Subido a una mística «malvinera», que adquirió fuerza durante el Mundial con la bandera que desplegó la Selección y semanas atrás logró voltear el capítulo de «extranjerización de la tierra» del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada; y pretendiendo aprovechar un circunstancial apoyo que podría brindar Donald Trump a la «Causa Malvinas», so pretexto de castigar a Gran Bretaña y la OTAN, por no apoyarlo en su avanzada bélica en Medio Oriente para quedarse con el control del petróleo; este jueves el presidente Javier Milei anunció de forma pomposa y como novedad el endurecimiento de las penas que están previstas en una ley de 2011 para sancionar la explotación hidrocarburífera en el Mar Argentino y el envío de fondos extraordinarios para la construcción de la Base Naval de Ushuaia, existente desde los años ’50 y que está ampliándose desde 2022.
En la conferencia de prensa, asimismo, anunció un fortalecimiento presupuestario para las Fuerzas Armadas y la conformación de un Consejo de Seguridad Nacional. Y en una sobreactuación al desnudo, al cierre de su alocución cambió su habitual arenga libertaria «viva la libertad, carajo» por el más popular grito «viva la Patria».
Como novedad, a diferencia de lo que supo decir en otras ocasiones, en este caso reconoció que los habitantes de las Islas Malvinas son una población implantada por la colonización británica.
Cabe recordar que en abril de 2025, en ocasión de conmemorar un Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, Milei contradijo la posición histórica en contra de la autodeterminación de la población implantada en las islas, al plantear en estrictos términos capitalistas que la idea de soberanía debía lograrse, generando condiciones económicas para que los propios isleños decidieran voluntariamente unirse a la Argentina. Dijo aquella vez: «Si de soberanía sobre las Islas Malvinas se trata, el voto más importante de todos es el que se hace por los pies. Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos».
— Oficina del Presidente (@OPRArgentina) September 4, 2026
«Bienvenido Milei a la Causa Malvinas«, ironizó el diputado nacional y ex ministro de Defensa, Agustín Rossi, aludiendo al oportunista acercamiento de Javier Milei a esta causa soberana, cuando en diversas ocasiones expuso su admiración por la exprimer ministro británica Margaret Thatcher, que tuvo a su cargo el control de las milicias coloniales en 1982 y dispuso, nada menos, el hundimiento del ARA General Belgrano en zona de exclusión.
«Recién hoy Milei decide aplicar una ley que fue sancionada en el año 2011, para penalizar la explotación hidrocarburífera en las Islas Malvinas«, agrega Rossi, en referencia al mensaje de Milei en el que, paradójicamente, pese a que la causa soberana sobre Malvinas es un consenso nacional que se sostiene a lo largo de las años y las gestiones de Gobierno, el Presidente plantea en este caso un presunto punto de inflexión y convoca al resto de la dirigencia política a ubicarse a sus espaldas para avanzar en la presunta resolución del conflicto.
En rigor, empujó al Presidente a esta conferencia de prensa una entrevista que un medio británico le hizo a Donald Trump, en la que se le consultó sobre la posición de Estados Unidos sobre la Causa Malvinas. En ese marco, el mandatario estadounidense, denotando no estar tan interiorizado en el tema, sólo atinó a decir que la posición histórica (de neutralidad, pero inclinada hacia Gran Bretaña) que ha mantenido podría estar en revisión. En otra nota, reveló que este eventual cambio de posicionamiento no remite a un reconocimiento del reclamo soberano de la Argentina, sino a un posible castigo a la potencia europea por no apoyarles en su excursión bélica por Medio Oriente contra Irán, para tener el control del Estrecho de Ormuz, por donde transita la mayor parte del petróleo global.
Paralelamente, en estas semanas también ha quedado en evidencia la inacción del Gobierno Nacional respecto del avance del proyecto de explotación hidrocarburífera «Sea Lion», a 200 kilómetros de las Islas Malvinas, que impulsa una alianza entre la empresa británica Rockhopper Exploration y la petrolera israelí Navitas Petroleum.
«Milei decide mandar fondos para la Base Naval en Ushuaia, construcción que fue iniciada en 2022. Pero en 2024 y 2025 ofreció a Estados Unidos construirla de forma conjunta; y, contradictoriamente, hace semanas pusieron en venta terrenos aledaños a la Base», denuncia también Rossi, en alusión a lo planteado por Milei en la pomposa conferencia de prensa.
Acto seguido, el ex ministro de Defensa destaca que en su alocución por primera vez el Presidente reconoció que los isleños son una población implantada y expone otra contradicción en el mensaje que se transmitió por cadena nacional: «Milei habla de soberanía y en el mismo discurso justifica que puede hacer lo que dice que quiere hacer por su alianza con Trump. Debería y podría haberlo hecho desde el 10 de diciembre de 2023 por ser presidente de la Nación Argentina, en cumplimiento de la cláusula transitoria número 1 de la Constitución Nacional».
Finalmente, el ex ministro celebra que Milei adopte una posición que acerca a la Argentina a su política histórica de defensa de la soberanía sobre Malvinas, aunque advierte que es preocupante que «hace muy poco sostenía lo contrario». En ese marco, plantea que «la política exterior no puede cambiar según el humor presidencial«, sino que necesita «coherencia, previsibilidad y acciones concretas».








