En una nueva entrega del Informe de Coyuntura Económica y Social del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), el Centro de Almaceneros dio cuenta de una inflación del 2,05% en julio, que acumula un 19,3% desde que arrancó el año. En ese marco, alertó que el 57,1% de los hogares no logró cubrir satisfactoriamente la canasta básica alimentaria y que el 88,5% debió financiar alimentos. Entre los comerciantes, un 12,5% estima que su negocio será insostenible en los próximos seis meses si no se recupera el consumo.
La inflación de julio se incrementó un 33,8% respecto al mismo mes de 2025 y acumula un 19,3% en lo que va de 2026. Con el valor de julio se interrumpe un breve proceso «desinflacionario» que se venía observando en los meses anteriores.
La coyuntura revelada por el IETSE expone «una persistente presión sobre el costo de los alimentos, una contracción del consumo en el comercio de proximidad y un elevado nivel de fragilidad financiera y alimentaria en los hogares».
«Los principales impulsores de la inflación de Julio fueron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+2,5%), Recreación y cultura (+2,4%), Transporte (+2,2%) y Alimentos y bebidas sin alcohol (+1,9%). Dentro de este último rubro se destacaron aumentos de 5% en aceites, 4% en harina, azúcar y yerba, y 6% en fideos y lácteos«, detalla el informe.
Agrega el IETSE en su informe que el deterioro del poder de compra se manifiesta también en el comportamiento del consumo: «El comercio de proximidad dedicado a la comercialización de alimentos registró durante Julio una caída del 8,3% en el volumen de ventas respecto de julio de 2025″.
En el plano social, en tanto, los resultados del estudio muestran una elevada fragilidad financiera de los hogares: «El 27% manifestó haber tenido que pedir dinero prestado durante los últimos 30 días para cubrir gastos básicos. Entre quienes debieron recurrir al endeudamiento, el principal destino fue la compra de alimentos (24,8%), seguido por el pago de deudas (19,3%), otras necesidades (18,7%), alquiler (16,6%), servicios (8,6%), medicamentos (7,5%), transporte (2,8%) y educación (1,7%)».
En otro dato relevante del informe, el IETSE advierte que la capacidad de resistencia ante una eventual pérdida de ingresos también resulta limitada: «El 58% de los hogares podría mantener sus gastos habituales durante menos de una semana; el 34%, entre una semana y un mes; el 5%, entre uno y tres meses; y solamente el 3% podría sostenerlos durante más de tres meses».
En cuanto a la alimentación, al comparar la calidad y cantidad con igual período del año anterior, el 32,6% de las familias manifestó que la situación es mucho peor y el 43,5% que es peor. Un 18,1% la considera igual y solamente el 5,8% entiende que ha mejorado. En consecuencia, 76,1% de los hogares percibe un deterioro de su alimentación durante el último año.
Aseguran desde el instituto estadístico del Centro de Almaceneros que «la problemática alimentaria no se limita a cambios en las preferencias de consumo o a la sustitución de productos por otros de menor precio«; y subraya que «para una proporción significativa de los hogares, el ajuste económico alcanza directamente la cantidad de alimentos consumidos y la distribución de las porciones dentro de las familias».
En cuanto al nivel de endeudamiento de los hogares, el 88,5% debió financiar alimentos en los últimos 30 días: el 39,3% compra al fiado en un comercio cercano; el 37,9% utiliza tarjetas de crédito; el 11,3% toma dinero prestado; y el 9,5% reconoció no necesitar el financiamiento de alimentos.
«El dato evidencia una dinámica de endeudamiento para la supervivencia cotidiana, en la cual el crédito y el fiado dejan de funcionar exclusivamente como instrumentos para financiar consumos extraordinarios y se utilizan para cubrir necesidades básicas«, analiza el IETSE al respecto.
A partir de los datos recabados y expuestos, el IETSE proyecta para los próximos meses una inflación gradualmente menor, pero sin recuperación del consumo, ni mejoras de las condiciones sociales que continuará siendo desigual y vulnerable. «El verdadero punto de inflexión de la coyuntura se producirá cuando la desaceleración de los precios deje de ser solamente un fenómeno macroeconómico y comience a traducirse en una mejora concreta de la capacidad de las familias para alimentarse adecuadamente, sostener sus gastos, reducir su endeudamiento y recuperar niveles sostenibles de consumo».
Informe completo:








