La diputada nacional cordobesa Gabriela Estévez (Unión por la Patria) presentó un proyecto de resolución que cuestiona el accionar judicial y policial en la investigación por la desaparición y femicidio de Agostina Vega. En ese marco, también demandó una reforma judicial con perspectiva de género. Entrevistada por la Radio Tortuga 92.9, cuestionó los proyectos legislativos vinculados a las presuntas «falsas denuncias» y subrayó que es importante revalorizar la Educación Sexual Integral (ESI) y la capacitación en Ley Micaela para los agentes de la administración pública.
En principio, Estévez se refirió duramente a la conferencia de prensa que protagonizó el fiscal Raúl Garzón, acompañado por el ministro de Seguridad de la Provincia, Juan Pablo Quinteros, horas después de que se conociera el hallazgo sin vida de la joven Agostina Vega, quien era buscada desde hacía una semana: «Al escuchar la conferencia de prensa, me quedé atónita, indignada, con mucha bronca, porque que (Garzón) dijese que no tenía ninguna autocrítica para hacerse me pareció terrible, porque tiene una responsabilidad enorme. Declaró el Alerta Sofía varios días después de que se realizase la denuncia, teniendo en cuenta que se trataba de una adolescente que estaba en riesgo. Tiene que ser automático y urgente. Demoró el inicio de la investigación. Además, la unidad judicial tuvo a la mamá cuatro horas para tomarle la denuncia y a la noche la mamá tenía información del remisero que la había visto y recién al día siguiente lo citaron para tomarle declaración. Además, ponderó el trabajo de la Policía y los canes. Parecía que estaba preocupado por cubrirse, y decir ‘nosotros hicimos todo bien’. Vemos la necesidad imperiosa de generar una reforma judicial con perspectiva de género. Acá en ningún lugar hubo perspectiva de género ni perspectiva de infancia. Se trataba de una adolescente mujer. Tenía ese agravante. Sabemos lo que nos pasa a las mujeres, niñas y adolescentes todos los días en este país. Está claro que hay un Poder Judicial al que no le importa la vida de las mujeres, de las niñas ni de los niños, y hay un gobierno que promueve discursos de odio y antifeministas, y promueve proyectos que criminalizan las voces de quienes se animan a denunciar. Me refiero al proyecto de Carolina Losada, que está presentado en Diputados también por Lilia Lemoine. Tenemos una ministra de Seguridad (Alejandra Monteoliva) que dice públicamente que la causa debió ser caratulada como ‘homicidio de mujer’ y no como femicidio, porque consideran que el odio hacia las mujeres y el asesinato por motivos de género no genera un agravante, no creen en los femicidios. En la conferencia de prensa se cuestionó fuertemente al fiscal, que seguía sosteniendo su posición. Son cosas que nos tienen que llevar a una profunda reflexión como sociedad y a quienes tenemos la responsabilidad de discutir en el Congreso y la Legislatura cuáles son las leyes que vamos a llevar adelante y qué Justicia queremos promover, qué Poder Judicial queremos promover. Porque evidentemente no está a la altura de las necesidades de la comunidad».
RADIO TORTUGA (RT): Así como el femicidio de Chiara Páez en 2015 fue un parteaguas que derivó en la primera manifestación por Ni Una Menos, ¿te parece que a partir de la conferencia de prensa de Garzón y el femicidio de Agostina, puede haber una oportunidad para que estos debates se profundicen y se pueda avanzar en una reforma judicial que incorpore la perspectiva de género como corresponde?
GABRIELA ESTÉVEZ (GE): Tenemos la responsabilidad de instalar esta discusión, porque de nada sirve que todos estemos conmocionados si dentro de diez días nos olvidamos de todo. Como tenemos la responsabilidad también de poner en discusión por qué ya no se da Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas, por qué ya no se forma en Ley Micaela a quienes trabajan en la administración pública. Esto es consecuencia concreta del desmantelamiento de las políticas de género. Son consecuencia directa de que cuando vas a una unidad judicial a denunciar un hecho como éste, quien te atiende no tiene perspectiva de género ni de infancia y te tiene un montón de horas esperando, valiosísimas horas para rescatar y salvar la vida a estas infancias que están desaparecidas. Quienes te atienden en una unidad judicial cuando vas a denunciar la desaparición de una niña, niño o adolescente, te tiene que atender inmediatamente y tiene que activar automáticamente el Alerta Sofía. Lo primero que piensan es que se debe haber ido con un noviecito y que no le debe haber pasado nada. Necesitamos que esta discusión se instale. ¿Nos tiene que interpelar y doler como sociedad para construir una respuesta? Porque cuando no suceden estas cosas y nosotras intentamos dar estas discusiones, nos tratan de feminazis o nos dicen que nos pasamos no sé cuántos pueblos.
RT: Se esperan movilizaciones de magnitudes importantes este 3 de junio, tanto en Córdoba como en Buenos Aires y en el resto del país. ¿Qué respuesta política se puede empezar a tramitar desde el Congreso para dar lugar a estos cambios necesarios?
