En el marco de la conmemoración del Domingo de la Justicia Social, este 9 de agosto el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba, emitió un mensaje titulado «Cuidar al otro es cuestión de nuestra fé» en el que reflexionó sobre la dignidad humana y la defensa de los derechos. En ese marco, defendió a la Justicia Social como un principio político y ético que «busca garantizar la igualdad de oportunidades, la equidad en la distribución de los bienes y el acceso pleno a los derechos humanos fundamentales», corrigiendo desigualdades estructurales y protegiendo a los sectores más vulnerables.
«La justicia social no es una teoría económica sofisticada, ni un eslogan partidario, ni una simple idea ideológica o sociológica, sino una exigencia evangélica imperativa desde el momento en que Jesús se identifica directamente con los marginados: ‘Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me alojaste’ (Mt 25 31 – 46)», expuso la máxima autoridad de la Iglesia Católica en Cordoba, con argumentos teológicos.
Asimismo, planteó en términos más amplios y con clara alusión a la prédica «libertaria» que se impone desde el Gobierno Nacional que «cuando se eliminan las políticas públicas que cuidan a los más frágiles no se genera libertad; lo que se genera es desamparo» y que «a las periferias abandonadas no llegan las leyes del mercado desregulado».
«El mercado busca la ganancia, no la fraternidad. Y cuando el Estado le suelta la mano a los más vulnerables, lo que queda no es la libre competencia, sino la ley de la selva», alertó Ángel Rossi y frente a dicho panorama fundamentó la necesidad de celebrar este Domingo de la
Justicia Social, «pegadito a la memoria de nuestro querido Beato Mártir Enrique Angelelli, para recordarnos que la fe se vive con ‘un oído en el Evangelio y otro en el pueblo'», en referencia al 50° aniversario del asesinato del cura que acompañó la formación de cooperativas agrarias en La Rioja.
En ese marco, a continuación Rossi hizo referencia a las doctrinas que desde la misma Iglesia apuntan a la Justicia Social: «Esta Doctrina Social de la Iglesia nació con León XIII y la Rerum Novarum denunciando la explotación de los obreros. Creció con Pío XI, Pablo VI y San Juan Pablo II al advertir el imperialismo del dinero. Se actualizó, luego, con el Papa Francisco en Laudato si’ y Fratelli Tutti condenando la cultura del descarte y las falsas «teorías del derrame» que jamás llegan a los pobres. Recordándonos que no es justo acumular y mirar para otro lado cuando al vecino le falta lo elemental para sobrevivir. Y hoy, en pleno siglo XXI, el Papa León XlV, en su encíclica “Magnifica Humanitas”, vuelve a alzar la voz frente a la revolución digital y la inteligencia artificial que prometen un progreso ilimitado, con el peligro de provocar la expulsión de trabajadores, precarizar el empleo y concentrar aún más las riquezas en un puñado de corporaciones globales. Reafirmando que la tecnología debe estar siempre al servicio de la persona humana, nunca la persona al servicio de la máquina, de la eficiencia o del mercado».
Y finaliza, citando a quienes desde esta provincia y este país han brindado testimonio de vida en este sentido: «El Cura Brochero que no se quedó cruzado de brazos rezando en el templo mientras su gente en Traslasierra vivía aislada y olvidada. Salió a abrir caminos a lomo de mula, trajo las escuelas, peleó por el agua y el ferrocarril, porque sabía que evangelizar era también dignificar la vida concreta de su pueblo; Mama Antula que caminó miles de kilómetros para reunir en la misma mesa de los Ejercicios Espirituales al virrey y al esclavo, al rico y al originario; el Beato Enrique Angelelli que no cerró los ojos ante las injusticias, siendo la voz de los más desamparados».








