Entre el sábado 20 y el domingo 21 de noviembre, se desarrolló en la localidad cordobesa de Devoto la Asamblea y Festival de Cultura Viva Comunitaria, que contó con referentes y expresiones artísticas de todas las provincias. “Tarde para Tirar la Toalla” dialogó con Evelin Chiavassa, María Emilia De La Iglesia y Ricardo Rodríguez, participantes de este encuentro, para interiorizarse sobre el presente de este activo movimiento.

Escuchá la charla completa: https://ar.radiocut.fm/audiocut/repaso-asamblea-y-festival-nacional-cultura-viva-comunitaria-desde-devoto/

Evelin Chiavassa forma parte del grupo “Clericó” de Devoto, integrante de la Red de Cultura Viva Comunitaria del Este Cordobés, quien se mostró muy feliz, como parte de la entidad anfitriona, por recibir en su localidad a este encuentro. Asimismo, expresó que la comunidad se ha sentido muy movilizada ante la presencia numerosa de protagonistas de la cultura de todo el país.

María Emilia De La Iglesia integra la organización “La Comunitaria”, que trabaja en las provincias de Buenos Aires y La Pampa; y Ricardo Rodríguez representa a la Biblioteca Popular Caminantes de Paraná.

RADIO TORTUGA (RT): ¿De qué hablamos cuando nos referimos a “cultura viva comunitaria”?

MARÍA EMILIA DE LA IGLESIA (ME): Son todas las expresiones sociales y culturales que nuclean a una comunidad. Desde murgas, teatro comunitario, bibliotecas populares, medios de comunicación comunitaria, quienes trabajan desde la agroecología para producir alimentos sanos. Es una gran articulación de organizaciones que trabajan en el territorio por un buen vivir: una armonía entre el ser individual, el ser colectivo y el ser en relación con la naturaleza. Con un horizonte de transformación. Esta asamblea tiene representación de todas las provincias argentinas. Son como fueguitos vibrando en cada territorio. Nos juntamos para reivindicar los derechos de las y los trabajadores de la cultura comunitaria, por mejorar nuestras condiciones de trabajo y de vida, por que haya una ley de cultura comunitaria que incluya estas expresiones…

RT: ¿Cuándo y de qué manera se empieza a forjar la “cultura viva comunitaria” como concepto que engloba a todas estas expresiones?

RICARDO RODRÍGUEZ (RR): La cultura comunitaria podríamos decir que existió desde siempre. Desde aquel fuego que servía de núcleo para que en los primeros tiempos de la humanidad, se encontraran y vieran aquellas primeras comunidades cómo se defendían de los fenómenos de la naturaleza o cómo hacían para enfrentar al bicho grande. Eso ya era cultura comunitaria. Las reliquias que quedaron impresas en rocas, dejan vestigios de la necesidad de expresarse y la gente se reunía y tocaba el tambor o se comunicaba de distintas maneras. Ha habido muchos intentos, pero lo que da nombre a esta nueva vuelta de tuerca nace en 2004 en Brasil, en el gobierno de (Luiz Inacio) Lula Da Silva, cuando desde la Secretaría de Cultura, con Celio Turino empiezan a desarrollar una labor tendiente a proteger las expresiones de la cultura viva comunitaria. Allí van naciendo herramientas como los “Puntos de Cultura” y esto va permitiendo desarrollar experiencias que se van enriqueciendo, siendo diversas y extendiéndose. Hoy es un movimiento latinoamericano, afincado en 20 países del continente, que tiene las más variadas expresiones de la cultura en la base desarrollada por organizaciones; lo cual crea desafíos porque esta construcción termina siendo un movimiento de movimientos, una red de redes.

Enfatiza Ricardo Rodríguez que la intención de este movimiento es “jugar en las transformaciones del país” y cita como ejemplo uno de los debates que está presente en esta asamblea de Devoto, a partir de la propuesta “Mil Pueblos Jóvenes”.

“Tiene que ver con cómo pensar un repoblamiento de este país tan desigualmente ocupado, tan demográficamente diverso, donde hay grandes extensiones de tierra ociosa e improductiva, y grandes conglomerados urbanos”, explica. “Queremos que el movimiento se haga fuerte para plantear un nuevo tipo de territorialidad con participación activa de las organizaciones de la cultura de la base”, completa.

RT: ¿Cómo viene afectando la pandemia a las expresiones diversas de la “cultura viva comunitaria”?

ME: Paradójicamente, quienes sostuvieron la comunidad en los tiempos de pandemia fueron las organizaciones de “cultura viva comunitaria”, aún teniendo millones de dificultades económicas. Muchas actividades quedaron suspendidas por el decreto de circulación que se impuso para cuidarnos. La cultura comunitaria y las organizaciones en los territorios se pusieron al servicio de la comunidad, abrieron sus espacios e hicieron comedores, merenderos, se elaboraron barbijos, se hizo acompañamiento a abuelos que estaban aislados, se hicieron roperos comunitarios, se hizo una red de contención. La cultura comunitaria fue una respuesta de la comunidad con todas las dificultades. Hubo compañeras y compañeros que hicieron rifas para sobrevivir. Por suerte hubo algunas políticas públicas que permitieron que compañeros y compañeras pudieran tener un ingreso, como fue el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) o algunas políticas culturales de apoyo. La pandemia dejó a la vista que la cultura comunitaria con la comunidad sostiene esta trama. El año pasado hicimos un festival virtual y capacitaciones vía zoom.

RT: ¿Qué pasa con estos proyectos cuando son presentados a gobiernos como el nacional o los provinciales o municipales y comunales? ¿Cuesta hacer entender la dimensión de este movimiento?

RR: La posibilidad de ser visibilizado depende de que estemos, de que seamos más y estemos mejor organizados y más fuertes. La institución Estado verifica cada vez más la existencia de organizaciones que pertenecen a la cultura comunitaria. Algunas, que están en el movimiento, porque un relevamiento indica que serían alrededor de 20 mil las organizaciones de cultura comunitaria en el país. Lógicamente, el movimiento contiene a algunas. Según la fuerza que se tenga, es el reconocimiento o la visibilización. Tenemos algunas provincias donde la diversidad y la cultura viva comunitaria están expresadas en secretarías de cultura provinciales. En el caso de los municipios, en Paraná hemos impulsado la idea de la dirección de cultura comunitaria dentro del gabinete de Cultura. En Córdoba también hay un reconocimiento en un espacio donde se desarrollen políticas públicas. Todavía es incipiente. Siempre depende de la fuerza que podamos lograr, la posibilidad de ser mejor vistos y poder satisfacer las demandas.

En este fin de semana, el movimiento nacional de “Cultura Viva Comunitaria” lanzó el Instituto Argentino de Promoción de la Cultura Viva Comunitaria, celebró los diez años del programa “Puntos de Cultura” en el país, que viene sobreviviendo a los cambios de gestión en el Ejecutivo Nacional y reiteró su demanda de que la Cultura ocupe el uno por ciento del presupuesto nacional y que el 0,1 esté destinado a la cultura comunitaria.

“Estamos muy lejos de conseguir estos porcentajes. La cultura sigue siendo para los gobiernos un gasto, no una inversión. Sin embargo, la cultura existe en todos lados, en cada uno de los lugares, en las provincias, en las localidades”, concluye Ricardo Rodríguez, como empujando a seguir fortaleciendo este espacio de comunión.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here