El desguace del Instituto Nacional de Agricultura Familiar generó fuertes críticas

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Tanto la Federación Rural para la Producción y el Arraigo como la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) le respondieron al Gobierno Nacional, que anunció el cierre del INAFCI (Instituto Nacional de Agricultura Familiar Campesina e Indígena) y el despido de unas 900 trabajadoras y trabajadores. Desmintieron dichos del vocero presidencial Manuel Adorni y destacaron el rol de la agricultura familiar en la producción de alimentos.

Desde la Federación Rural para la Producción y el Arraigo, que nuclea a «cooperativas y unidades productivas para el desarrollo de otra economía con valores de distribución y no de acumulación; economía popular; de campos con gente, de pueblos con vida», advirtieron que el cierre de este Instituto que acompaña a la agricultura familiar, responsable del 60% de los alimentos frescos que consumen las familias argentinas, ocurre no casualmente días después de anunciarse la apertura de importaciones de alimentos. De esta manera, alertan, «se continua el avance sobre los sectores productores».

«Desde hace más de 30 años existen en el Estado Nacional, también en las instancias provinciales y municipales, organismos para el acompañamiento, asistencia técnica y programas de desarrollo productivo del sector, entendiendo el rol productivo y económico esencial que ocupamos», repasan, subrayando que «esta institucionalidad nace de los reclamos del sector y de sus luchas«.

Plantea la Federación Rural para la Producción y el Arraigo que, en lugar de cerrar el INAFCI, el Gobierno «debería estar gestionando políticas públicas para el acceso a la tierra, a los créditos, y el fortalecimiento productivo en una coyuntura donde la inflación de alimentos es cada vez mayor«.

«Odian el interior de nuestro país, a nuestro campo, a nuestro trabajo. Quieren hacer de nuestra Patria solo una cantera para la extracción de ganancias», concluye la entidad.

ATE, por su parte, analizó que la medida tomada por el Gobierno «abandona a su suerte a los pequeños agricultores, desecha una política de dos décadas que promueve la agricultura sustentable» y ataca a las comunidades campesinas que tienen en el organismo un apoyo en el territorio para sostener su modo de vida.

La entidad gremial también observó con preocupación que el presidente Javier Milei «celebró que 900 trabajadoras y trabajadores perderían sus puestos de trabajo, mientras el vocero mentía alevosamente sobre la actividad que desarrolla la dependencia».

En ese sentido, ATE desmintió cinco de los planteos enunciados por Manuel Adorni en su habitual conferencia de prensa:

• Dijo que uno cada tres era funcionario. Mentira: somos más de 900 trabajadores que dependemos de nuestro salario para vivir.

• Dijo que teníamos 204 vehículos. Con lo cual debería haber, por lo menos, 10 vehículos por provincia. Falso. Hace años que ponemos el propio para llegar a los parajes rurales.

• Dijo que el organismo tiene dos sedes, lo cual expresa el total desconocimiento del funcionamiento del INAFCI. Es una política nacional, que tiene su oficina central en Capital Federal y luego cada provincia cuenta con una delegación.

• Dijo que las y los trabajadores ocupamos “Puestos de no trabajo”. Otra mentira. Todes les técnicos del INAFCI podemos dar cuenta de proyectos ejecutados y en ejecución.

• Dijo, por último, que lxs productorxs no se manifestaron. Sin embargo, muchas organizaciones vienen pidiendo presupuesto para el sector con feriazos y verdurazos.

A través de un comunicado, trabajadoras y trabajadores del INAFCI explicaron que «desde 1993 se sostiene esta política pública en gran medida por el compromiso y voluntad de las y los trabajadores que hoy nos estamos enterando por las redes sociales que nos quedamos sin trabajo«.

A continuación, sentencian: «No somos la casta, tenemos 30 años de precariedad. Con un 100% de trabajadorxs no formalizadxs«.

Y agregan: «Somos trabajadorxs que acompañamos en todo el país la producción de alimentos, la producción agroecológica, el acompañamiento a mujeres rurales campesinas e indígenas, el acceso al agua en comunidades rurales, el acceso a la tecnología, las mejoras en la infraestructura productiva, el acceso al monotributo social agropecuario (…) Generamos datos estadísticos a través del RENAF (Registro Nacional de la Agricultura Familiar campesina e indígena), acompañamos a ferias y el desarrollo de mercados de cercanía, circuitos de comercialización sin intermediarios y sin explotación, acompañamos las producciones artesanales».

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