Por Pablo Rodríguez. El camino de los residuos sólidos urbanos (RSU) en Alta Gracia cuenta desde 2021 con dos emprendimientos de la economía social y popular (“Crea” y “ReUSAR”) que emplean a más de 50 trabajadoras y trabajadores en la todavía ignota tarea del reciclado de residuos secos.

Mientras tanto, si bien algo de concientización sobre la importancia de recuperar residuos entra en las familias a través de proyectos escolares; el volumen de la recolección domiciliaria que termina en Piedras Blancas no se reduce y los microbasurales aparecen una y otra vez en diversos barrios de la ciudad.

En este informe, el testimonio de Crea y ReUSAR se conjuga con la palabra de los secretarios municipales Federico Bengolea y Pablo Ortiz (“General y de Ambiente” y de “Servicios Públicos”, respectivamente) en la búsqueda de horizontes posibles para dar respuesta a un flagelo ambiental que requiere, precisamente, políticas públicas sustentables cuya vida útil no se agote con los cambios de gobierno.

ReUSAR

Emiliano Ferreyra, integrante del proyecto Recicladores Urbanos por la Salud Ambiental de la Región (ReUSAR), repasa el origen de esta iniciativa en la pandemia “que nos atravesaba como sociedad con la complejidad de no poder juntarnos habitualmente y donde se intensificaron las problemáticas existentes del propio sistema en las que la exclusión laboral y la contaminación ambiental tomaron papeles protagónicos a escala global”.

En ese contexto se gestó este proyecto que fue presentado a la Municipalidad de Alta Gracia en febrero de 2021, que en julio fue aprobado para empezar a trabajar en la ciudad y que se haya en proceso de cooperativización.

En la actualidad, ReUSAR lleva adelante la recolección de residuos secos en siete barrios. Por un lado, a través de cuadrillas conformadas por dos o más personas; y por otro, vía los puntos verdes distribuidos en diversos puntos de la ciudad. En este último caso, la Municipalidad asiste para el traslado de los materiales acumulados.

En la planta ubicada en el predio del Centro de Desarrollo Regional (EDER), en Italia 420 de barrio Cámara, los materiales recolectados se clasifican en plásticos (PET, PP, jardinería, bazar); cartón; papel blanco y de segunda; Telgopor; aluminio y chatarra; y vidrio.

Una vez clasificado, explicó Emiliano Ferreyra, “el material se acopia de diferentes formas para generar cierto volumen que sirva a los compradores existentes”.

El proyecto emplea a 20 personas (“que en muchos casos son el sostén familiar”), quienes tienen a su cargo las siguientes tareas: armado de recorridos, concientización y visibilización de problemáticas ambientales en torno al descarte de residuos de carácter reciclable; recolección de residuos secos; clasificación en planta de los diferentes materiales; venta a cooperativas, empresas y particulares; proyecciones, balances y cálculos a futuro para la continuidad del proyecto.

Ferreyra introdujo que “el volumen recolectado y clasificado varía con el tiempo” para luego precisar que “en el período comprendido entre julio y diciembre del año 2021, estuvimos cerca de las 22 toneladas, mientras que entre marzo de este año y la actualidad, llevamos más de 35 toneladas”.

Sobre la toma de conciencia en la población respecto a la recuperación de residuos, Ferreyra tiene una mirada optimista: “Es crucial para que podamos desempeñar de mejor manera nuestro trabajo, ya que la separación en origen es uno de esos factores fundamentales. Los vecinos y vecinas hacen un proceso excelente, al punto que muchas veces nos vemos desbordados a la hora de recolectar los diferentes materiales”.

Concluyó que el objetivo social del proyecto es lograr que la comunidad en su conjunto avance en la separación en origen de los residuos en cada domicilio, distinguiendo los reciclables secos para entregárselos en mano a los recolectores que recorren la ciudad o llevarlos a los puntos verdes o directamente a la planta de Italia 420.

Crea

La Cooperativa de Reciclado Alta Gracia (CREA) nació como unidad productiva en mayo de 2021, en el garage de una casa de barrio Cámara, y en la actualidad emplea a 32 familias.

El proyecto cuenta con el acompañamiento de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR) y se maneja con el modelo GIIRSU (Gestión Integral e Inclusiva de Residuos Sólidos Urbanos), diseñado por cartoneros, carreros y recicladores de la provincia de Buenos Aires tras la crisis de 2001.

“En el año 2003 nació la primera cooperativa cartonera llamada ‘El Amanecer’ y que lleva como presidenta a la compañera cartonera María Castillo, hoy directora Nacional de Reciclado con Inclusión Social en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación”, subrayó Daniel Suárez, integrante de CREA.

Esta cooperativa de trabajo se organiza por áreas de trabajo, según explicó: Recuperadores y Recuperadoras urbanas, que caminan los circuitos promocionados a pie, recuperando actualmente la celulosa (cartón, cartón de segunda, papel de diario y papel blanco); Promoción Ambiental, que es un equipo organizado y formado para construir y fortalecer el vínculo con la comunidad a través de los circuitos puerta a puerta, nodos de acopio, rutas a pie, charlas educativas y jornadas de promoción en las plazas de los barrios; Equipo de Planta, que se encarga de recibir el material que llega, pesarlo, prensarlo, enfardarlo, acopiarlo y cargarlo en el semi para ser vendido directo a la industria; Administración, que lleva adelante el registro de ingresos, egresos de material, pagos, transferencias, contactos con proveedores, informes y balances; Salud Mental, que cuenta con una psicóloga comunitaria que trabaja las problemáticas de adicciones y salud mental; Gestión de recursos; y Logística y Movilidad.

