El IETSE relevó en febrero un 4,2% de aumento en los alimentos, con un alza de la carne del 19%

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El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) calculó una inflación promedio del 3,1% en febrero, condicionada particularmente por la variación mensual del 4,2% del rubro «Alimentos y bebidas no alcohólicas», impulsada principalmente por el aumento del 19% mensual de la carne vacuna, el 8% de los aceites, el 7% de los lácteos y el 6% de las frutas y verduras de estación.

Entrevistada por la Radio Tortuga 92.9, la gerenta del Centro de Almaceneros de Córdoba, Vanesa Ruiz, alertó sobre el impacto de este dato estadístico principalmente en los hogares de menores recursos, se mostró incrédula respecto de la posibilidad de que la inflación llegue en el segundo semestre a un número inferior a 1, como anticipó el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo; y subrayó que es necesario que el Gobierno Nacional le preste atención a la microeconomía y ponga en marcha medidas que recompongan el poder adquisitivo, que se deprecia mes a mes con paritarias que no alcanzan los aumentos de los precios y las tarifas.

«El dato clave hoy es que los niveles de inflación persisten por encima del 2% mensual (más cercanos al 3%), consolidando un piso de inflación estructural», alerta el informe del IETSE, que repasa que en el primer bimestre del año la inflación llegó a los 5,7 puntos, «lo que torna improbable (sino imposible) alcanzar una inflación anual total en torno al 10%, según el objetivo trazado en el Presupuesto Nacional 2026″.

Precisó la entidad que el rubro «Alimentos y bebidas no alcohólicas» se consolidó como el principal motor inflacionario del mes, con una variación mensual de 4,2%: «Este impulso fue liderado por fuertes subas en productos alimentarios básicos, destacándose: Carne vacuna (+19%), Aceites (+8%), Lácteos (+7%), Frutas y verduras de estación (+6%)».

En tanto, señaló que que otros segmentos, como vivienda, educación, salud y bienes y servicios varios, también contribuyeron al alza de precios, sugiriendo un esquema inflacionario de carácter disperso e integrado ─ no únicamente localizado en alimentos.

En ese marco, alerta el IETSE que «la focalización de la inflación en bienes esenciales agrava la incidencia sobre el poder de compra de los hogares, reduciendo el margen de maniobra de los ingresos familiares y contrarrestando cualquier mejora estadística en variables agregadas como el crecimiento económico».

Detalla a continuación el informe que una familia tipo requirió en febrero ingresos por $1.770.383 para no caer en la pobreza y $973.373 para no ser considerada indigente; y advierte que «la Encuesta de Hogares refleja un deterioro continuado de la seguridad alimentaria, con indicadores preocupantes»: el 57% de hogares no cubrió la totalidad de la Canasta Básica Alimentaria; entre quienes sí lo hicieron, 71,4% requirió asistencia estatal; el 11,3% redujo su ingesta diaria a una sola comida o experimentó hambre; el 20,6% solicitó alimentos o ayuda económica; el 31,5% reportó hambre no satisfecho; el 52,3% redujo ingestas, priorizando eliminar cenas; y el El 87,8% financió alimentos mediante crédito, fiado o préstamos.

En consonancia con lo que viene relevando el Banco Central de la República Argentina (BCRA) respecto a un incremento sostenido en el endeudamiento de las familias, el IETSE apuntó que la seguridad alimentaria en Argentina continúa siendo dependiente tanto de mecanismos de endeudamiento privado como de asistencia pública, revelando una vulnerabilidad social estructural profunda.

Paralelamente, el estudio refiere que el comercio minorista de alimentos en febrero mostró nuevamente una notable contracción interanual de volumen (-8,4%), lo que indica que el aumento de precios supera con creces cualquier recuperación de ingresos reales o expectativas de consumo.

«La combinación de inflación persistente y pérdida de poder adquisitivo explica la debilidad de la demanda interna, fenómeno que complica el sostenimiento de una recuperación económica inclusiva», analiza la entidad, en este sentido.

A partir de los datos expuestos, el IETSE considera que «la persistencia de inflación en niveles elevados, la recomposición tarifaria, la caída del poder adquisitivo y la contracción del consumo configuran un escenario en el que el ajuste económico recae con fuerza sobre los sectores medios y vulnerables«.

Por otra parte, plantea que la agenda política delineada en el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación del presidente Javier Milei resalta la continuidad de reformas estructurales económicas, fiscales y regulatorias con el objetivo de consolidar el equilibrio fiscal, reducir la intervención estatal y promover apertura económica; no obstante lo cual «el énfasis comunicacional en logros de gestión y reformas no mitiga de ninguna manera la presión inflacionaria de corto plazo ni los indicadores sociales asociados a la pobreza y seguridad alimentaria«.

En virtud de ello, concluyen que el diseño de políticas públicas debe compatibilizar estabilización macroeconómica y medidas que frenen la erosión del poder adquisitivo, promuevan la recuperación del ingreso real y favorezcan el dinamismo del mercado interno y el tejido social.

Informe completo:

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