Tras la derrota legislativa del proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, al que el Gobierno se vio obligado a retirarle los capítulos de modificaciones de extranjerización de la tierra y manejo del fuego, y la vuelta atrás con el intento de desregulación del servicio de practicaje y pilotaje naval; la administración de Javier Milei decidió no enviar al Congreso el proyecto de reforma de la Ley del Libro, que venía generando un amplio rechazo social, principalmente entre autores, editores, editoriales y librerías.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado (a cargo de Federico Sturzenegger), buscaba reformar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera, que establece el sistema de precio único o fijo para los libros, y que, subrayan desde diversos sectores, asegura la «bibliodiversidad cultural».
En ese marco, advierten que la desregulación perseguida por el Gobierno generaría el cierre de comercios pequeños y facilitaría las prácticas de «dumping» y el monopolio de grandes cadenas comerciales o plataformas digitales.
Fuente: La Nueva Mañana
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