Este miércoles 16 de septiembre, a las 17, desde la esquina de Colón y Cañada, en la ciudad de Córdoba, partirá una marcha para conmemorar el 50° aniversario del trágico episodio conocido como «La Noche de los Lápices», que implicó la desaparición de diez jóvenes estudiantes de La Plata en 1976 por parte del terrorismo de Estado; seis de los cuales continúan desaparecidos. La iniciativa es impulsada por la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos de Córdoba. En memoria del hecho recordado, cada 16 de septiembre se conmemora el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios y el Día Nacional de la Juventud.
«Este 16 de septiembre, nos movilizamos para recordar a quienes lucharon, mantener viva la memoria de los 30.000, y hoy más que nunca, ante el contexto que vivimos, defender los derechos del pueblo argentino», expresa la invitación.
La Noche de los Lápices
Lo que hoy se conoce como “La noche de los lápices” fue parte de este plan represivo puesto en marcha durante la dictadura.
El 16 de septiembre de 1976, grupos de tareas conducidos por el general Ramón Camps secuestraron a Claudia Falcone (16 años), Francisco López Montaner (16 años) -ambos alumnos del Colegio de Bellas Artes-, María Clara Ciocchini (18 años) -ex alumna de la Escuela Normal Superior de Bahía Blanca-, Horacio Ungaro (17 años), Daniel Racero (18 años) -ambos de la Escuela Normal Nº 3- y Claudio de Acha (18 años) -alumno del Colegio Nacional de la UNLP-.
Todos ellos eran militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Pero no fueron ni los primeros ni los últimos estudiantes secundarios secuestrados en la ciudad. Gustavo Calotti, del Colegio Nacional (UNLP), fue llevado el 8 de septiembre. Víctor Treviño, alumno de la Escuela Media N°2 (“La legión”), el 10 de ese mismo mes. A su vez, el 17 de septiembre fueron víctimas de la represión Emilce Moler y Patricia Miranda, ambas de Bellas Artes (UNLP). Lo mismo sucedió con Pablo Díaz –otro estudiante de “La legión”- el 21 de septiembre.
De ese grupo de estudiantes, sólo sobrevivieron Pablo Díaz, Emilce Moler, Patricia Miranda y Gustavo Calotti. El resto permanece desaparecido.
Si bien los secuestros se perpetraron en diversas jornadas, el operativo represivo de la dictadura pasó a la historia como «La noche de los lápices», principalmente a partir de la película que lleva ese título, fue dirigida por Héctor Olivera y está basada en la investigación periodística de María Seoane y Héctor Ruiz Núñez.
La escuela como «blanco prioritario de la represión»
La dictadura militar tuvo como objetivo desarticular la actividad política y reprimir y exterminar a quienes cuestionaban los “fundamentos esenciales de la Nación”. Bajo la palabra “subversivo” se denominaba a todos aquellos considerados enemigos de la Patria, quienes supuestamente alteraban el orden social y contradecían los valores e instituciones de una sociedad estructurada bajo el ideario de las Fuerzas Armadas.
El resguardo de un orden sujeto a los principios de la “civilización occidental y cristiana” y del capitalismo constituyó la justificación para la implantación de un régimen basado en el terror. Junto al movimiento obrero, los militantes políticos y sociales, la mayoría de ellos jóvenes, fueron las principales víctimas de terrorismo de Estado.
La escuela, antes espacio atravesado por el activismo político y la movilización, se transformó en un blanco prioritario de la represión y fue pensada también como un dispositivo de ésta. Para las Fuerzas Armadas la institución escolar era un lugar para el adoctrinamiento y disciplinamiento social, allí se formarían los “nuevos ciudadanos argentinos” portadores de aquellos valores que el régimen tanto pregonaba. El documento la “Subversión en el ámbito educativo” muestra con claridad sus intenciones.
Fuente: Comisión Provincial de la Memoria de Buenos Aires
Foto: Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos de Córdoba








