El vocero presidencial Andrés Ravier (reemplazante de Manuel Adorni en el cargo) manifestó recientemente que el creciente endeudamiento de las familias argentinas responde principalmente a que no saben manejar sus ingresos y llevan la tarjeta al límite. El Centro de Almaceneros de Córdoba le salió al cruce y en virtud de los datos relevados por el Instituto de Estadisticas y Tendencias Económicas y Sociales (IETSE), aseguró que «las familias recurren a la tarjeta de crédito, al fiado del almacén del barrio, al préstamo de familiares, de amigos, de financieras, de prestamistas o de billeteras virtuales, porque el salario ya no alcanza».
«El endeudamiento no es una mala administración financiera: es el resultado de una realidad social que no puede negarse», plantea el comunicado que lanzó el Centro de Almaceneros, que remarca que las declaraciones de Ravier «constituyen una preocupante demostración de desconexión con la realidad cotidiana que viven millones de hogares en nuestro país».
«La mayoría de las familias argentinas no se endeuda para financiar consumos suntuarios como vacaciones, automóviles o inversiones. Se endeuda para comer», subraya la entidad y remite al más reciente Informe Económico y Social elaborado por el IETSE para exponer el «dato tan contundente como doloroso» de que en junio nueve de cada diez hogares argentinos financiaron la compra de alimentos.
En ese marco, plantea el Centro de Almaceneros que «no existe aquí un problema de educación financiera», sino de «insuficiencia de ingresos» y grafica su posición: «Cuando una madre o un padre utiliza la tarjeta para comprar leche, pan, pollo o arroz, no está realizando una mala planificación económica. Está intentando evitar que sus hijos pasen hambre. Cuando una familia compra al fiado en el comercio de cercanía, no está calculando incorrectamente su capacidad de pago, Está apelando al último mecanismo que todavía le permite sostener una alimentación mínima».
Analiza la entidad que «pretender explicar este fenómeno como una consecuencia del ‘reaprendizaje del crédito’ -como pretende el vocero- constituye, además de un grosero error técnico; una lectura absolutamente injusta de la realidad social»; y que resulta especialmente preocupante que desde el Gobierno Nacional se construya un relato que desplaza la responsabilidad hacia quienes hoy son las principales víctimas del deterioro económico.








