Este lunes 9 de marzo, por la tarde, la Avenida Belgrano fue el escenario de una nueva marcha por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora que impulsó la Asamblea Feminista del Valle de Paravachasca y acompañó medio millar de personas, entre ellas familiares de la joven Delicia Mamaní, que vive en el paraje Punta de Agua y está desaparecida desde el 21 de noviembre de 2025. La movilización terminó con un acto en la explanada del Museo de la Estancia Jesuítica y a lo largo de su recorrido se recordó a las víctimas de femicidios de la región.
La marcha había sido convocada inicialmente para el domingo, pero la lluvia intensa obligó a reprogramar.
Desde temprano, la tradicional «Plaza de los Vagos», en Avenida del Libertador esquina Boulevard Alfonsín, se empezó a colmar de grupúsculos con sus banderas y carteles artesanales, sus maquillajes violetas y verdes y sus consignas en pos de la igualdad de derechos y oportunidades en materia de género.
La movilización avanzó por la céntrica arteria a paso cansino, permitiendo exhortar a los transeúntes a comprometerse con los reclamos, a través de la visibilización de los rostros de las víctimas y las demandas más urgentes y necesarias del colectivo.
En algunos tramos se hacía una pausa para que la Revuelta Sensible desplegara sus intervenciones artísticas, a través de las cuales repasaron la historia de esta conmemoración de lucha y el presente de continuidad de derechos cercenados.
Al frente de la conmovedora marcha iba la mamá de la joven Delicia Mamaní, desaparecida desde el 21 de noviembre del año pasado, junto a otros familiares, exigiendo que la Justicia avance en pos de brindar respuestas.
«América Latina va a ser toda feminista», «Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar», «Milei basura, vos sos la dictadura» bramaron en la marcha, entre otras canciones y consignas en defensa de las conquistas del feminismo, como la Educación Sexual Integral y el Aborto Legal. A su paso, la movilización cosechó bocinazos de adhesión y de rechazo, y el acompañamiento ocasional de mujeres que se detuvieron y en respetuoso silencio y con aplausos, celebraron los reclamos.
Otro elemento significativo de la movilización, que año tras año se va consolidando, es la presencia de jóvenes muy jóvenes que con su energía le brindaron color, calor y bullicio a esta manifestación singular que en un mismo grito desgarrador expresa impotencia y dolor, esperanza y compromiso.
En algunas de las esquinas, precisamente, se detuvo la marcha para gritar «Presente» por las víctimas de femicidio de la región. «Valeria Villareal, Silvia Costamagna, Verónica Presson, Silvia Maddalena, Johana Altamirano, Ana Rosa Barrera, Diolinda Diaz, Aidee Palavecino, Olga Bernardi, Romina Aiden, Valentina Ramos» fueron mencionadas, al igual que Delicia Mamaní, por quien se exigió su aparición con vida, y Luciana Rivero, la recientemente fallecida militante feminista.
En la explanada del Museo de la Estancia se leyó el potente documento único de la Asamblea, que concluyó con el compromiso de seguir en las calles, «exigiendo derechos, justicia y dignidad» y vibró en comunidad al mencionar la proclama «¡Ni una menos! ¡Libres, vivas y desendeudadas nos queremos!», en referencia esto último a la manera en que el ajuste económico impacta particularmente sobre las mujeres, convirtiéndolas en uno de los sectores más castigados por las crisis.
Como cada año, artistas mujeres subieron al escenario para complementar el mensaje con sus canciones, dando forma final a un abrazo comunitario que es una cita clave del feminismo de la región, que permite poner en la vidriera más céntrica las demandas de un colectivo que particularmente en este momento histórico está siendo objeto de ataques directos del avance de la ultraderecha global.





Documento completo
Documento 8M- 2026
Hoy volvemos a encontrarnos en las calles de todo el país. Nos convoca la urgencia. Nos convoca la memoria. Nos convoca la convicción de que sin feminismo no hay justicia social posible.
En un contexto de ajuste sostenido, desmantelamiento del Estado, criminalización de la protesta y creciente desigualdad, reafirmamos que nuestros derechos no son privilegios ni gastos a recortar. Son conquistas históricas del pueblo organizado.