CREA recolecta celulosa, clasificada en cartón corrugado, cartón de segunda (cajitas de té, mate cocido, golosinas, zapatos, rollos de papel higiénico, rollos de cocina, maples de huevos, papel afiche, revistas y cartón con mucho color), papel de diario y papel blanco. La recolección se realiza a pie, puerta a puerta. Según señalan, esta modalidad permite la charla con las vecinas y vecinos para consolidar el compromiso ambiental con la separación de residuos.

“Lo recolectado es llevado a la planta ubicada en calle 3 número 80 de Barrio Parque San Juan o a los nodos de acopio por donde pasa el camioncito de ‘logística, carga y descarga en planta’ para que sea pesado, prensado, enfardado, acopiado y comercializado directo a la industria. De esta manera, la celulosa que sale de Alta Gracia vuelve a circular y no termina nunca en basurales de enterramiento o cielo abierto”, subraya detalladamente Daniel Suárez.

En sus inicios, CREA registró unos 500 a 700 kilos semanales de material recuperado. En la actualidad, el número oscila entre los 3500 y los 4000 kilos por semana. “Llevamos recuperados más de 80 mil kilos de celulosa”, destaca Suárez.

“La recepción que encontramos en la comunidad, no solo que es de agradecimiento, sino que además es de atención y muchas ganas de separar en origen, siempre y cuando se les brinde un servicio efectivo y eficiente que garantice que ese material separado, no solo que es verdaderamente reciclado, sino que además genera trabajo genuino”, concluyó.

Políticas de Estado

Federico Bengolea es el secretario General y de Ambiente de Alta Gracia, que asumió en junio, en reemplazo de Roberto Urreta. Consultado para este informe, precisó que el personal municipal a su cargo colabora con el trabajo de ReUSAR, al disponer un camión para la recolección de materiales secos diferenciados que deja la comunidad en los puntos verdes, su traslado a la planta del CEDER, y el trabajo de prensado.

Asimismo, destacó que se está trabajando con los quintos grados de una veintena de escuelas en un proyecto de recolección de tapas plásticas y botellas de PET; y adelantó que pretenden desarrollar una iniciativa similar con la Liga Infantil de Fútbol, con el compromiso de otorgar medallas con material reciclado. Asimismo, mencionó la labor de la Secretaría de Obras Públicas con las “ecorrampas” que elabora con plástico recuperado y a través de las cuales conjuga lo ambiental con la accesibilidad.

Bengolea reconoce que el trabajo en las escuelas es imprescindible pero insuficiente. En virtud de ello, adelantó que se está pensando llevar adelante junto a los centros vecinales una campaña que permita que estas entidades recolecten elementos reciclables entre sus vecinas y vecinos, y que se les retribuya la acción con la donación de materiales para sus espacios comunes, elaborados con elementos recuperados.

Consultado sobre el funcionamiento de los puntos verdes y la concientización social, Bengolea se mostró cauto: “La mayoría de los puntos funcionan bien, cada vez está mejor seleccionado el residuo seco”. Asimismo, indicó que habitualmente encuentran junto a estas estructuras que promueven la separación diferenciada, bolsas de residuos comunes que las familias suelen dejar para que retire el camión recolector.

El secretario de Servicios Públicos, Pablo Ortiz, por su parte, consultado también para esta nota, si bien destacó la importancia que implica que ReUSAR y CREA estén trabajando en la recuperación de residuos secos, advirtió que “no se nota más conciencia social” y que el volumen de basura que se envía al predio de Piedras Blancas a diario se sostiene en los mismos niveles: “Unas 60, 70 u 80 toneladas diarias, según los recorridos de cada día”.

Ortiz advirtió que la clave para lograr una transformación categórica de la situación ambiental respecto de la basura tiene que venir de la mano de la educación y con proyectos que se sostengan en el tiempo. “Es una batalla día a día la separación de residuos”, reforzó.

Respecto de los microbasurales que suelen generarse en diversos barrios de la ciudad, manifestó: “Aparecen, vamos, dejamos impecables los lugares y a los pocos días se vuelven a rearmar”. En este marco, subrayó que observan que en aquellos barrios en los que funcionaban microbasurales que se han puesto en valor, asignándoles una funcionalidad social, los microbasurales no han vuelto a aparecer.

La sustentabilidad, el gran desafío

Hasta 2013, funcionó en barrio La Perla un resistido basural que todavía cuesta remediar, pese a los constantes esfuerzos de vecinas y vecinos de la zona.

A partir de entonces, los residuos sólidos urbanos de Alta Gracia se unen a los de la Ciudad de Córdoba y otra veintena de localidades del cordón conurbano en un enterramiento que en el predio capitalino de Piedras Blancas se acumulan sin diferenciación ni clasificación.

La sociedad CORMECOR, que tiene a su cargo la administración del destino final de estos residuos, proyectó años atrás erigir sobre la Ruta 36, entre Bouwer y Santa Ana, una planta de tratamiento que prometían que contaría con los máximos estándares internacionales pero la presión social impidió siquiera que se levantara un primer ladrillo.

Paralelamente, en Alta Gracia se llevan adelante con cierta regularidad talleres de forestación con especies nativas, de compostaje, de huertas familiares; y hace algunos años, el proyecto privado Eco Inclusión tomó repercusión con su iniciativa de construcción de ladrillos sustentables con botellas PET. Desde 2021, en tanto, Crea y ReUSAR sostienen sus proyectos que conjugan la recuperación de residuos secos con la generación de empleos.

La problemática socioambiental en torno de los residuos sólidos urbanos tiene dimensiones globales y debe ser abordada de manera integral y sostenida con un proyecto que incorpore las iniciativas productivas de la economía social y popular, y las dote de una garantía de continuidad que no se agote con los cambios de gestiones de gobierno.

FOTOS: GENTILEZA CREA Y REUSAR

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