El viernes 16 de septiembre, al cumplirse 46 años de la fatídica jornada en la que el terrorismo de Estado secuestró a jóvenes de La Plata por su pertenencia a organizaciones que denunciaban a la dictadura, el Centro de Estudiantes de la Escuela Normal Superior de Alta Gracia (ENSAG) llevó adelante una actividad conmemorativa junto al resto de la comunidad educativa.

El en el operativo que se conoce como «La Noche de los Lápices» y que inició el 16 de septiembre de 1976, diez fueron los estudiantes secuestrados y torturados por grupos de tareas del autoproclamado «Proceso de Reorganización Nacional» que había tomado por la fuerza el mando del Gobierno Nacional el 24 de marzo, con Jorge Rafael Videla, Eduardo Massera y Rafael Agosti a la cabeza.

Seis de esos jóvenes fueron asesinados y sus restos no fueron hallados aún: Claudio de Acha, Maria Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro. Cuatro sobrevivieron: Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler.

En una entrevista reciente, Moler dijo de aquella generación: «Éramos jóvenes que queríamos cambiar el mundo, todos nos importaba, nada nos era ajeno». Pablo Díaz, por su parte, en consonancia, sostuvo que esos jóvenes que eran, «soñaban con transformar la realidad desde un pensamiento crítico» y destacó la necesidad de que se garantice el «juicio y castigo a los culpables».

Con la actividad del viernes pasado en el ENSAG, el Centro de Estudiantes homenajeó a los jóvenes secuestrados y subrayó la importancia de defender la democracia y garantizar la libre expresión.

Guillén Vila Dufour es el presidente del Centro de Estudiantes del ENSAG, integrante de un equipo de 14 personas que fue reelegido para recuperar este espacio de participación juvenil tras dos años de pandemia. «Ha sido una novedad para la escuela después de dos años de no tener centro de estudiantes», subrayó.

Según precisó a la Radio Tortuga 92.9, la actividad que llevaron adelante en conmemoración de «La Noche de los Lápices» consistió en dos momentos: primero una charla sobre los hechos ocurridos durante la última dictadura y la importancia de poder expresarse en democracia, y posteriormente la invitación a manifestar derechos y necesidades en afiches y con lápices.

Indicó que el objetivo fue que «los estudiantes tomemos conciencia de qué fue esta fecha», ya que observan que «olvidamos las fechas patrias, los próceres; hay mucha desinformación y no le damos la importancia que merecen».

Destacó que la iniciativa permitió exponer «la importancia de la democracia, que nos permite expresarnos; para tomar dimensión de nuestro lugar y lo que podemos hacer».

Respecto de la vuelta del centro de estudiantes, enfatizó finalmente que es importante retomar lo que quedó interrumpido por la pandemia: «Estamos trabajando para tomar conciencia de nosotros mismos como jóvenes en todas las escuelas para combatir el descreimiento, a fuerza de participación para valorar lo que significa poder expresarnos en democracia».

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