Frente a un modelo económico que profundiza la pobreza, la precarización laboral y el endeudamiento de las familias, decimos con claridad: la crisis no la vamos a pagar nosotras.
Instituciones desmanteladas, derechos en riesgo En estos años venimos denunciando el vaciamiento, el desmantelamiento y el
cierre de organismos fundamentales para la defensa de los derechos humanos y la igualdad. Se debilitan y eliminan políticas públicas que son herramientas concretas para prevenir las violencias de género, acompañar a quienes las sufren, garantizar derechos para las infancias, las personas con discapacidad, las diversidades, jubilades y los pueblos originarios, así como
para sostener ámbitos esenciales como la educación, la salud, la ciencia y la cultura.
Nada de esto es neutral. Cada decisión de recorte, cada cierre y cada retroceso tiene consecuencias reales en la vida cotidiana de miles de mujeres, diversidades, niñas, niños, adolescentes y comunidades enteras.
Por eso hoy reafirmamos con fuerza la necesidad de políticas públicas activas que prevengan la violencia, combatan la discriminación y garanticen el acceso efectivo a derechos.
Porque sin presupuesto no hay derechos Sin Estado presente no hay igualdad real Aborto Legal, Seguro y Gratuito: ni un paso atrás
La Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo es una conquista histórica del movimiento feminista. Exigimos su plena implementación en todo el territorio nacional, sin obstáculos administrativos, sin objeciones abusivas y sin desfinanciamiento encubierto.
La autonomía sobre nuestros cuerpos no está en debate. Defender el aborto legal es defender la salud pública, la justicia social y el derecho a decidir.
Salud Sexual y Educación Sexual Integral La Educación Sexual Integral y el acceso a métodos anticonceptivos no son
ideología: son derechos conquistados y herramientas fundamentales para prevenir abusos, embarazos forzados y violencias. La ESI es una política pública clave para garantizar información, autonomía y cuidado para niñas, niños y adolescentes.
Frente a los intentos de vaciarla, deslegitimarla o impedir su aplicación, reafirmamos que la ESI es ley y debe cumplirse en todos los niveles de todas las escuelas del país.
Seguimos exigiendo presupuesto real para la salud pública, acceso a medicamentos, atención interdisciplinaria y la garantía efectiva de los derechos sexuales y (no) reproductivos en todas las provincias.
La ESI es ley
La ESI se garantiza
La ESI se defiende
Derechos LGBTIQ+
En un contexto donde vuelven a instalarse discursos de odio, estigmatización y negación de derechos, reafirmamos que las identidades y orientaciones no se discuten: se respetan.
Defendemos el derecho a la identidad, el acceso al trabajo digno —incluido el cupo laboral travesti-trans—, la salud integral y una vida libre de violencias, discriminación y persecución.
No vamos a retroceder frente a los intentos de invisibilización ni frente al desmantelamiento de las políticas públicas que garantizan derechos para las diversidades.
Porque nuestros derechos no son privilegios: son derechos humanos Existir, resistir y vivir con dignidad es parte de nuestra lucha
Mujeres y disidencias con discapacidad Debemos visibilizar la doble discriminación que enfrentamos las mujeres con discapacidad: género y diversidad funcional. Asociada generalmente a la pobreza. Este tiempo hemos sido, juntos a nuestras madres y familias, el
grupo que con más efervescencia enfrentó al gobierno en recortes que pretenden exterminarnos. Las marchas en defensa del ajuste en discapacidad fueron masivas y lograron tirar abajo dos veces el veto del gobierno a leyes que nos protegen. Sin embargo, no cumplen y estamos sin pensiones que implican no tener cobertura social en salud, muchas quedamos encerradas sin terapias ni centros de día. Nos cortan y pegan como figuritas, porque nos invisibilizan, nos subestiman, nos niegan entidad, no tenemos que ser madres, no somos deseadas, nuestros cuerpos son deformes, somos niñas eternas. Víctimas de abusos y maltratos por los que nos cuidan. Sin asistencias ni apoyos. Sin derecho a estudiar. sin posibilidades de conseguir un trabajo. Nos pegan de todos lados. sin políticas públicas, con incumplimiento de las leyes. Nos cortan y pegan de todos lados.
