«Alta Gracia tiene una ordenanza que prohíbe la pirotecnia, pero tiene vecinos sin empatía»

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Frente a la percepción social de que durante la fiesta de Navidad hubo excesivo uso de pirotecnia en Alta Gracia, pese a la vigencia de la ordenanza 9900, que prohíbe su uso y comercialización, el subsecretario de Prevención y Vinculación Comunitaria de la Municipalidad, Agustín Saieg, refirió a Tortuga que se notificó a 200 comercios y lugares identificados como boca de expendio de estos productos, aunque advirtió que con las compras por internet, se vuelve más difícil dicho control. Romina Zejdlik, de la fundación «Por una Inclusión Plena», detalló que en Navidad «el estruendo fue intenso y prolongado» y sentenció que el problema no es la «ignorancia», sino la «indiferencia».

«Vergüenza ajena. Tristeza. Bronca«. De esa manera describió en sus redes Romina Zejdlik, de la fundación «Por una Inclusión Plena», el uso de pirotecnia durante la festividad de la Navidad. «El estruendo fue intenso y prolongado, no es una discusión de ‘gustos», agregó y subrayó que «Alta Gracia tiene una ordenanza que prohíbe la pirotecnia, pero tiene vecinos sin empatía«.

Camino al Año Nuevo, cuando habitualmente se suele utilizar incluso más pirotecnia, repasó Zejdlik que «la pirotecnia sonora daña a personas con hipersensibilidad auditiva, a niños y niñas, a adultos mayores, a personas con discapacidad y a animales«; que «genera angustia, crisis, miedo y falta de descanso».

En virtud de ello, planteó que el problema no es la «ignorancia» respecto de los perjuicio que generan estos explosivos, sino la «indiferencia«.

«Celebrar no debería implicar lastimar a otros. Cumplir una norma básica de convivencia también es festejar. Ojalá algún día dejemos de naturalizar lo que hace daño y empecemos a construir una ciudad realmente empática e inclusiva«, anheló, al término de su mensaje.

Junto a la fundación «Por una Inclusión Plena», el Gobierno de Alta Gracia lanzó nuevamente una campaña para prevenir el uso de los explosivos, llamando a la reflexión social sobre el impacto negativo que generan en personas con discapacidad, animales, bebés y adultos mayores.

Por su parte, Agustín Saieg, ante la consulta de Tortuga, detalló que «con el área de Inspección y de Ambiente se hizo un trabajo previo y se notificó a más de 200 comercios y lugares que teníamos identificados y que los mismos vecinos por medio de ‘Ojos en alerta‘ nos habían dicho que estaban vendiendo».

Asimismo, planteó que con la venta por redes sociales, «del domicilio sacan todo el pedido en una bolsa y entregan en mano; entonces para nosotros, con poder de policía, es muy complicado«.

Si bien reconoció que en algunos barrios se notó un uso más intenso de pirotecnia que en otros, indicó que no podría confirmar que la utilización fue mayor a la del año pasado.

Asimismo, explicó que está habilitado el número 3547 631719 del programa «Ojos en Alerta» para que la comunidad denuncie el uso y comercialización de estos productos y destacó la campaña de concientización que impulsan junto a la fundación «Por la Inclusión Plena».

«Se han multado varios lugares informales, pero depende mucho de la conciencia y la empatía«, concluyó.

La prohibición del uso y comercialización de la pirotecnia en la ciudad, vía la ordenanza 9900, tiene como objetivo contribuir al bienestar de toda la comunidad, en especial de personas con sensibilidad auditiva, adultos mayores, niños, niñas, personas con discapacidad y animales, además de prevenir posibles accidentes como quemaduras o incendios.

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