A través de un documento titulado «Ciudades para todos», la Pastoral Social, la Vicaría de los Pobres y la Arquidiócesis de Córdoba emitieron aportes críticos a la iniciativa que el gobernador Martín Llaryora anunció que enviará a la Legislatura para prohibir la tarea de cuidacoches («naranjitas») y limpiavidrios en la provincia.
«La realidad de quienes trabajan en la vía pública nos interpela como sociedad y nos exige una mirada que vaya más allá de la superficie. No se trata solo de un debate sobre el uso del espacio urbano, sino de cómo nos vinculamos con el otro en medio de una ‘cultura del descarte’ que a menudo invisibiliza la dignidad humana«, plantearon los organismos religiosos.
Y convencidos de que «la prohibición no es el camino hacia una solución verdadera», expresaron su apuesta por «la organización, el rol garante del Estado y la integración de la economía popular como herramientas para fortalecer los lazos comunitarios«.
Acto seguido consideraron «necesario distinguir el trabajo digno y organizado de otras problemáticas complejas que requieren abordajes específicos» y subrayaron que «sólo a través de la empatía y la planificación inclusiva podremos construir una ciudad que sea, realmente, para todos».
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Foto: gentileza La Ranchada