Pedimos que la batalla nos encuentre unidas a todas, que nos incluyan y que nos despabilemos, que la apatía se transforme en lucha de la de antes, revolucionaria y reaccionaria.
Cultura como derecho La cultura no es un gasto superfluo: es identidad, memoria, pensamiento crítico y trabajo. El arte y la cultura nos permiten imaginar otros mundos posibles y cuestionar las injusticias.
En los últimos años hemos visto el desfinanciamiento de programas culturales, el recorte de presupuestos y el debilitamiento de instituciones públicas que sostienen la producción artística, la formación y el acceso a la cultura en todo el territorio.
Rechazamos el vaciamiento de políticas culturales, el cierre de espacios y la precarización de trabajadoras y trabajadores del arte.
Sin cultura no hay memoria.
Sin memoria no hay pueblo que recuerde por qué lucha y resiste.
Educación
En Córdoba, con salarios docentes por debajo de la línea de pobreza y escuelas atravesadas por el ajuste, seguimos sosteniendo todos los días la educación pública. Hoy, como trabajadoras de la educación, paramos, marchamos y reclamamos salarios dignos, condiciones justas de trabajo y una educación de calidad y libre de violencias.
Defender la educación pública es defender el derecho de nuestros pueblos.
Por eso, cuando hablan de garantizar la educación como “servicio esencial”, les decimos que esa garantía no se mide por la cantidad de días que se asiste a la escuela, sino cuando todas las necesidades están cubiertas.
Porque:
Esencial es garantizar llegar a fin de mes!
Esencial es que docentes y estudiantes tengan condiciones dignas de vida!
Esencial es que haya docentes que sigan cuestionando e intentando transformar estas condiciones injustas!
Porque docente que lucha también está educando!!
Trabajo, salarios y economía popular
La precarización no es una palabra técnica: es la angustia de no saber si a fin de mes alcanza. Es el miedo a enfermarse y perder el trabajo. Es trabajar doce horas y seguir siendo pobre.
Hoy en Argentina, la reforma laboral se presenta como “modernización”, pero en la vida real significa menos derechos, más inestabilidad y más poder para quienes ya lo tienen todo. Nos hablan de libertad mientras flexibilizan jornadas, abaratan despidos y ponen límites al derecho a huelga. Nos dicen que es para generar empleo, pero lo que generan es incertidumbre y miedo.
Sabemos algo: cuando se precariza el trabajo, se precariza la vida. Y esa precarización tiene rostro de mujer y de disidencia. Somos mayoría en los trabajos peor pagos. Somos mayoría en la informalidad. Somos mayoría sosteniendo comedores, merenderos, cooperativas y redes comunitarias en barrios donde el ajuste golpea primero y más fuerte. Cuando el Estado se retira, somos nosotras quienes ponemos el cuerpo.
Esta reforma laboral no cae en el vacío. Llega a un país donde millones ya viven del trabajo informal, donde el salario pierde frente a la inflación y muchas familias necesitan dos o tres ingresos para sobrevivir. Y en ese contexto, en lugar de fortalecer derechos, se los debilita.
Nos quieren convencer de que resignar conquistas es el único camino posible. Pero no aceptamos que trabajar más horas, con menos garantías y menos protección social, sea progreso.
Defendemos el salario digno, la negociación colectiva fuerte, el derecho a organizarnos y a protestar. Defendemos la seguridad social, las jubilaciones y las indemnizaciones, que no son privilegios sino redes de protección frente a la desigualdad.
La economía popular no es marginal: es el corazón que late en los barrios. Es el sostén de millones de familias cuando el mercado excluye y el Estado ajusta. Es trabajo real, producción real, comunidad real.
Por eso hoy decimos:
No es modernización si significa retroceder derechos.
No es libertad si es a costa de nuestra estabilidad.
No hay crecimiento si se construye sobre nuestra precariedad.
El trabajo con derechos no es un obstáculo: es la base de una sociedad justa.
