Este lunes 21 de septiembre, a las 18, en la Escuela Normal Superior Alejandro Carbó de la ciudad de Córdoba se realiza una nueva concentración para exigir la aparición de la joven de Malagueño Delicia Mamani Mamani, a diez meses de su desaparición. Bajo la recurrente pregunta e interpelación «¿Dónde está Delicia?», la nueva manifestación cobra especial relevancia al realizarse nada menos que el «Día de las y los estudiantes». «Este 21 de septiembre nos sobra una silla y nos falta una estudiante», expresa una conmovedora convocatoria.
«Este 21 de septiembre uno es un día del/a estudiante más. Porque se cumplen diez meses de la Desaparición de Delicia Mamani Mamani. En la escuela permanece una silla vacía y en ella el deseo de una estudiante de convertirse en maestra, siendo la primera generación de su familia con acceso a la educación», alude el documento.
«Delicia nos falta a todxs desde el 21 de noviembre de 2025. Ella fue vista por última vez ese día, sin embargo no tomaron la denuncia recién hasta ocho días después, el 29 de noviembre», revelan en el comunicado de convocatoria a la concentración.
Y a continuación retoman el relato: «El 21 de noviembre Delicia, de 26 años, sale de su casa en Punta de Agua, un paraje de Malagueño, rumbo a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó, y no se la ve más en Córdoba. Dejó una carta que no escribió».
Seis meses después, denuncian, la causa fue replanteada y tomada bajo la hipótesis de trata y no de desaparición voluntaria, «y recién nueve meses después se la empieza a buscar en serio».
Subrayan desde el entorno de Delicia que desde el primer día la madre de la joven dijo que no se había ido por voluntad propia y que Cancio Flores, su cuñado, estaba involucrado. Sin embargo, recién a los nueve meses de la desaparición se dispuso el pedido de captura internacional del hombre, como presunto tratante de personas.
«Desde el primer momento su mamá, sus compañeras y docentes explicaron que el sueño de Delicia era terminar de estudiar. Que no iba sola a ningún lado, que la carta que dejó por más que sea su letra no era su forma de hablar ni escribir, que había estado mal días antes porque tenía una deuda que pagar, y que Cancio, su cuñado, ya tenía sospechas fundamentadas de estar involucrado en diferentes delitos relacionados a la trata de personas«, avanza el documento.
Y subraya, con tono de denuncia: «Sin embargo, la Justicia y la Policía de Córdoba no escucharon. No escucharon porque una mujer, migrante, marrón y pobre no es importante para este sistema«.
«Delicia no es importa y hoy seguimos esperando que aparezca para darle un abrazo y ayudarla en todo lo que necesite para que cumpla sus sueños», concluye.







