* Por Marian Bustos Mura y Camilo Molas. La Marcha del Orgullo lleva diferentes consignas a nivel nacional y local. Este año se realiza por segundo año consecutivo en Alta Gracia. El 12 de noviembre a las 18, el Reloj Público será el punto de encuentro y de inicio; el recorrido seguirá por Avenida Belgrano y culminará en la Plaza de la Memoria (Plaza Mitre) con un festival que tendrá artistas locales, regionales y feria de emprendedores.

Convoca «Noviembre Diverso», una organización local sin fines de lucro que busca generar espacios multidisciplinarios, fomentar el arte disidente y propulsar los Derechos Humanos del colectivo LGBTIQ+ (término que surge en la década de los ’90 y con el tiempo ha evolucionado, y que engloba identidades lésbicas, gay, bisexual, trans, intersexual, Queer; el símbolo «+» es para incluir todos los colectivos que no están representados en las siglas anteriores), que sostiene que hay tres reclamos fundamentales a los que es urgente dar una solución a corto plazo, concentrándose principalmente en el pedido de políticas públicas para la inserción social de personas trans.

Inclusión laboral trans travesti no binarie

En julio de 2021 se publicó en el Boletín Oficial de la Nación la Ley 27636 de Promoción del Acceso al Empleo Formal para Personas Travestis, Transexuales y Transgénero “Diana Sacayán – Lohana Berkins”. Dicha norma establece, entre otras cosas, que el 1% de les empleades públiques de instituciones dependientes del Estado Nacional, deberán ser personas trans travestis y no binaries.

Algunas localidades del interior, como Villa María, cuentan con ordenanzas, en algunos casos preexistentes a la ley de “cupo laboral”, como también se la conoce a la norma sancionada el año pasado por el Congreso Nacional.

Cabe destacar también que algunos municipios como Río Cuarto y Villa del Rosario han iniciado hace algunos años la integración de personas trans sin la necesidad de una ordenanza, con la intención de diversificar el municipio y brindar oportunidades de inclusión al colectivo LGBTIQ+.

En Alta Gracia, la espera se viene haciendo larga. Diversos entes públicos que se sitúan en la ciudad, como ANSES y el Banco de la Nación Argentina, aún no han aplicado el cupo laboral trans. Intentos de diálogo y avances hacia un cupo laboral local han quedado en meras palabras y encuentros, pero de avances al respecto, aún hoy no se puede hablar.

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Acceso a la salud integral

Cuando se habla de que la salud debe ser integral, se habla de una transformación necesaria tanto física como mental en todo el sistema de salud, que atienda las dolencias curando los síntomas, asistiendo y acompañando las causas del padecimiento y la infinita diversidad de variables y factores que implican afecciones en las condiciones de vida de la persona que se está atendiendo.

Con la Ley Micaela como base, la integralidad tiene que ver también con cohesionar la formación y capacitación constante en la temática al equipo de salud y las demás áreas que son parte del engranaje para que ésta funcione.

En este caso, el reclamo nuevamente está apuntado directamente a la población trans, considerando la deuda que tiene el Estado y la sociedad con este sector de la población. Uno de los principales inconvenientes a la hora de atenderse, ya sea en instituciones públicas como en privadas, es la hostilidad con la que en muchos casos se encuentran desde el momento en que se ingresa, empezando por el personal administrativo que muchas veces no respeta el nombre o los pronombres del paciente; pasando por ginecólogues que desconocen la realidad de varones trans y endocrinologues que simplemente revisan los resultados de los laboratorios y medican de acuerdo a la transición que quiera realizar la persona; centrándose en los aspectos físicos, pero dejando por fuera de la consulta los objetivos y deseos del paciente.

Otra cuestión es la falta de disponibilidad de hormonas. Si bien en la ciudad existe un hospital regional que atiende personas de toda la región, aun hoy no existe un solo profesional que se encargue de la atención de personas trans, mucho menos de la solicitud de la medicación necesaria para los tratamientos hormonales que distribuye de manera gratuita el Ministerio de Salud de la Nación.

Las personas que están realizando dichos tratamientos se dirigen a nosocomios de la ciudad de Córdoba y en otros casos al dispensario de La Serranita, donde existe un equipo médico que durante la pandemia decidió capacitarse en el tema para poder brindar la solución al problema de la falta de hormonas de la región. Pero aún con la predisposición de este equipo de salud, muchas personas no pueden acercarse por diferentes motivos, principalmente cuestiones de logística, como los horarios de atención y la falta de medios de transporte hasta el lugar.

Se suma la casi imposibilidad de acceder a cualquier modificación corporal quirúrgica que requiera la persona para adecuar su corporalidad a su género autopercibido. En la provincia de Córdoba, ningún hospital público está realizando este tipo de intervenciones.

Ni hablar de la utopía que es intentar pagar de manera particular una intervención de ese tipo, cuando se habla de un costo de aproximadamente 3500 dólares, monto que es imposible pagar para una persona trans que en casi ningún caso cuenta con un trabajo que le permita llegar a esa suma.

En tanto al sector privado, se tiene que contar con una obra social o prepaga que cumpla efectivamente con la Ley de Identidad de Género y que no genere un camino burocrático eterno para que la persona termine desistiendo de la intervención o, peor aún, no se le autorice directamente la intervención.

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Respuesta del Estado a los actos de violencia

Situado sobre la ciclovía que une la Avenida del Libertador con la calle Malvinas Argentinas se encuentra dispuesto un mástil donde en algún momento flameó la bandera de la diversidad. Flameó, en tiempo pasado, ya que una vez más, quizás por cuarta o quinta vez ha sido arrancada.

Este hecho no es aislado, es parte de un sinfín de ataques homoodiantes entre los que se puede agregar también la vandalización del juego rayuela donde podían leerse consignas sobre la libertad de las infancias. Esto es un hecho de violencia que se suma a otros, tanto a nivel provincial como nacional que incluyen ataques físicos y agresiones verbales a personas LGBTIQ+.

Desde el colectivo Noviembre Diverso manifiestan que la bandera es meramente un símbolo y que la solución a la violencia es dignificar el colectivo e implementar políticas públicas de inclusión a largo plazo.

Es por estas necesidades que se invita a personas de cualquier edad, sexo y género a participar de la Marcha del Orgullo, porque si bien esta actividad se caracteriza por su amplio colorido y ambiente festivo, no deben perderse de vista las luchas permanentes del colectivo LGBTIQ+ por la conquista de nuevos derechos y el pleno ejercicio de los ya conseguidos.

FOTOS: NOVIEMBRE DIVERSO

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