Merenderos y comedores comunitarios advierten que «cada vez se nota más la pobreza y la indigencia en los barrios»

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En medio de una crisis económica que se expresa en la caída de ventas comerciales, la retracción de la actividad económica, la paralización de fábricas y paritarias por debajo de la inflación; el Portal Tortuga consultó a referentes de merenderos y comedores comunitarios de Alta Gracia sobre el impacto del ajuste en la asistencia alimentaria básica que sostienen en los sectores más empobrecidos. Una preocupante demanda creciente, recursos cada vez más escasos y la apuesta por la autogestión y el trabajo en red sobresalen entre las respuestas.

«Ha aumentado muchísimo la demanda»

Nahuel forma parte del Movimiento 1° de Mayo, que en dicho barrio sostiene un merendero y un comedor, entre otras actividades. El merendero funciona los lunes, martes y jueves, de 15 a 18; y el comedor, los miércoles de 19 a 21.

«La situación es bastante crítica, ha aumentado muchísimo la demanda«, introduce, repasando que «en el comedor arrancamos entregando unas 80 porciones y ahora estamos en las 150 a 160»; y que «a los merenderos no van sólo los niños, ya que se retira la merienda para adultos mayores y también las familias».

En cuanto al sostenimiento de la actividad, señaló que el aporte fuerte es brindado por las mismas compañeras del Movimiento, con los fondos que cobran del devaluado programa «Potenciar Trabajo», al que el Gobierno Nacional le cambió el nombre y congeló el monto en 78 mil pesos desde hace dos años; y que, destaca Nahuel con preocupación, «está en riesgo inminente de dejarse de cobrar».

Alertó que en ese marco, la capacidad para sostener la asistencia alimentaria en el barrio es muy difícil: «Si bien recibimos de la Municipalidad algo de mercadería, no alcanza para sostenerla tantos días por la amplísima demanda. Nos estamos dando diferentes herramientas para sostenerlo, estamos haciendo venta de canelones para recaudar fondos, porque la necesidad está y es urgente».

Finalmente, subrayó que «si bien es una necesidad que siempre estuvo, se ha agudizado bastante y hay que ver cómo solidarizarnos porque los pibes y pibas y los adultos mayores necesitan un plato de comida«.

«Viene gente de entre 25 y 45 años a buscar la merienda»

Iván es integrante de Libres del Sur y participa del merendero Virgen de Lourdes (Calle Pública Casa 18), también en el asentamiento 1° de Mayo. Trabajan los miércoles y viernes desde las 18.15.

«Recibimos 35 familias, que en los últimos meses se han venido sumando. Antes éramos 24 o 25 y en estos meses se sumó gente nueva, fundamentalmente gente joven, lo que nos llama la atención. Siempre hicimos hincapié en niñes y adultes, pero hoy viene gente de entre 25 y 45 años a buscar la merienda«.

En cuanto al sostenimiento del merendero, apuntó Iván que lo hacen como pueden: «Recibimos ayuda de vecinos, algunas donaciones, una ayuda de Provincia».

Hacia el futuro cercano, con preocupación planteó que tienen la expectativa de seguir resistiendo las medidas de ajuste del Gobierno Nacional, ya que «cada vez se nota más la pobreza y la indigencia en los barrios«.

«Desde nuestro entorno hacemos todo lo posible para aportar un granito de arena«, concluyó.

«Tratamos de organizarnos en red con otros espacios comunitarios»

Micaela integra el Movimiento Evita, que sostiene la copa de leche «Choque los 5» junto al club Temperley de barrio Parque Virrey y también la copa de leche «Juan Pablo», en San Juan Bosco al 260. La primera funciona los lunes, miércoles y viernes a partir de las 18, sostiene a más de 70 niños y niñas y alrededor de 25 adultos mayores; mientras que la segunda abre los martes y jueves, y los sábados, con un comedor comunitario en el que se entregan unas 150 raciones.

«Notamos cómo se encrudecieron las realidades. Hay familias que a través de trabajos informales podían sostener al menos lo básico, hoy aumentan sus jornadas de trabajo y alcanza menos. La demanda es permanente. Todos los días aparecen situaciones de familias con complicaciones alimenticias, de salud, habitacionales, incremento de la violencia», repasó con preocupación Micaela.

«Las copas se sostienen en un 20% con aportes municipales, otro 20% con aportes de comerciantes privados y un 60% de autogestión, con venta de pastelitos, rifas, empanadas, locros, peñas. Todo lo que nos permita conseguir fondos para sostener los espacios», detalló.

Y como contrapunto, planteó que esta situación de crisis también permite construir una red que crece en el sostenimiento comunitario: «Las demandas de estos barrios son importantes, por eso tratamos de organizarnos en red con otros espacios comunitarios para distribuir las cargas y cubrir la mayor cantidad de días y de necesidades».

Respecto a las afirmaciones del presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, respecto a una presunta reducción de la pobreza, expresó Micaela: «Habla de 12 millones de pobres menos, pero en el territorio vemos cómo la política de ajuste de este modelo cruel no sólo encrudeció la realidad de los sectores populares, sino que también vemos a familias que tenían otros accesos y hoy están haciendo una comida al día para resistir, vemos la reducción de consumo en los locales, aumentan las personas en situación de calle. El relato del Presidente es cruel, cínico y mentiroso».

Finalmente, respecto a la expectativa a futuro, reconoció Micaela que «sostener la esperanza es complejo», aunque planteó que la manera de trabajar para que «nadie se caiga del sistema» es «seguir expandiendo las redes comunitarias para resistir y que la unidad de trabajadores, estudiantes, jubilados, discapacitados, sectores populares, sea un hecho, para no retroceder en materia de derechos«.

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