Por Marcelo Riol – Maribel Sosa, integrante de la Biblioteca Popular La Urdimbre, relató el origen, los desafíos y la evolución de este espacio cultural nacido hace una década en Villa Los Aromos. Sin bibliotecas y con pocos lugares de encuentro en la localidad, un grupo de vecinos soñó un proyecto que hoy es referente regional. Mientras sortean las dificultades con todo tesón, celebran un nuevo año con su ya consolidado festival, abierto y gratuito.
Hace doce años un grupo de vecinos de Villa Los Aromos comenzó a reunirse con una idea simple y ambiciosa: crear una biblioteca popular. En la zona existían otras instituciones, como la Biblioteca Popular Sarmiento en Alta Gracia, la Biblioteca Popular Arnal Ponti en Anisacate o la biblioteca pública de La Bolsa, pero en Los Aromos no había ninguna: ni pública, ni comunal, ni privada, ni siquiera escolar. Tampoco existían espacios de encuentro comunitarios o culturales. “La idea fue crear un lugar donde hubiera anaqueles con libros y que la gente pudiera acceder a ellos, pero también un espacio de encuentro para la gente del pueblo y de los pueblos vecinos, donde se pudieran dar talleres, proyecciones de cine, festivales y todo lo que sucede hoy en la biblio”, explica Maribel.
El primer gran desafío fue encontrar un espacio físico. En un comienzo tomaron el edificio de un hotel abandonado y en franco deterioro. Parecía ideal: amplio, recuperable y muy cerca del polo educativo, a pocos metros del jardín de infantes, la escuela primaria y la secundaria. Los vecinos se pusieron a limpiar y reacondicionar el lugar con gran esfuerzo. Sin embargo la administración comunal de aquellos días, a través de la acción policial, los desalojaron. A partir de ahí comenzó un derrotero por distintas casas de vecinos, donde los libros eran alojados transitoriamente. Al fin, les donaron los lotes donde hoy funciona la biblioteca. “Emprendimos la construcción con mucho trabajo comunitario, todo a pulmón y con poca plata. Pero lo logramos. Es un espacio hermoso y se nota ese trabajo conjunto”, cuenta Maribel.
Hoy la construcción sigue siendo una tarea permanente. Aún le falta la cocina, terminar el baño y varias otras obras previstas en el proyecto original. Aun así, el espacio se sostiene con el trabajo de quince personas que integran la comisión y cuenta con cerca de 150 socios. La biblioteca ha crecido y se ha convertido en un referente cultural local y regional. “Eso es un orgullo siempre para nosotros”, afirma.
La celebración de los diez años llega en un contexto adverso, sin embargo las ganas de festejar, de celebrarse, son grandes. “La Urdimbre es un sueño cumplido. Hemos trabajado y trabajamos muchísimo, entonces hay muchas ganas de reírnos, de bailar, de juntarnos y de encontrarnos para el disfrute, de olvidar un poco todo lo demás. De festejar a pesar de todo”, dice Maribel. El evento será abierto a todo el público y con entrada gratuita. Habrá feria con productores de artesanías y emprendimientos locales, además de comidas y bebidas. Será también una oportunidad para mover un poco la economía local.
Diez años después de aquellos primeros sueños entre vecinos, La Urdimbre sigue tejiendo comunidad, libros y encuentros, y se convierte en el corazón de Villa Los Aromos.








