La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reveló que en noviembre las ventas minoristas pymes del país registraron una variación interanual del -4,1% a precios constantes, mientras que en la comparación mensual desestacionalizada, la variación fue de -9,1%. Respecto al clima de inversión, el 60,1% evalúa el contexto actual como desfavorable para realizar desembolsos de capital, frente a un 14,6% que lo considera oportuno.
Al desagregar los datos se evidenció una dinámica similar: seis de los siete rubros relevados presentaron retracciones, siendo los descensos más agudos los de Perfumería (-17%), Bazar y decoración (-9,7%) y Alimentos y bebidas (-5,9%). En contrapartida, el único sector con un crecimiento interanual fue Farmacia, con una suba del 1,8%.
En lo que va del año, las ventas acumulan un incremento interanual del 3,4% frente al recesivo 2024.
Pese a la sostenida caída que se reporta mes tras mes, sorprendentemente, la encuesta que realiza la entidad arrojó que un 48,6% de los empresarios consultados tiene para 2026 expectativas de que mejore el escenario, frente a un 43,7%, que estima que la situación se mantendrá invariable, y un 7,7% que vislumbra una evolución negativa.
Al analizar la situación económica actual de los comercios, el 54,2% de los encuestados reportó estabilidad en la comparación interanual. No obstante, un 37% señaló un deterioro en las condiciones, cifra que representa un incremento de cuatro puntos porcentuales respecto a octubre, revirtiendo parcialmente la mejora de percepción registrada el mes anterior.
Por último, respecto al clima de inversión, el 60,1% evalúa el contexto actual como desfavorable para realizar desembolsos de capital, frente a un 14,6% que lo considera oportuno y un 25,2% que no definió una postura.
«El cierre de noviembre consolida un escenario de consumo dual, donde la restricción presupuestaria y el agotamiento de los límites de financiación profundizaron la brecha entre la demanda de bienes esenciales y los consumos postergables. La actividad operó bajo una lógica de transición, caracterizada por una fuerte cautela operativa que frenó las decisiones de inversión en el corto plazo ante la incertidumbre de los costos y la competencia», analizaron desde la CAME.
No obstante, subraya la entidad, «el dato distintivo radica en el desacople entre la coyuntura actual y las expectativas», ya que pese a la contracción de los márgenes y el deterioro en la percepción del presente, el sector comercial sostiene una proyección optimista para el próximo año, apostando a un reordenamiento de las variables que permita reactivar la demanda interna.
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