Cañito Cultural cumple nueve años de vida, dedicados al arte, la autogestión y la comunidad

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Este domingo 25 de enero, a partir de las 19, el Cañito Cultural celebrará sus primeros nueve años de vida con una fiesta en la que se presentarán Calle Vapor y la DJ Eva Chemino. En la previa, Tortuga dialogó con Lucía Cravero y Ludmila Rossetti, dos de las activas gestoras culturales del espacio, para conocer la historia y el presente de este espacio que se abrió camino en el mapa cultural de la región y se volvió un punto de encuentro imprescindible.

«Como todos nuestros cumpleaños, festejamos bailando, porque estos espacios nos hacen bien. Cuando la situación política y socioeconómica se pone complicada, estar juntes, juntas, juntos es importante porque necesitamos pensar en comunidad y los espacios de festejo, de lucha y de encuentro popular son muy importantes para juntar energía y pensar el futuro», coincidieron las «Lulas».

Cañito Cultural se encuentra en Tupac Amaru 71 de Alta Gracia (a dos cuadras de la Terminal). Las reservas para ser parte del cumpleaños pueden adquirirse, comunicándose al 3547636113.

Un refugio comunitario para el arte

«Cañito nació hace nueve años, entre la Navidad y el Año Nuevo de 2016. Imaginensé las ganas que teníamos de tener un espacio, que cuando todo el mundo estaba desbordado de cosas, proyectos y cierres de año, nosotres nos empezamos a juntar. Armamos una rueda de cerca de 30 personas de la ciudad, entre artistas, gestores, periodistas, vecinos y vecinas que teníamos ganas de generar un ámbito de encuentro para trabajar y armar nuestras producciones y generar proyectos. Le dimos nombre y el segundo domingo de enero de 2017 abrió sus puertas con una varieté que incluía propuestas de los artistas que se quisieron sumar».

De esa manera sintética, repasa Lucía Cravero esas primeras semanas de vida de una casa cultural que con el correr del tiempo adquirió una faz más formal, constituyéndose como fundación para «organizar legalmente las ganas que teníamos de generar espacios para el arte, la cultura y el encuentro con la comunidad».

«Cañito Cultural nació como un refugio para quienes hacemos artes escénicas y una casa de arte para quienes quieren aprender y estudiar. Siempre la casa estuvo llena de propuestas de talleres diferentes para que la comunidad pueda encontrarse y compartir desde un lado sensible», agrega, recordando que en un principio había no más de tres eventos por mes y que en la actualidad no hay fin de semana sin alguna presentación y diariamente se dictan talleres de las más diversas disciplinas.

Entre los hitos que consolidaron al espacio, recuerda Cravero que en tiempos pospandémicos, cuando no se podía viajar a Córdoba para producir teatro, se empezó a forjar una alianza entre artistas locales y nacieron un montón de obras en el Valle. También destaca el lugar preponderante que se le viene dando a las infancias, con propuestas para todas las edades y en horarios que permitan a las familias sumarse. «Es importante trabajar con las infancias porque son el futuro y queremos contarles qué mundo queremos, habilitar la craeatividad y la imaginación, en pos de un mundo mejor; Cañito es un refugio para la cultura y la creatividad, y lo defendemos con uñas y dientes».

Autogestión y articulación

Ludmila Rossetti, por su parte, remarca el carácter autogestivo del espacio y la amplitud para contener en su propuesta talleres de todas las artes y para todas las edades y gustos; presentaciones de grupos de música, de teatro, de danza, de circo, de títeres, artistas visuales, presentaciones de libros, personas que articulan con huertas y talleres sociales; y todo aquel proyecto intensivo o anual que surja de la comunidad.

«También articula Cañito con muchas organizaciones, como la Radio Tortuga, para garantizar la materialidad de pagar la luz y los impuestos. Porque de esto se trata la autogestión, de generar alianzas para fomentar las producciones. Y en ese sentido, Cañito también alienta las producciones locales, ofreciendo espacio y técnica para ensayos», indicó y agregó que en este objetivo de articulación amplia, también se trabaja junto a los festivales Ocupar, el Internacional de Teatro, el de Humor, la Noche de los Teatros, a través de la red de salas independientes del a provincia.

«Estamos muy en conexión con las otras salas independientes del Valle de Paravachasca, como el Galpón Cultural, el Espacio Abierto de José de La Quintana y antes La Rosada Diversa. Es parte de una estrategia para visibilizar lo que hacemos y llegar a más público. Lo autogestivo se basa también en la cooperación entre espacios», remarcó.

Y finalmente, en cuanto a la accesibilidad, destacó que los espectáculos son a la gorra, «porque creemos que la cultura es un derecho y no debe haber barreras que impidan el acceso»; y que cuentan con un bufet, con el que se sostiene el espacio cultural y se brinda una fuente de trabajo a quienes lo sostienen.

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