El Juzgado de Concursos y Sociedades Número 3, a cargo de Sager de Pérez Moreno, mediante la sentencia 162 del 25 de septiembre, declaró la quiebra indirecta de la empresa Tajamar Sistemas Electrónicos S.A., la firma proveedora del servicio de televisión por cable de Alta Gracia y propietaria del Canal 2. Consecuencia de esto, 16 trabajadoras y trabajadores quedaron sin empleo ni indemnización. «Ninguno de los dueños dio la cara, no les interesa», lamentó una de las trabajadoras, quien cuenta con los años de aporte para jubilarse pero queda en la calle cuando aún le queda un año para alcanzar la edad para ingresar formalmente al sistema previsional.
Según expresó una empleada a Tortuga, desde 2024, cuando la empresa fue adquirida a Supercanal S.A., se empezaron a acumular deudas, tanto con la proveedora de la señal como con ARCA (ex AFIP) y también con EPEC, por el alquiler de postes. Además, a los empleados no se les pagaban aportes y contribuciones.
En ese marco, habían solicitado el concurso de acreedores, cuyo plazo venció sin que se acordara un acuerdo, por lo que el mencionado Juzgado dictó la quiebra.
«Ahora no podemos entrar ni hacer nada. No hay forma de dar vuelta la quiebra», lamentó la trabajadora.
La disposición del Juzgado, en tanto, prohíbe a la firma efectuar y percibir pagos. Asimismo, se la intimó a entregar a la sindicatura los libros de comercio y otras documentaciones.
Respecto al futuro del personal que queda en la calle, la trabajadora consultada informó que se está tramitando el Fondo de Desempleo con el dictamen de la quiebra. En un futuro indeterminado, además, está previsto que del remate de los bienes que deja la empresa (muchos de ellos, viejos y desactualizados) se reparta el dinero recaudado, de forma equitativa entre quienes quedaron en la calle, sin consideración de antigüedad.
«Lo que más apena es que hay compañeros que tienen muchos años en la empresa, con los cuerpos más grandes y en una edad difícil para conseguir laburo en esta situación actual compleja. También hay compañeros con niños en edad escolar», graficó la trabajadora el acuciante escenario que se abre a partir de ahora.
Asimismo, remarcó con indignación la frialdad de la patronal ante la quiebra: «Ninguno de los dueños dio la cara, no les interesa. Se veía venir esto. Dejaron venir abajo la empresa y la figura de quiebra les permite no hacerse cargo».








