La Fiscalía de Instrucción de Competencia Múltiple de 2° Turno, que tiene a su cargo Alejandro Peralta Otonello, dispuso la detención de un Sargento 1° de la Departamental Santa María de la Policía y su traslado a Bouwer, y la imputación de una Oficial Ayudante; ambos en el marco de una investigación por la golpiza de la que fueron víctimas dos jóvenes de 16 años entre la noche del viernes y la madrugada del sábado en el Camino de los Lecheros, tras una persecución que inició en Avenida Alfonsín. Peralta Otonello detalló que los «delitos funcionales» que se les imputan a los agentes se corresponden con «vejaciones agravadas».
Precisaron desde Fiscalía que las mencionadas medidas fueron tomadas luego de que la Dirección General de Control de Conducta Policial le tomara declaración a las víctimas menores de edad. El abogado que representa a las víctimas precisó que durante tres a cuatro horas estuvieron declarando los jóvenes.
«La detención se efectivizó en las primeras horas la tarde (del miércoles 9 de septiembre), quedando el imputado alojado en establecimiento penitenciario a disposición de este MPF«, expresa un comunicado de la Fiscalía.
Peralta Otonello detalló que los «delitos funcionales» que se les imputan a los agentes se corresponden con «vejaciones agravadas«.
El abogado Axel Aurich, que representa a los dos jóvenes golpeados, consultado por Tortuga, repasó detalladamente la violencia que sufrieron los jóvenes a manos de este agente de la policía, mientras su compañera no impedía el avance de las agresiones: «Los chicos salían del parque del Sierras Hotel y cuando iban por la Avenida Alfonsín el móvil de la Policía intenta pararlos y les tira la camioneta encima; ellos se asustan y siguen y terminan frenando en el Camino de los Lecheros. En ese momento se bajó el policía, les pegó, los tiró al piso. Tenían el casco puesto e igual les quedaron marcas en la cara. El policía le pegó con el borceguí al chico en la pierna y le quebró la tibia y el peroné. No les pidió ni el carnet de conducir ni el DNI, absolutamente nada. No fue un procedimiento policial. Los paró para pegarles. Luego desenfundó su arma y se los puso en la cabeza y les dijo que si denunciaban los iba a cagar matando. Los chicos quedaron tirados al costado de la ruta y como pueden se subieron a la moto y llegaron a la casa asustados».
Las familias denunciaron formalmente lo ocurrido y uno de los jóvenes sufrió una importante lesión en una de sus piernas y debió ser trasladado al Hospital Arturo Illia para recibir asistencia.










