Desde 2025, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realiza excavaciones en la zona conocida como Loma del Torito, en el predio de la guarnición militar La Calera. En ese marco ya se encontraron los restos óseos de 35 personas desaparecidas por el terrorismo de Estado y sepultadas en fosas clandestinas, de las cuales seis aún restan identificar. En ese marco, la directora del Espacio para la Memoria y promoción de los Derechos Humanos La Perla, María Noel Tabera, entrevistada por la Radio Tortuga 92.9, destacó el valor social que revisten estos hallazgos y la importancia de la que la comunidad se comprometa con la insistente lucha por Memoria, Verdad y Justicia.
La tarea que desempeña el EAAF se enmarca en la causa «Enterramientos clandestinos» que tiene a su cargo el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja y que entre sus querellantes tiene a un grupo de familiares de detenidos desaparecidos por la última dictadura.
RADIO TORTUGA (RT): ¿De qué manera se viene colaborando desde el Espacio para la Memoria con este trabajo del EAAF y la Justicia?
MNT: Estamos muy movilizados y conmocionados por lo que significa haber hallado los restos humanos de víctimas de este centro clandestino. Nos abre un montón de preguntas sobre los circuitos represivos. Después de 20 años esto viene a poner una verdad sobre la mesa y capas de certezas en la búsqueda. La posibilidad de que las familias puedan encontrar a sus seres queridos después de más de 50 años de búsqueda nos atraviesa en lo cotidiano. Hay 29 personas identificadas, pero también hay otras familias que se han constituido en un colectivo de querellantes en la causa judicial que lleva adelante la investigación y también muchas otras familias que están atravesadas por el terrorismo de Estado y hace años vienen en el peregrinar en esta búsqueda. La tarea tiene que ver con generar un espacio de contención y de información sobre cómo es este proceso que va tomando nuevas formas con la investigación y los hallazgos en el terreno. También la tarea tiene que ver con acompañar la búsqueda de las familias que todavía no han dado muestras de sangre. Es un desafío para la comunidad en su totalidad y para los espacios para la memoria centralmente. Estamos encontrando finalmente a las personas desaparecidas que fueron ocultadas en la guarnición militar. El desafío ahora es encontrar a las familias que por diferentes razones todavía no dieron sus muestras de sangre.
RT: ¿Qué número de víctimas estuvo secuestrado en La Perla y se sospecha que podrían estar en estas fosas clandestinas?
MNT: Sabemos que por La Perla pasaron entre 2300 y 2500 personas. Lo sabemos por la reconstrucción que pudimos hacer, al igual que la Justicia, a través de la palabra de los sobrevivientes. Ésa es la dimensión aproximada de las personas que estuvieron secuestradas en este centro clandestino. Entre ellas, sólo conocemos la identidad de unas 350. Y también sabemos, en estos números en construcción, que hubo unas 200 personas que pudieron sobrevivir. Con lo cual, nos queda por conocer la identidad de más de mil personas. Esta tarea nos queda como comunidad, no es sólo de las familias que no pudieron dar sus muestras de sangre o realizar las denuncias. Muchas están atravesadas por el miedo y el silencio, como una extensión del daño que produjo el terrorismo de Estado. Ése es un desafío para poder encontrar a quienes todavía nos faltan.
RT: ¿Las primeras noticias de estas exploraciones, los hallazgos y las identificaciones han despertado mayor interés o algún interés particular en la comunidad?
MNT: Viene aumentando la cantidad de visitas, sobre todo de familias. Hay un interés de venir a conocer lo que pasó. Ésta es una de las tareas fundamentales de los espacios de memoria, y en particular de La Perla. Hay una necesidad de conocer en familia nuestra historia y saber lo que nos pasó como sociedad. Eso se ha profundizado. Conocer el vínculo entre el centro clandestino y la Loma del Torito. Hay padres que invitan a sus hijos e hijas a conocer el Espacio y también hijos e hijas invitan a sus padres. Los hallazgos también han producido una movilización muy grande en las familias vinculadas al terrorismo de Estado. Hay una necesidad de conocer el lugar. Familias que no habían venido o habían venido sólo cuando inauguró. Hay una necesidad de conocer y dimensionar el lugar donde estuvieron detenidos desaparecidos sus familiares. Y también hay un motor de interés particular de las nuevas generaciones de estas familias: nietos, sobrinos nietos. Esto abre una posibilidad de volver a preguntar. Eso permite desarmar el núcleo de silencio atado al dolor y el miedo que implicó esa pérdida de la mano de la desaparición forzada. Como comunidad, tenemos la oportunidad de preguntarnos qué nos pasó en los barrios, en las ciudades; recuperar esa trama invisibilizada que tiene que ver con lo que somos hoy.
RT: En tiempos en los que afloran discursos negacionistas e incluso reivindicacionistas del terrorismo de Estado, ¿qué importancia tienen estos hallazgos?
MNT: Esto tiene que ver con una verdad. No hay una interpretación, no hay una dimensión ideológica con la que podemos o no estar de acuerdo. Es una verdad jurídica. Esos restos están ahí, fueron ocultados y doblemente ultrajados. Esto viene a ordenar este barullo que implica el negacionismo. Podemos discutir algunas cosas, pero esto es un hecho. Hubo personas secuestradas, detenidas y desaparecidas, asesinadas y cuyos cuerpos fueron ocultados. Después de 50 años y por la insistencia de la búsqueda de las familias y las políticas de memoria que se pudieron construir, hoy se producen estos hallazgos. En esa insistencia está la posibilidad de darle fuerza a esta verdad de lo que nos pasó que nos permite pensarnos hoy y constituirnos como comunidad.
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