En el marco del Día Internacional de las Microempresas y de las Pequeñas y Medianas Empresas, que se conmemora cada 27 de junio, la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) emitió un crítico documento que advierte que el rumbo económico trazado por el gobierno de Javier Milei «ha provocado el cierre de más de 26.000 empresas desde 2023, con un promedio de 30 cierres diarios».
«Especie en extinción: las pymes argentinas ante un modelo que las descarta» se titula el documento firmado por el presidente y el secretario de la entidad, Julián Moreno y Juan José Sisca respectivamente, y que contrasta que a nivel global la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce al sector pyme como la columna vertebral de la economía mundial.
«Esta crisis no es un error de gestión, sino el resultado lógico de un modelo de ‘economía dual’ que beneficia exclusivamente a grandes corporaciones extractivas y financieras mientras destruye la industria y ahoga al mercado interno, principal sustento de las Pymes», denuncia Apyme.
Desde esa perspectiva, subraya que «el superávit comercial oficial es un espejismo«, ya que «los dólares de la exportación primaria no se traducen en desarrollo, sino que se drenan a través de la fuga de capitales y el pago de una deuda externa que crece sin pausa».
Apyme denuncia que estructuralmente «el modelo de enclave que impulsa el Gobierno es, por definición, excluyente«, al asegurar que «normativas como el RIGI y el actual ‘Súper RIGI’ diseñan un marco de privilegio para grupos concentrados y corporaciones extranjeras, dejando sistemáticamente fuera de juego a los proveedores nacionales y acentuando una regresividad tributaria que recae sobre los sectores más débiles».
Refuerza este análisis la entidad al plantear que «esta estrategia no genera valor ni empleo, sino que profundiza asimetrías sociales y regionales insostenibles para la mayoría de la población«.
En términos políticos, plantea Apyme que para imponer este esquema, «el Gobierno ha desmantelado los resortes sociales y productivos del Estado bajo la máscara de la ‘modernización’«; suprimiendo los apoyos sectoriales y desfinanciando a organismos estratégicos como el INTI y el INTA, «pilares fundamentales de nuestra transferencia tecnológica».
Aseguran que «esta destrucción ‘desde adentro’ no es casual», ya que «busca consolidar un escenario de informalidad y ‘sálvese quien pueda’ que es, en esencia, la antítesis del desarrollo nacional».
En virtud del diagnóstico planteado, Apyme sugiere que la Argentina necesita con urgencia retomar un proyecto que ponga los recursos del país al servicio de la tecnificación, el trabajo formal y la integración productiva: «No hay posibilidad de desarrollo genuino con exclusión social ni con la extinción de quienes motorizan la actividad y el empleo en cada lugar«.