GE: Proyectos presentados respecto a la perspectiva de género en el Poder Judicial tenemos un montón. Ojalá que esto lleve a que sean impulsados dentro de las comisiones que los tienen bajo su tratamiento y bastante planchados los tienen hace años, tanto en Legislación General como en Legislación Penal, Constitucional. Yo estoy trabajando ahora para que el Alerta Sofía sea Ley y que tengan la obligación de cumplirlo. No que sea un protocolo de excepcionalidad ante una situación de urgencia. Que sea una obligación hacerlo de manera instantánea. Esas cosas hay que empezar a pensarlas con mayor rigurosidad. Además, hay que volver a traer a la discusión la cuestión presupuestaria, para que en las escuelas no sea opcional sino de orden público que se dicte la ESI, que en la administración pública se vuelva a retomar la capacitación en Ley Micaela. Que no sea opcional, sino que sea estrictamente riguroso que cualquiera que pretenda incorporarse a la Justicia tenga formación en género. Hay que trabajar en esas cosas y para eso se tienen que comprometer los tres poderes del Estado y la sociedad en su conjunto, porque después lamentamos todo este tipo de cosas. Hay que sumarle además la discusión por las redes sociales, porque tienen un enorme impacto en situaciones de violencia y abuso, y abre ventanas que les permite a los abusadores llegar a las niñas, niños y adolescentes a través de las redes sociales. Tenemos que hacernos cargo de lo que está sucediendo, tenemos que legislar para eso y para poder avanzar, necesitamos el acompañamiento de la sociedad.
RT: El feminismo logró una transversalidad política inédita, a través del «Ni Una Menos» primero y después incluso durante los debates por el aborto legal. ¿Te parece que hoy están dadas las condiciones para retomar algunos diálogos transversales para que todas o la mayoría de las fuerzas políticas puedan llegar a ciertos consensos en torno de estos temas?
GE: Yo creo y espero que sí. Si veo cómo han venido votando, tengo que decir que la composición de la Cámara (de Diputados) es poco esperanzadora, pero espero que sí. Si todas estas cosas no nos sacuden y no nos llaman a la responsabilidad para que nos demos cuenta de que no podemos estar discutiendo en el Congreso una ley de «falsas denuncias», cuando evidentemente nos matan y nos secuestran. Esas cámaras de Diputados y Senadores no son representativas si no están pudiendo ver lo que está pasando y si no sienten el llamado para dar respuestas a esas problemáticas.
RT: Desde Unión por la Patria y con otros bloques con los que están dialogando, ¿ves la posibilidad de que se puedan convocar a estas comisiones para retomar estos proyectos?
GE: Ayer presenté un proyecto de repudio y profunda conmoción en relación al femicidio de Agostina y lo envié para que lo firmen desde los diferentes bloques y no obtuvimos muchas respuestas. Todo el mundo se expresa conmovido, pero a la hora de la verdad, cuando hay que poner la cara y firmar y salir a discutir estas cosas de fondo, no tienen la misma actitud. Ojalá que sí, que a partir de esto, con quienes venimos dialogando estén más receptivos a la escucha y tomen nota de que es algo que hay que hacer y que la comunidad lo reclama. Parte de que la sociedad y las familias de las víctimas tengan justicia tiene que ver con las leyes que seamos capaces de sancionar en el Congreso y con marcar las cosas que no se pueden decir ni hacer. Tenemos que ser siempre muy cautos en términos de respetar siempre a las familias de las víctimas e intentar no partidizar estas discusiones, pero sí hay que politizarlas, porque detrás de este tipo de cosas hay decisiones políticas y hay expresiones políticas y condiciones políticas que promueven que estas cosas puedan avanzar.
RT: Respecto a estas expresiones o pronunciamientos a medias, ¿no hay convencimientos reales, hay especulaciones políticas, hay temor a perder en este viento de época que parece volcarse a la derecha y al negacionismo?
GE: Absolutamente. Hay especulación política. Piensan que estas cosas no «garpan» políticamente, que son «piantavotos». Se instaló muy fuerte eso después de la elección de 2023. Querían echarnos la culpa a las feministas de que nos habíamos pasado tres pueblos. La prueba de que eso no es así, es lo que está sucediendo y lo que viene sucediendo desde que asumió este gobierno, y sobre todo con la promoción de los discursos de odio que parece que promueven y legitiman la violencia. Hay mucha especulación política y miedo a dar ciertas discusiones, porque creen que eso puede llevar a perder políticamente los votos de algún sector de la sociedad. Hay cierto sector de la política que cree que la sociedad se derechizó y que entonces hay que intentar derechizarse para tener más votos. Uno tiene que expresar lo que tiene que expresar, en el proyecto político por el que llegó. En los espacios políticos de representación hay que dar estos debates de cara a la sociedad, para poder replantearnos algunas cuestiones. La especulación política lleva a que terminen ocupando espacios menores de representación y a ser un actor menor en la política, porque ningún cagón llega a cambiar la realidad de la gente. Hay que poner el pecho y dar las discusiones que le den una vida mejor a la gente.








