor control político y judicial para que estas prácticas cambien”.

RT: ¿Hay permeabilidad para que se pueda generar una articulación amplia que permita estudiar la política de seguridad desde un lugar que no sea hermético?

VP: Hay que preguntarse para qué. Es imposible pensar que todos nos podemos poner de acuerdo porque venimos de formas de entender la problemática de seguridad e inseguridad desde paradigmas ideológicos y formación distintas. Ahora, sí se puede salir de ese lugar en el que se comparte sólo con quien piensa igual. Esto viene siendo ineficaz para todos, porque las organizaciones denuncian que hay violencia policial, a la gestión pública se le dispara la tasa delictiva y los investigadores sólo vienen diciendo lo que está mal sin ser invitados a mesas de trabajo para colaborar. Venimos con mucho desarrollo en muchos campos. Córdoba tiene muchas organizaciones, esto ha tenido su propio proceso. Son actores que se los puede convocar sin que nadie se ponga ninguna camiseta. Socialmente tenemos que empezar a exigir que el Poder Judicial tiene que ser más claro con las sanciones. Es muy importante también que socialmente nos concienticemos. Si uno ve a un policía golpeando a alguien en la calle, no naturalicemos que seguro que algo hizo.

Escuchá la nota completa:

Leé el informe técnico “Seguridad e Inseguridad en Córdoba 2010 – 2020” en el siguiente adjunto:

http://xn--grupocaada-z9a.com/2021/04/17/seguridad-e-inseguridad-cordoba-2010-2020/

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