Con su diversidad característica, este martes 24 de marzo se llevó adelante en Alta Gracia una nueva marcha por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Multitudinaria, bulliciosa y colorida, se movilizó entre el Reloj Público y la Plaza Mitre (Plaza de la Memoria), donde se llevó adelante un acto en el que actuaron artistas de la región y se leyó un potente documento único, que bramó con fuerza el «nunca más al terrorismo de Estado en nuestra Patria» y exigió cárcel común a los genocidas y sus cómplices, la celeridad en la continuidad de los juicios de lesa humanidad, que se rompa el pacto de silencio para saber dónde están los cuerpos de las personas desaparecidas y se restituya la identidad a las nietas y nietos apropiados.
Desde antes de las 17 (la hora de la convocatoria del Colectivo Paravachasca por la Memoria), en los alrededores de la Plaza Solares y el Tajamar se empezaron a concentrar personas sueltas, familias, grupos de amigos y amigas, batucadas, murgas y comparsas, con banderas anchas, con carteles pintados a mano, con flores rojas tejidas, con pañuelos blancos y mensajes bordados.
Entre abrazos y conversaciones apasionadas y entusiastas circulaban los rostros y los nombres de las y los desaparecidos de la región en pancartas, mientras cuando se hacían las 18 las barredoras se acomodaban al frente y desde un megáfono se convocaba a los presentes a ubicarse en la columna para empezar a marchar.
El recorrido, con tono bullicioso y festivo, estuvo precedido a lo largo de la marcha por una nutrida murga, rica en percusiones y vientos, que fue acompañando los cánticos tradicionales en las marchas del 24 de marzo e incorporó sus propias canciones.
Como es habitual, en algunas de las esquinas la movilización hizo respectivas paradas para gritar «Presente» por las y los desaparecidos del Valle de Paravachasca y por «Emi» y «Charo» D’Ambra, icónicos luchadores por los Derechos Humanos. Cobró especial valor el grito por Carlos Alberto D’Ambra, que fuera identificado días atrás entre los restos óseos hallados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en una fosa común ubicada cerca del ex centro clandestino de detención, torturas y exterminio La Perla.
Al llegar a destino, la marcha a su vez se encontró con numerosas personas que ya estaban esperando en la plaza.
Antes de la lectura del documento único del Colectivo Paravachasca por la Memoria, sorprendió y suscitó encendidos aplausos la actuación del grupo musical de niños y niñas «Riock», que interpretó «Amor ausente», popularizada por Eruca Sativa, también una canción propia y «Funky» de Charly García.
Para el cierre se presentaron los Sin Son, Una Yunta Marañá y Cogollas Crew.









A continuación, se reproduce completo el documento único leído en el acto:
Hoy, como cada 24 de marzo, nos encontramos en este Anfiteatro de la Memoria y en cada plaza del país, para hacer juntos un ejercicio colectivo de memoria, para gritar bien fuerte que aquí nadie olvida, que a los retorcidos discursos negacionistas que bajan desde el gobierno nacional nosotros le oponemos plazas y calles llenas que gritan NUNCA MÁS.
Hace 50 años mediante un golpe de estado cívico, militar, eclesiástico se instauraba una dictadura sangrienta encargada de garantizar la implementación de un modelo económico de miseria y saqueo del pueblo. Para ello se valieron de un plan sistemático, mientras diezmaban el aparato productivo, arrasaban con quienes llamaban a resistir desde el ámbito político, social, sindical, cultural y estudiantil.
Este plan sistemático promovido en distintos países latinoamericanos por el Departamento de Estado yanki, y coordinado criminalmente mediante el “Plan Condor”, fue llevado a cabo por el andamiaje de las fuerzas represivas de nuestro país, con la complicidad de grupos económicos hegemónicos, gran parte del Poder Judicial, de un sector de la prensa y de las altas jerarquías de la Iglesia.
No vinieron a reorganizar el país, no vinieron a poner orden, vinieron a sembrar el terror, valiéndose del aparato estatal robaron, secuestraron, torturaron, robaron niños e identidades, mataron, tiraron los cuerpos en fosas comunes, no hubo para ellos una tumba, no hubo para sus familias un lugar a donde llevarles una flor, y para garantizar su impunidad intentaron desaparecer los cuerpos. No fue una guerra, fue terrorismo de estado.