Y no vamos a dejar que lo conviertan en un recuerdo del pasado.
Violencias Machistas
Mientras seguimos organizándonos en cada barrio, en cada asamblea, en cada colectivo, la realidad nos golpea en carne propia. Los datos no son cifras abstractas: son personas, historias truncadas, familias destruidas, infancias huérfanas y dolor que ningún discurso puede justificar.
Según el último relevamiento del Observatorio de Femicidios en Argentina, entre el 1° de enero y el 28 de febrero de 2026 se registraron 43 víctimas de violencia de género que perdieron la vida a manos de femicidas. De ese total, 36 fueron femicidios directos, hubo 1 trans femicidio y 6 femicidios vinculados de hombres y niños, víctimas de la violencia machista que arrasa hogares enteros.
Detrás de cada número está una vida arrebatada por el odio, la dominación y la impunidad. Detrás de cada asesinato hay una red de violencias anteriores: amenazas, abusos, silencios, discursos que minimizan, instituciones que no actuaron. En muchos casos, las víctimas habían denunciado a sus agresores sin encontrar una protección real.
Y hay más: en enero se registraron 25 intentos de femicidio, casi uno por día, intentos frustrados sólo por azar o por la intervención tardía de terceros, pero que revelan un patrón de violencia sistemática y creciente.
La mayoría de estos femicidios ocurrieron en el propio hogar, el lugar que debería ser refugio y se transformó en el escenario de la peor violencia. El 62% de los agresores eran parejas o exparejas, quienes ejercen control, dominación y abuso con una violencia que muchas veces no se detiene hasta arrebatar la vida.
Esto no es una estadística: es un grito colectivo.
Es el llanto de quienes ya no están.
Son madres, hijas, hermanas, compañeras.
Son mujeres, trans y disidencias que el patriarcado mata porque no soporta nuestra libertad.
Y también son hijas e hijos que se quedan sin madre, sin abrazo, sin futuro.
No podemos seguir naturalizando que morir por ser mujer o por ser quien somos sea algo “normal”. No podemos aceptar que se recorten presupuestos en programas de prevención, que se diluyan instituciones que protegen a las víctimas, que se minimice la violencia como si fuera un problema menor o inevitable.
Exigimos políticas públicas integrales y con presupuesto real, exigimos que se cumplan las leyes existentes, exigimos protección efectiva para todas las personas en riesgo, exigimos justicia para cada una de las que ya no están.
Porque ninguna de nosotras merece ser una estadística más.
Porque ninguna de nosotras está sola en esta lucha.
Porque seguimos gritando:
¡Ni una menos! ¡Vivas nos queremos!
Territorios y bienes comunes
Frente al avance del extractivismo, la flexibilización de las leyes ambientales y la criminalización y judicialización de quienes defienden los territorios, seguimos sosteniendo con fuerza que ni los bienes naturales ni nuestros cuerpos son territorios de conquista.
Denunciamos el retroceso en la protección ambiental, los intentos de avanzar sobre la Ley de Glaciares —poniendo en riesgo reservas estratégicas de agua—, el avance de actividades contaminantes y los incendios intencionales que arrasan bosques y territorios mientras que los gobiernos y sectores de poder utilizan las estructuras del Estado para habilitar, sostener y garantizar el
saqueo con total impunidad y a espalda de los pueblos.
Defendemos el agua, la tierra y la soberanía alimentaria. Reafirmamos también el derecho de las comunidades a organizarse, resistir y protestar frente al saqueo, la persecución y la destrucción de nuestros territorios.
¡Cuidamos el agua y la tierra, porque defender la vida no es delito!
¡Cuerpos y territorios libres de violencia!
¡Ni la tierra ni nuestros cuerpos son mercancía!
Genocidio en Palestina
Desde el Sur Global nombramos a nuestras hermanas palestinas que
sostienen una lucha histórica de resistencia y dignidad frente al avance
sionista. Mujeres que, con valentía y fuerza, siguen enfrentando la violencia,
el desplazamiento y la destrucción en Gaza y en los territorios que habitan.
