*Por Diego Heredia | Es casi un hecho que el partido Unión por Alta Gracia pertenece al legislador Walter Saieg. Si se confirma que el espacio pertenece al dirigente peronista que está peleado, con los Torres puede cambiar el destino de las elecciones. En el oficialismo local analizan el posible impacto de la jugada.

La solicitud de reconocimiento de la personería jurídica de Unión por Alta Gracia, un partido local que se le atribuye al dirigente peronista Walter Saieg, suma una importantísima variable en la previa a las elecciones.

Independientemente de que se apruebe el partido político, este pedido que puede observarse en el boletín oficial de la Provincia del 1° de noviembre, deja en claro que el actual Legislador departamental cuenta con serias intenciones de jugar y competir en los comicios de 2023.

Esto es un cambio respecto a 2019, ya que, si bien hay acusaciones de que Saieg habría apoyado a Leandro Morer y Amalia Vagni, oficialmente no sólo que su nombre no fue en ninguna boleta, sino que además se declaró prescindente.

Lo que sí se sabe, aunque no se diga, es que tras la ruptura de la alianza entre el Torrismo y el Saieguismo por parte del primer sector, al actual Legislador no le preocupa que sus acciones puedan generar la derrota de Hacemos por Córdoba en Alta Gracia.

Disputa simbólica

La temprana derogación de las Primarias, Abierta, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en 2021 de parte del Torrismo, desnudó una de las estrategias más importantes que tienen para mantener el gobierno.

En el seno del Intendente buscan que en los próximos comicios municipales se presenten muchas listas para licuar las posibilidades de una segunda fuerza, dispersar votos, y evitar lo más que se pueda la polarización.

Para que este escenario se dé, el objetivo será municipalizar los comicios, que serían en septiembre, un mes antes de la compulsa nacional donde se espera que sí haya una gran polarización, lo que no beneficiaría a Hacemos por Córdoba.

Atento a ello, Saieg (si es que se confirma que el partido le pertenece) habría apostado a conformar un sello que, como lo hicieron José Manuel De la Sota y Juan Schiaretti con el concepto del “Cordobesismo”, hable de Alta Gracia. Un partido local para aprovechar el escenario de municipalización.

Y además apela a tiempos mejores: recuerda la alianza que fundaron De la Sota y Schiaretti bajo el nombre de Unión por Córdoba, y lo traslada a lo local. El nombre está ampliamente vinculado al “Gallego”, ya que en la modernización de la coalición, Schiaretti decidió cambiarle el nombre.

Parece que el objetivo es evocar al pasado de ese peronismo más emotivo y territorial, y quitarle un poco de ese sentido de “gestor” que le dio Schiaretti y que continuaron los Torres Lima con slogans como “Nosotros Hacemos, Alta Gracia Avanza”.

Esta acción obligaría al oficialismo a repensar la estrategia comunicacional. Ni hablar si hay derrota a nivel provincial del ya definido candidato, Martín Llaryora, porque el Torrismo quedaría en un escenario complejo, casi encerrado por la necesidad de municipalizar, y probablemente en busca de acuerdos que lo ayuden a fortalecerse.

Walter Saieg siempre evoca a José Manuel De la Sota.

Lecturas políticas

Un dirigente peronista de una de las facciones locales, fue categórico al analizar la posible conformación de este nuevo partido que divida los votos peronistas: “El mayor perjudicado es lo que fue una conformación política compacta, y que ahora no lo es tras la pelea en 2019”.

Ante la dificultad que vivieron los oficialismos locales tras la pandemia, el mal humor social por la crisis nacional que lleva varios años, y la alta inflación, algunas esquirlas llegan a la valoración de las gestiones, y el caso de Alta Gracia no queda exento.

Es por ello que, para el militante consultado, las elecciones de 2023 en la ciudad “hoy están para cualquiera por la actitud sectaria de quienes gobiernan”.

Asimismo, leen como una debilidad la confirmación de la candidatura de Martín Llaryora para la gobernación, como un síntoma de crisis en la gestión provincial.

El adelantamiento de Llaryora más que una demostración de fuerzas es una demostración de debilidades. Esto va a repercutir en Alta Gracia”, completó el peronista.

En tanto, en el Torrismo plantearon que era de esperarse que Walter Saieg jugara en 2023, e intentaron mostrar tranquilidad sobre el escenario que se aproxima.

De todas maneras, sin candidaturas claras en la oposición que también tiene sus dificultades para cerrar posiciones, más la aspiración de las terceras fuerzas por llegar al Concejo Deliberante, el escenario para el año próximo está más que abierto.

Walter Saieg y Facundo Torres, cuando compartían alianza. Hoy la relación está rota.

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