Hoy los mismos intereses que ayer promovieron el golpe de estado, volvieron con nuevos rostros y las mismas recetas económicas de antaño: Timba financiera, desmantelamiento del estado y la destrucción del aparato productivo, dejando a miles de trabajadores en la calle y a miles de familias arrojadas a la indigencia. Hablan de libertad, pero la única liberad que les interesa es la del zorro dentro del gallinero.
Pero cuando el presente se torna gris e incierto, con protocolos represivos, jubilados apaleados, periodistas baleados, discursos negacionistas y la reinstalación de la teoría de los dos demonios, la historia de lucha y rebeldía de madres, padres y abuelas, el ejemplo de tenacidad de Charo y Emi, nos iluminan el camino a seguir, y ese camino es en la calle con los trabajadores, los jubilados, los estudiantes y todos aquellos a los que el sistema deja afuera.
La memoria se construye y se sostiene colectivamente, no hay futuro posible si nos condenan a repetir la historia,
por eso la memoria son los miles de laburantes a los que la reforma laboral les cercena derechos adquiridos, los que se quedaron sin trabajo,
La memoria son los jóvenes que ven como rifan su futuro cotidianamente y los que tienen que dejar la escuela para salir a trabajar
La memoria son los niños atravesados por el hambre criminal, y son los pibes asesinados por las balas policiales.
La memoria es el agua y monte nativo que resiste los agronegocios. Son los derechos que conquistamos mujeres y diversidades y que tanto molestan
La memoria es un hermano mapuche que reclama lo que ancestralmente les pertenece, y es un jubilado que resiste en cada plaza del país porque le siguen robando su dignidad.
La memoria es el reclamo inclaudicable por la soberanía sobre nuestras Islas Malvinas y la memoria de los 649 pibes que dejaron su vida en ese suelo
La memoria son los 30.000 y su ejemplo de lucha, y los sobrevivientes que nunca bajaron los brazos y metieron presos a los genocidas.
Por eso, la memoria no se negocia, se disputa y se construye colectivamente. Tomar la calle es un modo de habitar lo colectivo y resistir al desánimo generalizado que genera la crueldad del modelo neoliberal voraz que nos quieren imponer.
En este nuevo aniversario viene cargado de abrazos, porque después de 50 años, los restos de 13 compañeros vuelven a casa, porque quisieron ocultar sus cuerpos, quisieron ocultar sus atroces crímenes, pero estos 13 compañeros tuvieron su revancha y le ganaron a la impunidad. Ellos pensaban que los estaban enterrando, pero los sembraron y hoy florecen en miles de plazas sosteniendo las banderas de “memoria, verdad y justicia”.
Hoy Carlos Alberto D’Ambra y otros 12 compañeros y compañeras ya no son desaparecidos, hoy de alguna manera pueden volver a casa, pero este encuentro histórico es sólo el comienzo, porque aún quedan muchos genocidas por condenar, miles de compañeros por encontrar, y cientos de nietos que aún no conocen su identidad. Los cómplices de los genocidas, los que ayudaron a ocultar información durante 50 años, hoy nos piden que cerremos las heridas, que mismos para adelante, pero desde cada plaza del país les decimos que no olvidamos, ¡no perdonamos y no nos reconciliamos un carajo!
Por eso no bajamos los brazos, seguimos en la calle, con los ideales de los 30.000 como bandera, con el ejemplo de tenacidad y ejemplo de lucha de madres, padres y abuelas y con el coraje de los sobrevivientes reclamamos:
• Exigimos la pronta aparición de Delia Mamani, vecina de Malagueño víctima de trata y cuya situación no está siendo investigada, exigimos entonces que la Justicia Federal investigue
• que los milicos y sus cómplices rompan el pacto de silencio y nos digan donde están los más de 350 nietos y nietas que nos faltan, donde están los cuerpos de nuestros compañeros.
• Exigimos la celeridad en la continuidad de los juicios de lesa humanidad
• Exigimos cárcel común a los genocidas y sus cómplices
A 50 años decimos: Nunca Más al terrorismo de estado en nuestra patria








