
Desde las 10 de la mañana del lunes 5 de febrero, los trabajadores de esta oficina nacional, que atiende en la Terminal de Ómnibus, estarán de asamblea permanente hasta que reincorporen a trabajadores de ANSES de todo el país a quienes han despedido sin causa en los últimos días.
Aldo Cajal, delegado de los trabajadores nucleados en el gremio SECAFSPI, brindó detalles de la situación a Radio Tortuga 102.7: «La situación general es de incertidumbre. Estos despidos no estaban previstos, no se estaba en el marco de ninguna negociación con los sindicatos que representan a los trabajadores de ANSES. Recién nos apareció como noticia el jueves, cuando llegaron 24 telegramas sin causa a compañeros. Al principio, hasta ellos se enteraron porque circulaban listas de gente despedida pero ni siquiera se enteraron por telegramas. El viernes aparecieron 82 telegramas pero muchos compañeros se dieron cuenta porque llegaban a sus lugares de trabajo y no les permitía la clave, loguearse en el sistema. No hay causa para estos despidos, son compañeros de planta permanente, algunos con más de diez años de antigüedad».
Víctimas del vaciamiento
Cajal recordó que esta oficina nacional sufrió tres oleadas de despidos. Que la primera afectó a los «jefes políticos» de ANSES, a quienes se los señalaba como miembros de la agrupación política La Cámpora. Que después se despidió a contratados con situaciones laborales precarias. Y que finalmente, en esta tercera tanda, se despide a empleados de planta sin «ninguna respuesta cierta de la patronal». Rumores hablan de un listado de 400 despidos para estos días, que formarían parte de unos 1600 trabajadores menos que le habría pedido el vicejefe de Gabinete Mario Quintana al director del ANSES, Emilio Basavilbaso.
«Se va a sentir mucho porque ANSES tiene mucho trámite, mucha atención al público; es un organismo fundamental porque atiende a jubilados, pensionados, gente con discapacidad, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo», lamentó Cajal, quien analiza que estos despidos son el paso siguiente de un vaciamiento a nivel interno que comenzó con la desafectación de esta oficina de los programas Conectar Igualdad, PROCREAR y PROGRESAR. «Hay un vaciamiento que ellos lo quieren ver reflejado en menos empleados. Es un plan que llaman de modernización pero que es en verdad un plan de ajuste».
Disciplinamiento y crisis
Cajal entiende que detrás de los despidos hay un intento de disciplinar a los trabajadores, ya que imponen el miedo a los despidos para que las discusiones por mejoras salariales pasen a un segundo plano. «Es una presión que nos tiran a los delegados gremiales», analizó, adelantando que el estado de asamblea permanente en todas las dependencias es un acuerdo de los tres gremios que nuclean a los trabajadores (ATE, SECAFSPI y APOPS) que se sostendrá hasta que se reincorpore a los despedidos.
«Va a estar muy dura la lucha este año», anticipa, contextualizando que lo que denuncia de ANSES, también lo vienen sufriendo trabajadores de INTI y SENASA, entre otras dependencias estatales, y también trabajadores de firmas privadas. «Es una rueda esto y si empieza a frenarse por algún lado, se empieza a frenar por todos; esto va camino a una crisis económica que va a ser muy dura», anticipa.
Respecto a la atención al público, contó Cajal que se comunicó a los asistentes a ANSES sobre las razones detrás de la medida de fuerza que resiente la atención en la oficina y que «la gente lo entiende». Personal jerárquico está cumpliendo tareas mínimas e indispensables o atendiendo urgencias pero, reitera Cajal para concluir: «Vamos a seguir en esta medida de fuerza hasta que reincorporen a los compañeros despedidos».







