Álvaro Farías, presidente de la Biblioteca Sarmiento: «Lo comunitario es sanador y hace bien»

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De visita por la Radio Tortuga 92.9, el presidente de la biblioteca popular Domingo Faustino Sarmiento, Álvaro Farías, brindó detalles sobre el avance del proyecto de construcción del ansiado edificio propio de la institución, que se erigirá en la esquina de Avenida del Libertador esquina José Hernández. Asimismo, invitó a la comunidad a sumarse a las jornadas de trabajo comunitario y los talleres abiertos: «Es una invitación a lo comunitario, lleguensé a participar, que hace bien».

Farías lleva cinco años como presidente de la institución. Hace un año inició su segundo y último período y, según explicó, con la actual comisión sueñan con poder concretar a lo largo de esta gestión el ansiado sueño del edificio propio en el predio que les fuera donado en 1989, durante la administración municipal de Audino Vagni.

Desde su fundación en 1932, la biblioteca pasó por el edificio del viejo Obraje, sobre la calle Juan Nieto, y el actual emplazamiento de Prudencio Bustos 345; en ambos casos, en locales prestados para desarrollar su labor social y cultural. El sueño del edificio propio viene de larga data y, anticipa Álvaro Farías, estaría cerca de concretarse.

RADIO TORTUGA (RT): ¿Cómo fue gestándose la inquietud de darle vida al predio de Avenida del Libertador esquina José Hernández?

ÁLVARO FARÍAS (AF): En 1989 nos donaron el terreno. Eran tierras que pertenecían a Nación, al ferrocarril. Estuvimos al lado del viejo Obraje, ahora estamos en Prudencio Bustos 345 y tenemos este terreno, que tiene como único fin que la biblioteca tenga su edificio propio. La donación fue bajo el gobierno de Audino Vagni y por consenso total, con votos de peronistas y radicales. Pasaron 36 años y todavía no se pudo concretar ese sueño, pero en esa vamos. Somos una asociación civil sin fines de lucro que tiene una comisión directiva. Estamos convencidos de que éste va a ser el momento. Ya contamos con la madurez y el desarrollo de grupo para hacer ese salto y cumplir ese sueño que lleva 36 años bajo tierra.

RT: ¿Ya hay armado un proyecto de edificio para la biblioteca?

AF: Sí, de hecho hace una semana tuvimos una reunión con el grupo de arquitectos de Alta Gracia y Córdoba que está trabajando en el proyecto. Lo que está ahora edificado y en pie no forma parte del proyecto. Todavía no lo presentamos porque estamos en una etapa en la que los arquitectos nos presentan preproyectos que nosotros revisamos y les hacemos devoluciones. Todavía estamos en ese ping pong. Pronto, en junio, julio o agosto presentaremos públicamente el proyecto.

RT: ¿Piensan hacerlo de una, de forma intensiva, o es un proyecto a mediano y largo plazo?

AF: Va a hacer una combinación entre varios actores. Privados, públicos, locales e internacionales. Ya estamos asesorándonos. A los privados locales buscamos sensibilizarlos sobre el valor que va a tener ese edificio para la cultura de la ciudad, formando un polo educativo. El terreno está ubicado en Avenida del Libertador 587, esquina José Hernández, al lado del Jardín del Nacional y del Correo. Queremos sensibilizar a la gente sobre esta posibilidad para dejar un espacio cultural que va a ser un hito histórico para la ciudad. Hay equipo para sostenerlo, siempre desde la transparencia. Ya nos reunimos con el nuevo intendente Jorge De Nápoli y con Valeria Amateis, de Cultura. Primero tenemos que tener el proyecto, hacer una buena presentación integral con maqueta para mostrar. Es una buena oportunidad para aportar en algo muy hermoso que va a generar un salto para la cultura.

RT: Todo tiene valor, los materiales, la mano de obra, el diseño. ¿Cómo piensan costear todo eso?

AF: El grupo de arquitectos está haciendo ad honorem el trabajo y cuando aparezca la plata, que sabemos que va a aparecer, les pagaremos. Toda la gente que labura en la biblioteca siente el proyecto y el aporte que se puede hacer a la comunidad. La biblioteca se configura en este momento como un espacio para canalizar malas energías, para que no queden solamente en la indignación. La biblioteca es un espacio para seguir apostando y confiar en lo comunitario, encontrarse y compartir. Hay mucho para hacer y la gente está acudiendo. Estamos también con un programa de voluntariado para sembrar y repartir entre familias a quienes les hace falta. Hay jornadas de trabajo colectivo los sábados a la mañana en el terreno de la biblioteca donde vamos a trabajar, porque mientras avanza el proyecto, seguimos embelleciendo la esquina actual, donde hay un quincho, un salón. Abrimos un área de talleres en ese espacio.

RT: Dentro del equipo de la biblioteca, ¿qué consideran que tiene que tener y qué actividades debe permitir el nuevo edificio?

AF: Lo estamos discutiendo, pero hay varios acuerdos. Tiene que tener un café como unidad de negocio. El café y el libro maridan muy bien. Tiene que tener un salón de usos múltiples cerrado con escenario, para hacer charlas, conferencias, recitales para que suene la pibada de Alta Gracia y músicos de otros lados. Que vengan artistas, escritores. Tiene que tener una biblioteca luminosa, hermosa, inclusiva, con rampa de acceso para silla de ruedas, pasillos amplios, luz natural, plantas. Tiene que ser sustentable. La idea es que no solamente albergue libros, sino que el edificio en sí sea educativo. Desde su construcción hasta su mantenimiento y su uso posterior. Esto se relaciona también con los materiales que vamos a utilizar, los métodos constructivos y las tecnologías para gestionar la energía del edificio. Y además va a tener un espacio público de accesi libre para toda la gente. No va a ser todo edificio cerrado. Va a haber aire libre. Estamos motivadísimos. Ése es el norte y ahora vamos paso a paso.

Montado en ese entusiasmo, subrayó Álvaro Farías que «lo comunitario es sanador y hace bien» y remarcó que para poder concretar este sueño colectivo, con apoyos públicos y privados, «es importante que la biblioteca cobre visibilidad en la sociedad, que se esté moviendo; que se repliquen las voces».

Y concluyó, hablándole directamente a la comunidad: «Se va a cumplir el sueño del edificio. A la biblioteca la hacemos todos y todas. Es una invitación a lo comunitario, lleguensé a participar, que hace bien«.

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