Por Agus Moreno- Si Viste el primer capítulo de The Witcher y te pareció raro o aburrido, vamos a intentar explicarte porqué estás totalmente equivocado.

Netflix y Lauren Schmidt Hissrich nos traen un serie fantástica basada en la famosa saga de libros del autor polaco Andrzej Sapkowski. Aquí nos cuentan las aventuras del brujo Geralt de Rivia (Henry Cavill), un mutante, que se gana la vida cazando monstruos a cambio de algunas monedas.

The Witcher está ambientado en «El continente», un mundo de fantasía medieval donde conviven (siempre en conflicto) varias razas y seres de lo más variado. Tenemos humanos, elfos, enanos, dragones como en cualquier obra de fantasía medieval post Tolkien, pero con el agregado de las historias tradicionales del folclore europeo: seres demoníacos, magia negra y maldiciones paganas.

The Witcher arranca complicada: una serie llamada a ser «la nueva Game of Thrones» va a tener altísimas expectativas, más comparando los multimillonarios y ridículos presupuestos que manejaba GOT. Entonces uno se sienta y ve ciertas carencias: escenarios y vestuarios un poco «baratos», actores no reconocidos  (salvo el Geralt) y efectos digitales no tan pulidos como pudimos ver en otras producciones. Está primera etapa dura lo que dura el primer capítulo, después de eso la serie va creciendo capítulo a capítulo tanto en guión como en la puesta en escena.

La raza humana en la serie es un retrato fiel de la realidad: llega y devasta un mundo ancestral, a traves de purgas y masacres hacia las demás razas que habitan estas tierras. Desde esa premisa nos muestran regiones decadentes donde la discriminación es moneda corriente, y cómo la naturaleza se destruye por culpa del imperialismo, la burocracia y la política.

Tenemos aca varios puntos interesantes para ver que no son profundizados generalmente en las historias de fantasía medieval: un mundo atravesado por el conflicto en todos sus niveles, y desde estás dinámicas se desarrolla toda la narrativa, dando lugar a  puntos de vistas únicos como dijimos antes: El racismo, imperialismo, feminismo, la religión, el estado y la política.

Hay un sector del público que se quejó fuerte sobre la falta de explicación y confusión argumental de la serie, que elige contarse sin sobre exponer sus temas y deja que seamos testigos tardíos de este mundo; una decisión a mi parecer correcta, ya que todo esto ayuda a entrar a un mundo mucho más grande y más rico que lo que estamos acostumbrados a ver.

«El continente» es un lugar ancestral, lleno de culturas y costumbres milenarias de lo más variadas y complejas, si la serie sobre-explica sus temas perdería parte de esa «magia» que hace a uno interesarse por el mundo, no sería tan verosímil como lo es.

El espectador actúa de arqueologo, aprendiendo de a poco sobre sus historias. Porque llegamos a una cosmovisión que ya había empezado miles de años antes y seguirá miles más después que nosotros. En fin, es una serie que no menosprecia la atención del espectador y deja que este también sea parte del descubrimiento.

En lo estrictamente técnico vamos a encontrar una producción de alta calidad, con la mejor fotografía y edición de audio de la actualidad. Cabe destacar tambien las escenas de acción: coreografíadas de forma prolija atraves de un montaje excelente que siempre nos va a permitir entender de forma clara qué está pasando en todo momento.

En las interpretaciónes se destaca la hechicera Yennefer (Anya Chalotra), quien es la verdadera protagonista de esta temporada, sin dudas el personaje más desarrollado y completo de la serie, dejando a un segundo plano al brujo.Hasta en esto es refrescante la serie; así como hizo «Mad Max – Fury Road» en 2015, se atrevió a dejar a un costado al típico héroe masculino para mostrarnos personajes protagonistas femeninos que tienen sus propios conflictos y motivaciones.

El gran error de Game of Thrones fue vendernos una historia donde «cualquiera puede morir» (hasta los protagonistas), pero esto no era real: Una vez definidas las líneas narrativas más importantes se tuvo que encarar un final y la serie necesitó contener de forma artificial a los personajes favoritos de la gente para que lleguen al clímax.

En The Witcher, lo interesante es el mundo, cualquier «riesgo» que pueda sufrir Geralt va a ser artificial, no va a morir y menos en la primer temporada.

Con mucha inteligencia la serie evita ese camino para centrarse en su propio imaginario y reforzarlo capitulo a capítulo, cada uno es una nueva aventura autoconclusiva que aporta un granito más a la historia mayor, sin depender de grandes giros (es casi imposible spoilear la serie ) y sin engañar al espectador.

Resumiendo: Si estás buscando algo a qué «engancharte» dale un capítulo más a The Witcher. No te vas a arrepentir.

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