«Es imprescindible un régimen penal juvenil y adolescente que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza»

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La Conferencia Episcopal Argentina se pronunció respecto del debate por la baja de edad de punibilidad, a través de un texto titulado «Para los jóvenes, más educación, más comunidad», en el que advierte críticamente que «centrar el debate casi exclusivamente en la pena suele dejar en segundo plano aquello realmente necesario: lo que previene, educa y acompaña». Desde el gobierno de Javier Milei apuntan a llevar la edad mínima de punibilidad de los 16 años actuales a los 14 e incluso los 13, amparados en un discurso punitivista, que en las últimas semanas cobró vigor, tomando de referencia un asesinato presuntamente perpetrado por un joven menor de edad.

El documento de la Conferencia Episcopal está firmado por su presidente y arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo; el vicepresidente 1° y arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi; el vicepresidente 2° y obispo auxiliar de Jujuy, César Daniel Fernández; y el secretario General y obispo auxiliar de San Isidro, Raúl Pizarro.

«Inspirados en el legado de Don Bosco, advertimos que centrar el debate casi exclusivamente en la pena suele dejar en segundo plano aquello realmente necesario: lo que previene, educa y acompaña», expresa el comunicado.

A continuación, plantea: «La Iglesia está cercana al dolor desgarrador de las familias y comunidades víctimas de estos delitos; sin embargo, insistimos en que una discusión centrada únicamente en la edad de los menores involucrados corre el riesgo de simplificar una realidad mucho más compleja que interpela a la familia, a la escuela, a la comunidad y al Estado. El desafío es más amplio: pensar caminos que cuiden, eduquen y acompañen y no solo respuestas que llegan cuando el daño ya está hecho».

A su vez, retoma un pronunciamiento de la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina de marzo de 2025, que invitaba a hacer las siguientes preguntas respecto a este tema: “Si se concreta la baja de la edad de imputabilidad, ¿dónde van a recluir a los menores? ¿Cuáles son los dispositivos apropiados en las provincias para alojar a adolescentes y jóvenes que delinquen? ¿Qué alternativas reales tenemos para ofrecerles, educarlos y reinsertarlos socialmente? Sabemos cómo es la realidad de los establecimientos penitenciarios. ¿En serio creemos que esa es la solución?”.

En ese marco, subraya la Conferencia Episcopal Argentina que «es imprescindible un régimen penal juvenil y adolescente que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza«.

El documento retoma la figura y el legado de san Juan Bosco, al afirmar: «Él no negaba los conflictos ni idealizaba la realidad, pero con su sistema preventivo apostó a la presencia cercana y afectiva de los adultos, a la educación, al trabajo y a la vida comunitaria como caminos de realización plenamente humanos. A la luz de su legado y de los 150 años de presencia salesiana en la Argentina, desde la Iglesia insistimos en una propuesta positiva: educar, acompañar y prevenir».

Concluye el texto, reafirmando que «el desafío es fortalecer políticas educativas y comunitarias que construyan futuro, más que debates que profundizan divisiones» y que «la verdadera prevención nace del cuidado compartido: de familias acompañadas, de comunidades comprometidas, de un Estado presente y de una sociedad que no se resigna a perder a sus niños y jóvenes«.

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