El 89,2% de las familias debió financiar alimentos en noviembre y el 58,2% no cubrió la canasta básica

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El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) reveló que en noviembre la inflación fue del 2,4%, nuevamente por encima del piso del 2% que no logra perforar el Gobierno; en un contexto de consumo deprimido y actividad comercial en retroceso. «Alimentos y Bebidas sin Alcohol» tuvo un incremento del 2,6%, empujado principalmente por el alza de la carne vacuna, que trepó más del 10% durante el mes; y los aumentos del 6% en frutas y verduras.

Otros rubros que incidieron en el aumento de la inflación de noviembre (superior a la del 2,3% de octubre) fueron el precio del transporte urbano de pasajeros y las tarifas de agua y electricidad, que subieron entre un 3% y un 4%.

Profundización en la vulnerabilidad estructural

Entre los datos más relevantes que surgen del estudio del IETSE, respecto a la economía de noviembre, se puede mencionar que el 58,3% de los hogares no logró cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA); y que del grupo que sí consiguió alcanzarla, el 72% dependió de asistencia estatal (Asignación Universal por Hijo – AUH, Tarjeta Alimentar, programas provinciales, etc.).

Asimismo, reveló que en el 51,7% de los hogares, al menos un integrante eliminó alguna comida diaria, principalmente la cena; que el 31,2% reportó hambre no satisfecho; que el 19,8% debió pedir comida o dinero para alimentarse; y que el 11% tuvo al menos un miembro que comió solo una vez al día o directamente debió ayunar forzosamente.

Asimismo, surgió que el 89,2% de las familias debió financiar alimentos, con tarjetas de crédito (41,4%), al fiado (37,7%), con dinero prestado (10,1%) y solo el 9,8% pudo adquirir los alimentos sin financiarlos.

La conclusión inmediata a la que arriba el IETSE a partir de estos datos es que «la alimentación se sostiene cada vez más sobre deuda y asistencia«, lo que analiza como «un indicador grave de profundización de la vulnerabilidad estructural».

Retrocesos importantes en el consumo

También expuso el IETSE en su más reciente informe que en noviembre las ventas minoristas cayeron 9,2% interanual en volumen; y que en el acumulado Enero – Noviembre 2025, frente al mismo período de 2024, la baja asciende a 21,9%, «un desplome que tiene su explicación en el hecho de que durante casi todo el año, la inflación avanzó por encima de los incrementos salariales, deteriorando aún más el poder adquisitivo y limitando marcadamente el consumo».

Advierte la entidad que «los datos económicos y sociales de Noviembre 2025 plantean un escenario en el que la contención inflacionaria convive con un deterioro profundo del tejido social y comercial» y que «la inflación permanece alta para un país en recesión», donde los alimentos, en su mayoría, continúan ajustando por encima del promedio inflacionario y las familias sostienen su consumo básico a través del crédito, el fiado o la asistencia estatal.

«Desde una mirada social, esto muestra que en Argentina alimentarse deja de ser una obviedad para ser una preocupación diaria. Desde una perspectiva comercial, la caída del consumo deja al sector minorista frente a uno de los años más difíciles al menos de la última década», expresa el informe y reitera lo que ya ha mencionado en informes anteriores: «Cualquier programa económico que no priorice recomponer ingresos y fortalecer la capacidad de compra de las familias, resultará socialmente inviable«.

Informe completo:

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