En enero, el 57% de los hogares no pudo acceder satisfactoriamente a la totalidad de la Canasta Básica Alimentaria

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El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) del Centro de Almaceneros de Córdoba dio a conocer su Informe Económico y Social con los datos de enero, en el que reveló una inflación de entre el 2,53% y el 2,67% y el piso de ingresos de poco más de $1.700.000 para que una familia no caiga en la pobreza. En el desglose de su análisis, a su vez, concluye que se vuelve a evidenciar que la seguridad alimentaria se encuentra crecientemente sostenida sobre mecanismos de endeudamiento y asistencia pública; y que los costos del ajuste continúan recayendo con mayor intensidad sobre los sectores medios y vulnerables.

En la introducción a la presentación del informe, el IETSE repasa que para la estimación de enero se adoptó inicialmente la actualización metodológica anunciada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), basada en la ponderación de los rubros conforme a los resultados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, un instrumento que reflejaría de manera más precisa los patrones actuales de consumo de la población.

En estos días, precisamente, renunció quien estaba a cargo del Indec y había trabajado en la actualización del cálculo, Marco Lavagna; tras lo cual el gobierno de Javier Milei informó que seguiría calculando la inflación basado en la ENGHo 2004-2005.

«Frente a este escenario, el Equipo Técnico del IETSE resolvió publicar los resultados del informe bajo ambos esquemas metodológicos, con el objetivo de preservar criterios de transparencia estadística, comparabilidad y rigor técnico en el análisis de la dinámica de precios», aclararon.

Y analizaron: «Desde el punto de vista analítico, la postergación de la actualización metodológica no parece responder a variaciones puntuales observadas durante Enero de 2026, dado que el resultado inflacionario calculado bajo la metodología vigente arroja valores levemente superiores respecto del nuevo esquema. Sin embargo, hacia adelante, el proceso de recomposición tarifaria y la progresiva reducción de subsidios a los servicios públicos podrían generar una mayor incidencia del rubro ‘Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles’ dentro de la estructura del índice, con potencial impacto alcista en la medición inflacionaria, particularmente en el corto y mediano plazo».

La inflación de enero calculada por el IETSE dio lo siguientes resultados: ENGHo 2017-2018: 2,53% y ENGHo 2004-2005: 2,67%.

Precisó la entidad que por cuarto mes consecutivo, el rubro «Alimentos y bebidas no alcohólicas» se consolidó como el principal impulsor de la inflación, registrando una variación mensual del 3,3%. «Este comportamiento confirma la persistencia de presiones inflacionarias en bienes esenciales, lo que permite proyectar una dinámica de inflación mensual difícilmente inferior al 2% durante el primer cuatrimestre del año, aun dentro de un contexto general de desaceleración nominal», alertó.

El umbral para que una familia tipo no caiga en la pobreza se ubicó, en tanto, en los siguientes valores: $ 1.717.152 (metodología ENGHo 2017-2018) y $ 1.719.496 (metodología ENGHo 2004-2005).

Mientras tanto, para no caer en la indigencia, una familia tipo requirió en enero $933.870.

Datos del relevamiento

  • El 57% de los hogares no pudo acceder satisfactoriamente la totalidad de la Canasta Básica Alimentaria.
  • Entre quienes sí lograron cubrirla, el 71,7% requirió asistencia estatal directa o indirecta.
  • En el 11,1% de los hogares, al menos un integrante debió reducir su ingesta diaria a una sola comida o directamente dejó de alimentarse durante algún momento del mes.
  • El 20,3% de los hogares debió solicitar alimentos o asistencia económica para poder alimentarse.
  • El 21,5% manifestó haberse quedado sin alimentos en algún momento de Enero.
  • El 31,4% reportó situaciones de hambre no satisfecho.
  • El 51,9% redujo las ingestas diarias de alimentos, siendo la cena la principal comida eliminada.
  • El 88,1% de los hogares financió la compra de alimentos mediante tarjetas de crédito, al fiado o con dinero prestado, mientras que sólo el 10,9% pudo afrontar estos gastos sin recurrir a financiamiento.

Consumo y actividad comercial

En cuanto a las ventas del comercio minorista, relevaron una caída interanual del 8,2% en enero, «profundizando la tendencia recesiva observada durante el último trimestre de 2025».

«La persistencia de tasas de inflación superiores a la recomposición de ingresos reales continúa deteriorando el poder adquisitivo de los hogares, limitando su capacidad de consumo«, alertó la entidad.

Y agregó: «El comportamiento del consumo evidencia una creciente sustitución hacia productos de menor calidad, reducción de volúmenes de compra y mayor utilización de financiamiento comercial, factores que presionan sobre la rentabilidad y sostenibilidad de los pequeños y medianos comercios».

Consideraciones finales

Al cierre del informe, el IETSE subraya que «el proceso de desaceleración inflacionaria de 2025 respecto al año anterior, constituye un dato relevante desde el punto de vista macroeconómico», cuyo «impacto positivo aún no logró trasladarse a los indicadores sociales ni a la dinámica del consumo interno».

Asimismo, postuló que «la coexistencia de inflación en niveles persistentes, recomposición tarifaria, caída del poder adquisitivo y contracción del consumo configuran un escenario de transición económica, en el cual los costos del ajuste continúan recayendo con mayor intensidad sobre los sectores medios y vulnerables«.

Y cierra, reiterando (al igual que en informes anteriores) que «resulta fundamental el diseño de políticas públicas que permitan compatibilizar los objetivos de estabilización macroeconómica con instrumentos que favorezcan la recuperación del ingreso real, la reactivación del mercado interno y la sostenibilidad del entramado productivo y comercial».

Informe completo:

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