¿Qué está pasando con la constitucionalidad de las leyes? Conocer para resistir con las instituciones aún vigentes y la organización colectiva

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Por Laura Valdemarca. Con esta consigna la Mesa de Diálogo Democrático de Paravachasca reunió el jueves 5 de marzo en el local de SMATA a tres panelistas de lujo (Miguel Rodríguez Villafañe, Luciano Doró y Estefanía Carranza) y a un público numeroso y preocupado por la situación política del país y de la provincia. 

Cómo la ley de «modernización laboral» nos pone en el siglo XXI

Arrancó el abogado laboralista Luciano Doró para advertirnos que está probado en más de 60 países que derogaron leyes beneficiosas a los trabajadores, que no se ha creado empleo; ya que al imponer más horas de trabajo diarias, más horas extras no pagadas, evitar las cargas sociales a la patronal y manipular las vacaciones, lo que hacen los empresarios es recargar a los trabajadores para despedirlos cuando no les sirvan más, con las indemnizaciones a pagar en cuotas y subsidiadas por el fondo de ayuda laboral (FAL) y que para computarse sólo considerarán el salario habitual sin premios, vacaciones, aguinaldo, propinas, no remunerativos, títulos, etc.

Otra contra para el bienestar del empleado es que el empleador va a disponer de todo el tiempo del trabajador, desorganizándole la vida diaria. Por ejemplo, cuando uno sale de trabajo tiene una vida: los hijos, las compras, la familia, las amistades, la salud. Todo eso queda en suspenso cada día porque el patrón puede exigirle que se quede más horas para acumular en el banco de horas que nunca jamás pagará. Es más, las tomará para dar licencias y vacaciones con lo cual dejaron de ser horas no laborables. Una perversidad absoluta.

Finalmente tenemos que saber que esta ley ha abolido los fines protectores del derecho laboral en todas sus dimensiones, afectando además el principio del ius variandi que amparaba al trabajador en caso de traslado de la sede empresarial. El trabajador está obligado a «seguir a la empresa», aunque esto altere la organización de su vida privada. La alternativa que se plantea es la renuncia y la pérdida de todo derecho sobre el empleo. 

Finalmente, la ley amplía la cantidad de «servicios esenciales», limitando las acciones de paros y asambleas, ya que eleva al 70% la garantía de prestación en los casos de hotelería, guarderías, gastronomía que pasan a ser servicios de importancia trascendental. 

Luciano terminó exponiendo la cuestión: ¿en quién piensa el gobierno cuando al mismo tiempo que se abolían los derechos de los trabajadores se bajaban los impuestos a los autos de lujo que ningún laburante podrá comprar? Una caricatura grotesca de cómo la ley nos pone en el siglo XXI.

La Seguridad Social como derecho humano universal

La abogada Estefanía Carranza nos invitó a pensar en la sensible existencia de la Seguridad Social, razón de ser de un Estado ya que nos acompaña desde la concepción con las asignaciones prenatales e incluso post mortem con las pensiones. Esta seguridad social bastante desfinanciada desde la aprobación de la Ley Bases, cada vez está siendo más raquítica, aunque momentáneamente se hayan aumentado algunas asignaciones. Tal vez el camino sea resucitar las AFJP que en ningún lugar del mundo funcionan aunque apenas paguen una jubilación mínima. El sistema privado sólo buscará su propio lucro, nunca pensará en los trabajadores

La nueva ley exige treinta años de aportes, exime de la multa por falta de aportes a las patronales y en este caso reduce a la mitad los años adeudados, perjudicando a los trabajadores que deberán completar de su bolsillo, lo que sus patrones no pusieron

Es importante recordar que la Seguridad Social es un derecho humano con rango constitucional en Argentina, y eso ampara a los trabajadores. Debemos apelar a este derecho para no quedar en el desamparo y desde ahí también cuestionar la constitucionalidad de las nuevas medidas. Aún contra todo pronóstico debemos confiar en nuestras organizaciones colectivas y hacer que se cumplan las leyes y pactos constitucionales.

La Épica y la Ética del bien público en la era de la inteligencia artificial

El abogado Miguel Rodriguez Villafañe nos instó a recuperar utopías colectivas en estos tiempos de individualismos y virtualidades, ya que nuestros gobernantes no se ocupan del futuro: la nueva ley no considera las economías de aplicación por ejemplo. Van a quedar afuera los empleados de los peajes con la inteligencia artificial y no se está pensando en ellos… Tampoco se está pensando en los próximos desempleados del fuero laboral que al ser eliminado se van a quedar sin trabajo. Eran lerdos, pero fue el único espacio de defensa de los trabajadores, dando lugar a amparos de los sindicatos. Por supuesto que los trabajadores no tendrán justicia que los escuche.

La nueva ley es tan ridícula que quiere convertir en monotributista al limpiavidrios de cada semáforo, y en colaborador al trabajador monotributista de cualquier empresa sin ningún tipo de derecho laboral ni expectativa de futuro empleado formal. Estas leyes quieren desarticularnos socialmente.

Para este gobierno lo que importa es el saqueo inmediato y la colonización cultural y la degradación cotidiana de la democracia con leyes inconstitucionales como las que logran aprobar cos los votos propios y las traiciones conocidas. 

Por ejemplo, la ley laboral al imponer las 12 horas de trabajo desarticula la vida de las personas dividida en tres partes de 8 horas: trabajo, descanso y vida privada… Ya no habrá lugar para la vida privada ni siquiera para jugar al fútbol porque si un trabajador se lesiona el domingo en un partido con los amigos, el empleador, no tiene ahora la obligación de pagarle el 50% del salario, que era poco pero era algo. Chau futbol, chau sociabilidad. Nos quieren a todos prendidos a las pantallas con tik tok que nos muestren lo que ellos quieran. 

Como ciudadanos y ciudadanas podemos seguir insistiendo y defendiendo la industria argentina y el cooperativismo, comprando en cercanía y decírselo al comerciante, debe ser consciente de la solidaridad. Recordar que las cosas de la vida tienen valor y no precio y defender las instituciones básicas que nos han justificado como Patria

El diálogo y el debate de la Mesa nos proponen comprender que el adversario aquí no es el trabajador de al lado, sino el empresario cuya codicia le ha llevado a aceptar la abolición de toda protección para aquellos que la tenían y ninguna posibilidad de tenerla para quienes podían aspirar a ella.

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