El obispo Ángel Rossi presidirá una misa en el Refugio Libertad, en memoria de Enrique Angelelli

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En conmemoración de los 50 años del martirio de Monseñor Enrique Angelelli y sus compañeros mártires Wenceslao Pedernera, el presbítero Gabriel Longueville y Fray Carlos de Dios Murias, el obispo Ángel Rossi presidirá un misa que se desarrollará el sábado 25 de julio, a las 10, en el predio del Refugio Libertad, ubicado sobre el kilómetro 13 1/2 de la ruta E-56, entre Villa San Isidro y Los Molinos.

La propuesta tiene como lema la frase de Angelelli que sintetiza su compromiso y su legado, «Con un oído en el Evangelio y otro en el Pueblo«.

Explicaron desde el Refugio Libertad que la idea de la misa nació desde Trabajadores Unidos por la Tierra, el Hogar de Cristo «La Granja del Refu», el Cenma Smata extensión áulica San Isidro y la comunidad de la Capilla Angelelli que, según expresaron, «desde su origen hace casi diez años encontró en el testimonio de sus vidas y de sus luchas, luz y compromiso para el camino iniciado».

En virtud de ello, al conmemorarse 50 años del martirio, la actividad busca sumarse a la memoria agradecida que recorre todo el país, rescatando el testimonio de Angelelli de que «es posible vivir las bienaventuranzas evangélicas, las que siguen siendo hoy el horizonte y el desafío fundamental de nuestras comunidades».

«Con un oído en el evangelio y el otro en el pueblo»

El 4 de agosto de 1976 el obispo de La Rioja, monseñor Enrique Angelelli, junto al vicario episcopal, Arturo Pinto, viajaban por la ruta 38 en una camioneta Fiat 125. Venían de celebrar misa en la localidad de El Chamical y de compilar documentación sobre el secuestro y asesinato de los jóvenes sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias, y del campesino católico Wenceslao Pedernera, ocurridos quince días antes. Se dirigían hacia la capital provinciana para enviar un informe sobre lo sucedido al Vaticano cuando sufrieron un supuesto accidente automovilístico que le costó la vida al obispo. Arturo Pinto sobrevivió y fue el principal testigo en la causa para esclarecer el crimen.

La versión oficial de que el obispo perdió el control de su camioneta al explotarse una rueda circuló por los tribunales hasta la vuelta a la democracia. En 1984 la causa se recaratuló como «Homicidio calificado y tentativa de homicidio calificado», pero recién en 2014, los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados a prisión perpetua como autores intelectuales de la muerte del obispo. Todavía se desconocen los autores materiales del asesinato.

Angelelli nació en Córdoba y sus primeros pasos fueron en la Juventud Obrera Católica. A sus 45 años, en 1968, fue elegido a cargo de la diócesis de La Rioja. Años antes, Angelelli había participado de las reuniones del Concilio Vaticano II convocado por el papa Juan XXIII, que abrió camino a concebir una iglesia renovada, más cercana a los hombres y a las mujeres de la tierra que a los santos. El Concilio no fue bien recibido por muchos y trajo profundas divisiones al interior de la Iglesia Católica.

Angelelli llevó adelante un intenso trabajo con los campesinos, trabajadores y desposeídos riojanos. Tras el golpe de Estado de 1976, Angelelli y sus colaboradores comenzaron a ser hostigados. El padre Carlos Mugica ya había sido asesinado dos años antes y la persecución a los denominados «curas rojos» no tenía descanso.

Fuente: argentina.gob.ar

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