A la espera de un avance concreto en el Concejo Deliberante respecto a las modificaciones al Plan de Ordenamiento Urbano Territorial (POUT) de la ciudad, la presidenta del centro vecinal del Valle Buena Esperanza, María Inés «Mané» Chiotti, dio cuenta de diversos proyectos en los que vienen trabajando en el sector, en materia de agroecología, turismo rural sustentable y educación ambiental: «Trabajamos para que haya una perla verde en las sierras y sigamos siendo la ciudad hermosa que somos«.
«Si no hay comunidad, no se puede planificar nada», expresó Chiotti, entrevistada por la Radio Tortuga 92.9, respecto al carácter comunitario y participativo que debe tener el debate por el ordenamiento del territorio para que los intereses vinculados al trabajo y la producción no entren en colisión con las normas de preservación ambiental y las necesidades de los mismos vecinos y vecinas.
«No somos un barrio, somos una zona rural, un área natural protegida, una zona roja y amarilla de la Ley de Bosques. Sin tratar de chocar, construimos alternativas al desarrollo. Venimos trabajando en agroecología, en turismo rural sustentable y en educación ambiental como tres ejes a seguir para pensar un modelo de desarrollo en este ordenamiento territorial, que genere trabajo y producción en un lugar maravilloso con potencial enorme, respetando las normativas y planificando el territorio», expresó.
Asimismo, planteó que mientras «hay una larga demora desde el municipio» con la actualización del ordenamiento territorial, en la zona hay una demanda constante de la comunidad: «Te llama una familia a la que la quieren desalojar, hay falta de agua, sale un loteo en zona roja que no pasa por Ambiente».
Acto seguido, remarcó: «Necesitamos una normativa clara, por eso el POUT es importante. Lo estudiamos y analizamos, y planteamos una propuesta participativa, comunitaria y en base a la normativa, que simplemente contempla qué se hace en zona de bosque nativo; porque el monte es el que permite que el Tajamar tenga agua. En la ciudad turística de Alta Gracia todos son y van a seguir siendo gracias a las tres mil hectáreas de bosque nativo al oeste que es el Valle Buena Esperanza. No es una cuestión ideológica o partidaria, sino que no queremos ser La Calera. El otro modelo de desarrollo que debatimos en la Legislatura hace muchos años era ése: La Calera. Que está rodeado de countries y canteras. Ésa es una lógica urbanista medieval. Acá trabajamos para que haya una perla verde en las sierras y sigamos siendo la ciudad hermosa que somos«.
RADIO TORTUGA (RT): ¿Cuál es la actualidad del Valle, respecto a la instalación de canteras?
MANÉ CHIOTTI (MC): Venimos haciendo ordenamiento territorial participativo y comunitario desde el año 2000 y eso permite que tengamos cierta calma en algunos momentos y en otros momentos no, porque sabemos los riesgos que se corre al no planificar. Cuando no se planifica desde el Estado, se planifica desde el mercado. Con la particularidad, además, de que en zona roja la única excepción que está permitida por Ley es la minería por el valor estratégico que tiene en Córdoba. Es un dolor de panza, pero es una realidad. Con esa realidad se viene haciendo un control para no expandir ese modo de producción en la zona. Tenemos que definir si queremos canteras o ser un espacio de turismo rural sustentable y agroecología. En el POUT de 2009 esta zona fue determinada como área natural protegida, pero nosotros planteamos al Concejo Deliberante en su conjunto que haya participación ciudadana, no como catarsis sino como herramienta de construcción conjunta entre el EStado y quienes vivimos en los lugares, y no con la mirada sesgada desde el urbanismo arquitectónico. Generalmente, quienes trabajan en esto son arquitectos; no se abre mucho el juego a lo ambiental, a lo social, a lo sociológico, a lo legal. Contamos con el apoyo de Alicia Barchuk, que trabaja ad honorem, es una cuidadora apasionada del ambiente y ya hizo el estudio georreferenciado de las cuencas. No dejamos de lado que hay una discusión económica y productiva, por eso proponemos alternativas. Queremos que haya reglas claras.
RT: ¿Se acercó alguna propuesta sustentable a la comisión o si tienen ustedes alguna propuesta concreta?
MC: Venimos trabajando en varias propuestas que ya se han concretado y en otras que queremos concretar. Se inició un proyecto desde el IPEM 298 Maestro Bútori en el que trabajo, junto a docentes de varias materias ante la violencia en las escuelas. Le llamamos «Ambientando vínculos saludables». En ese marco, hicimos una caminata por el valle Buena Esperanza, visitando granjas agroecológicas y conociendo el bosque nativo, trabajamos las dimensiones del ser humano en lo espiritual, lo social y lo comunitario. Ese proyecto se presentó tanto en Inspección de Escuelas Medias como en Ambiente de la Municipalidad. Tenemos un convenio firmado con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), porque hace dos años que se lleva adelante un proyecto de extensión universitaria en el que la comunidad mide las lluvias diariamente. Se llama «Agua para la Buena Esperanza» y lo dirige Sergio Manzanelli, que es un físico que vive en el Valle. Y también estamos trabajando con algunos estudiantes de la Escuela de Turismo que quieren hacer su tesis, con un proyecto turístico para el Valle.