Denunciamos el genocidio en curso y también el control sobre bienes esenciales para la vida, como el agua. Señalamos el papel de la empresa Mekorot, denunciada por su participación en el control del agua en territorios palestinos ocupados y cuyos acuerdos en Argentina han sido cuestionados por comunidades y organizaciones que defienden el agua como bien común.
Nos pronunciamos contra el genocidio y por la libertad del pueblo palestino.
¡La solidaridad no es antisemitismo!
¡Por la autodeterminación del pueblo palestino!
¡Por una Palestina libre del río al mar!
¡Viva Palestina libre!
Luciana en nuestra memoria
En este 8 de marzo también queremos nombrar a Luciana, compañera de tantas luchas en nuestro Valle de Paravachasca. Docente, militante, amiga entrañable. Alegre, amable y siempre comprometida con las causas colectivas y con la construcción de un mundo más justo.
Luciana fue de esas personas que sostienen la trama de lo común: con su presencia, su palabra y su abrazo. Hoy sentimos profundamente su ausencia, pero también nos convoca a cuidarnos, a estar atentas unas de otras y a no soltar la lucha por una vida digna para todes.
Luciana Rivero.
Presente. Ahora y siempre.
¿Dónde está Delicia Mamani?
Este 8 de marzo marchamos también por Delicia Mamani, desaparecida hace ya tres meses de nuestro territorio. Exigimos una búsqueda urgente y efectiva. No queremos más silencio ni complicidad de un Estado racista y patriarcal que abandona a las mujeres, especialmente a las más vulneradas.
Pedimos que su desaparición sea investigada como posible caso de trata y que se garantice el acompañamiento y la protección a su familia.
Porque cuando una mujer desaparece, nos falta a todes, y nuestra lucha es también por la verdad, la justicia y la aparición de todas las que estamos buscando.
¡A Delicia la seguimos buscando!
¡A Delicia la queremos viva!
Cierre
Hoy marchamos por nuestros derechos, por nuestras vidas, por la igualdad y la justicia social. Marchamos por la educación, la salud, el trabajo digno, la cultura y la economía popular. Marchamos por cuerpos y territorios libres de violencia, por la autonomía de nuestras decisiones, por la protección de nuestras infancias y diversidades y por el respeto a los pueblos originarios.
Marchamos por Luciana, por Delicia, por nuestras hermanas palestinas, campesinas, docentes, estudiantes, trabajadoras, jubilades, comunidades originarias, productoras y por todas las mujeres y diversidades que la violencia machista nos arrebató. Por las que resistieron, resisten y resistirán.
Porque la lucha es colectiva, la memoria es resistencia y la solidaridad es fuerza.
Hoy, mañana y siempre: seguiremos en las calles, exigiendo derechos,
justicia y dignidad.
¡Ni una menos!
¡Libres, vivas y desendeudadas nos queremos!
¡Paren de matarnos!
¡Basta de femicidios!
¡Contra el ajuste y el patriarcado!
¡Abajo la Reforma laboral que nos somete a mayores desigualdades y condiciones de pobreza!
¡Ni golpe, ni agresión, ni desaparición!
¡Trabajo digno, salario justo y respeto!
¡Sin nosotras no hay revolución!
¡La lucha es y será feminista, o no será!!!
Aparición con vida de Delicia Mamani
Valeria Villareal
Silvia Costamagna
Verónica Presson
Silvia Maddalena
Johana Altamirano
Ana Rosa Barrera
Diolinda Diaz
Aidee Palavecino
Olga Bernardi
Romina Aiden
Valentina Ramos
Luciana Rivero
Adhesiones
MOVIMIENTO PRIMERO DE MAYO
Biblioteca Popular Garabatos del Valle de Anisacate
MAYA Mesa del Agua y del Ambiente
Asamblea Paravachasca
Biblioteca Popular La Urdimbre
Biblioteca Popular Sarmiento
Cañito Cultural
Asociación Civil 8 de Agosto
Colectivo Paravachasca por la memoria
Cooperativa Fábrica de Ideas
Radio Tortuga
Centro Vecinal de Bº Santa Teresa de Jesús
Mujeres Socialistas Santa María
Producción y fotografías: Quimey Bareiro
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