El dato fue revelado por el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), en su informe especial «Endeudamiento de los Hogares Argentinos», realizado entre el 25 de febrero y el 16 de marzo, que da cuenta de un «claro proceso de sobreendeudamiento estructural» de la población, con un crecimiento significativo de la cantidad de hogares con más de tres deudas acumuladas y un marcado incremento de las deudas impagas. «En el plano social, este proceso se traduce en un deterioro del nivel de vida, una reducción del acceso a servicios esenciales y una ruptura de las redes de contención», advierte la entidad.
En principio, el informe da cuenta de que un 91,7% de los hogares encuestados se encuentra endeudado a niveles extremos: el 23,5% de los hogares tiene más de tres deudas acumuladas, frente al 12% que atravesaba dicha situación en 2025 y un 8% en 2024.
Asimismo, revela que las deudas impagas alcanzan el 81,8% (contra 76% en 2025 y 63% en 2024), mientras que las instancias judiciales crecen al 34,5% (versus el 28% en 2025 y 22,2% en 2024), reduciéndose las deudas en situación regular al 18,25%. «Esto indica una pérdida generalizada de la capacidad de pago», subrayan desde el IETSE.
En paralelo, alertan que se intensifica la presión sobre los ingresos: el 38% de los hogares destina más del 50% de sus ingresos mensuales al pago de deudas (28% en 2025 y 18% en 2024), «consolidando una situación de vulnerabilidad financiera severa».
A continuación, el informe da cuenta de un fenómeno creciente, que es el del incremento del uso de las tarjetas de crédito para la compra de alimentos: 61% frente al 58% en 2025 y 54% en 2024.
«En el plano social, este proceso se traduce en un deterioro del nivel de vida, una reducción del acceso a servicios esenciales y una ruptura de las redes de contención. La caída de deudas vinculadas a educación, salud y servicios refleja una salida forzada de estos sistemas, en particular de la clase media, mientras que la disminución de préstamos familiares evidencia un agotamiento de esa red informal de apoyo«, analiza con preocupación el IETSE.
En este marco, plantean que la deuda deja de ser un fenómeno transitorio y pasa a organizar la vida cotidiana: «Los hogares priorizan lo urgente sobre lo importante, resignan consumos estructurales y operan en un esquema de supervivencia permanente. En este contexto, el individuo comienza a vincularse con la economía principalmente como deudor, lo que limita su autonomía y movilidad social«.
Asimismo, subrayan que desde el punto de vista político e institucional, el crecimiento de embargos (16,8% en 2026 frente a 15% en 2025 y 11% en 2024) y la judicialización creciente reflejan que el endeudamiento se ha convertido en un problema público.
Hacia adelante, analiza la entidad que Argentina no enfrenta únicamente un problema de endeudamiento, sino un proceso avanzado de insolvencia estructural de los hogares y plantea que «de no mediar correcciones, el escenario anticipa un agravamiento de la morosidad, una mayor carga de deuda sobre ingresos, expansión del crédito informal y aumento de embargos, con riesgo de normalización del incumplimiento como conducta económica».
Informe completo:








